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Crecimiento Espiritual
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Pensamiento por Alimento I

Enseñó el Rebe Najmán:

Comer con la intención de obtener espiritualidad es la única manera de alcanzar ciertos niveles de temor al Santo, bendito sea. Mediante un comer apropiado es posible ascender a un nivel más allá del intelecto, más allá de toda concepción [de Divinidad] que uno haya podido alcanzar previamente ( Likutey Moharán II, 7:10) .

Para comprender mejor esta enseñanza, imaginemos un rey que tiene el poder de utilizar la riqueza de su nación para bienestar de su reino. Cada ser humano es considerado un “rey” y su cuerpo un “reino”. Cuando uno come, automáticamente distribuye la “riqueza” que consume para el bienestar de su “reino”.

En términos Kabalistas, la riqueza de Dios desciende a través de las Sefirot superiores hasta llegar a Maljut (Reinado/ Reino, la Sefirá más baja), y desde Maljut es distribuida a los niveles inferiores de la creación. Es así que Maljut toma de las Sefirot que están “sobre” ella, y éstas a su vez, toman de niveles más elevados aún. Alimentar nuestro cuerpo sabiendo que esta riqueza proviene de una Fuente Superior nos permite alcanzar un alto grado de percepción. Con una mayor claridad de percepción, es posible lograr un mayor reconocimiento de la existencia de Dios, resultando en un tremendo nivel de temor a Dios (ver Likutey Moharán II, 7:10) . De hecho, al comer de la manera apropiada uno puede llegar a ser digno de ascender a un nivel de absoluta humildad y sentir la presencia de Dios ( Likutey Moharán II, 72) .

El Rabí Natán hace notar que la dificultad de esta tarea se ve aludida en la expresión “partir el pan”. El pan es la “base de la vida” y, como tal, incluye a todos los demás alimentos. Esto se evidencia en el hecho de que la bendición recitada sobre el pan exceptúa a la persona de todas las bendiciones requeridas para los demás alimentos que constituyen el plato principal de la comida. La palabra hebrea para pan, LeJeM , está etimológicamente relacionada con la palabra hebrea para guerra, LoJeM . Comer pan y por extensión todo acto de comer, es de hecho una batalla. Para alcanzar la santidad a través del comer, uno debe luchar para “partir” las propias actitudes hacia el “pan” ( Likutey Halajot, Netilat Iadaim le-Seudá 6:54) . Es decir, uno debe tener en mente que come para beneficio espiritual y no para una mera gratificación física.

Durante el Shabat y las Festividades esta batalla es menos intensa y es más fácil alcanzar el objetivo. Durante los días de semana la gente está ocupada y hasta absorbida por su trabajo. Esta situación puede desequilibrar la propia brújula religioso-espiritual. Pero en el Shabat, la persona descansa y disfruta del tiempo y tiene la paz mental necesaria para contemplar su vida y considerar sus acciones. Con esa tranquilidad, uno es capaz de comer más pacíficamente y con la actitud correcta (ver Likutey Moharán I, 57:5,6) .

Enseña el Talmud que todo lo que Shamai comía era en aras del Shabat. Si el domingo o el lunes encontraba un trozo de carne especial, lo compraba y lo guardaba para el Shabat. Si luego encontraba un trozo mejor, comía el primero y guardaba el segundo para el Shabat ( Beitzá 16a) .

Shamai atraía la espiritualidad del Shabat hacia las comidas de los días de semana, manteniendo toda la semana la mente enfocada en el Shabat. Esto es algo que todos podemos hacer. Traer la santidad y la espiritualidad del Shabat hacia los días de la semana tomando el hábito de tener en cuenta el propio progreso espiritual, le permite a uno comer durante la semana no por gula, sino por un genuino deseo de crecimiento espiritual.

Jaim Kramer Con Abraham Sutton

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