Conectándose
Anatomia del alma
Crecimiento Espiritual
+100%-

El torrente sanguineo

El cuerpo humano tiene 248 miembros, correspondientes a los 248 mandamientos positivos de la Torá. También posee 365 tendones y canales conectivos (ligamentos, arterias, venas, etcétera), que corresponden a las 365 prohibiciones de la Torá ( Zohar I, 170b; ver arriba, Capítulo 1) . El cuerpo necesita miembros para poder hacer algo. Por tanto, los mandamientos positivos corresponden a los sistemas esquelético y muscular.

Por otro lado, las prohibiciones de la Torá son paralelas al tejido celular y al sistema circulatorio del cuerpo pues la sangre lleva consigo todos los deseos y pasiones que deben ser superados para poder cultivar los aspectos espirituales de la existencia.

La sangre es la fuente de vida de la mayor parte de las formas de vida animal y es bombeada por el corazón a través de una red extremadamente compleja de arterias y venas. El fluir de la sangre tiene dos propósitos principales: llevar oxígeno y nutrientes hacia los músculos y tejidos del cuerpo y extraer el dióxido de carbono y otras sustancias de desecho para librar al cuerpo de los venenos que acumula.

El sistema circulatorio, una de las más increíbles redes existentes, es tan intrincado como asombroso y se vuelve más asombroso aún cuando uno piensa en sus implicaciones espirituales. Contiene literalmente cientos de millones de células que transportan el combustible del cuerpo en la forma de alimentos y minerales. Las células reciben el alimento procesado del tracto intestinal, lo transportan al hígado y luego al corazón. El corazón envía la sangre hacia los pulmones, donde reciben el oxígeno. La sangre retorna entonces al corazón y es bombeada a través de todo el cuerpo, distribuyendo oxígeno y nutrientes en su camino.

Además de distribuir estos elementos esenciales para la vida, el torrente sanguíneo se encarga también de retirar toda la impureza que pueda haber en el cuerpo. Es por esta razón que la sangría (flebotomía) fue el método primario de curación en la antiguedad. Su propósito era eliminar la sangre “usada y cansada”, permitiendo la eliminación de productos de desecho y generando la producción de nueva sangre. Así afirma el Talmud ( Baba Batra 58b) , “Yo, la sangre, soy la causa principal de las enfermedades”. Rashbam (Rabí Shmuel Ben Meir [c.1080-1174], nieto de Rashi) explica (v.i. b-reish ) , “Todas las enfermedades son llevadas por la sangre [a través del cuerpo]”. Algunos han entendido esta enseñanza del Rashbam en el sentido de que si uno se hiciera una sangría regularmente, purgaría así las impurezas del torrente sanguíneo que abruman al sistema.

Enseñó el Rebe Najmán con respecto a las impurezas espirituales, “La sangría es beneficiosa para contrarrestar la mayor parte de los rasgos negativos ” ( El Libro del Alef-Bet, “Malos Pensamientos” A:47) . Donar sangre a un banco de sangre dos o tres veces al año puede duplicar los beneficios de la sangría, tanto en el aspecto del beneficio personal del donante, al cual apunta al Rebe Najmán, como del beneficio del receptor, quien necesita desesperadamente este regalo de vida de sangre sana.


*

Sangre “Caliente”

El color rojo de la sangre simboliza el sufrimiento, la ira y el derramamiento de sangre. Si alguien se corta y sangra, siente dolor y sufrimiento. Cuando es humillado, su rostro puede “ponerse colorado”. Si se enoja y le “sube la temperatura,” se pone “rojo de ira”. Estas reacciones representan el concepto de Guevurá (literalmente, “fuerza”; “juicio”). Si alguien es juzgado por sus malas acciones puede sentirse humillado, o si le ocurre alguna desgracia, puede irritarse por ello. En este sentido, cada persona tiene su propio sistema de justicia que genera el sufrimiento requerido. El Rebe Najmán explica cómo trabaja este sistema:

La inclinación al mal de una persona recta es de naturaleza angélica. Pero para la mayoría de la gente la inclinación al mal es de hecho su propia sangre contaminada. Esta los hace actuar de manera necia y los lleva a pecar (Likutey Moharán I, 72) .

Como hemos indicado, el sufrimiento implica una disfunción espiritual; es como si el propio torrente sanguíneo, contaminado por la mala inclinación, estuviese demandando justicia para poder purificarse. Así, cuando alguien ve que está sufriendo y que las cosas no suceden de la manera en que le gustaría, debe comprender que esto se debe a su mala inclinación, manifiesta a través de su propia sangre contaminada, pues la mala inclinación “cabalga” con la sangre. El Rebe Najmán enseña así que uno puede mitigar los juicios y los sufrimientos sobreponiéndose a las pasiones ( Likutey Moharán I, 72:2, 4) . De esta manera, uno supera la mala inclinación, “la disfunción del sistema sanguíneo” y lo purifica.

Más arriba (Capítulo 8) hemos tratado sobre la paciencia que se manifiesta en el cuerpo humano cuando debe separar el alimento en sus nutrientes constitutivos. Hicimos notar cuán importante es la paciencia para el propio desarrollo espiritual. Llevando esto un paso más adelante, podemos comprender cuán importante es la paciencia cuando uno está experimentando el juicio, tal como cuando la persona sufre o debe enfrentarse a situaciones desagradables. El ejercicio de la paciencia es en sí mismo un factor importante para mitigar los juicios y purificar el torrente sanguíneo.

Esto no quiere decir que si la persona purifica su torrente sanguíneo deberá cambiar el color de su sangre. El rojo siempre implica juicio y la sangre siempre será roja. Sin embargo, existen juicios que pueden ser beneficiosos cuando son usados para ejercer la prudencia y la contención (por ejemplo, conducir vehículos de manera prudente o aquietar una situación explosiva). Hablando espiritualmente, Guevurá representa el atributo del temor y de la reverencia a Dios y por tanto tiene un lado muy positivo. (Estas ideas serán tratadas más adelante, en la Parte 5 y 8, donde trataremos sobre las diez Sefirot en términos de su influencia sobre la vida de la persona) . Por el momento, sin embargo, basta con decir que la sangre es sinónimo de la mala inclinación que trae el juicio y el sufrimiento sobre la persona. Cuanto más control ejerza la persona sobre su mala inclinación, mayor será su control sobre el sufrimiento, la frustración y la humillación. Y estará mejor equipada para enfrentar el sufrimiento. Esto se debe a que, en este sentido, la persona
ha establecido un nivel de “control” sobre los juicios mismos.

Considerando que el torrente sanguíneo sirve como sistema interno de justicia, podemos comprender cómo puede transformarse en el vehículo para la caída tanto física como espiritual de la persona. La gente se mete en problemas debido a su “sangre caliente” su apuro, su impulsividad y su ira. Es a través de sus propias acciones que las personas hacen descender el juicio sobre ellas mismas y determinan el castigo que resultará de sus acciones.

Enseña el Rebe Najmán ( Likutey Moharán I, 29-5, 9), “Un sistema sanguíneo contaminado por el pecado genera dificultades para ganarse el sustento. Aquél que roba crea en sí mismo una sangre pútrida; y lo mismo sucede con aquél que actúa de manera deshonesta en los negocios, pues la palabra hebrea damim puede traducirse como “sangre” o “dinero””. Ambos se encuentran relacionados: el sistema sanguíneo puro previene el robo, mientras que robar contamina la sangre, creando un ciclo negativo de deseo cada vez mayor por el robo, con el potencial inherente de más sangre contaminada, la que requiere de un poderoso esfuerzo para purificarse.

Más aún, como apunta el Rabí Natán, la palabra hebrea para ilusión es meDaMé , que comparte la misma raíz que DaM , “sangre” ( Likutey Halajot, Shlujin 5:19) . Las ideas ilusorias provienen de un sistema sanguíneo impuro de la misma sangre que lleva los deseos y pasiones de la persona. También aprendemos que “el deseo por los placeres sensuales surge de la sangre contaminada de la persona” ( Likutey Moharán I, 36:3) . De modo que el hombre es su propia fuente de auto engaño y la causa primaria de sus propios errores.

Jaim Kramer Con Abraham Sutton

Libros relacionados

Anatomia del Alma



Deje su comentario

Su email no se publica. Campos requeridos *

Top