Analizándose
Ansiedad y Preocupación
Psicología y Kabalá: ¿Cómo tratar la ansiedad?
+100%-

9) Piensa bien y todo estará bien

La siguiente etapa es ignorar activamente las ansiedades remplazando los pensamientos lúgubres y negativos con pensamientos «dulces», positivos. Este remedio fundamental y directo contra las preocupaciones y tribulaciones está encapsulado en el dicho jasídico: «Piensa bien y todo estará bien» [1].

Aunque no podemos parar de pensar, podemos elegir acerca de qué queremos pensar. Por cuenta propia, la mente tenderá a llenarse de pensamientos negativos que surgen de su subconsciente no rectificado. Es por lo tanto necesario ocupar conscientemente la mente con alternativas. Llenarla de pensamientos positivos es la manera más segura de evitar caer en la desesperación o la depresión.

Todo pensamiento positivo ayudará a disipar la oscuridad de la negatividad, pero contemplar las ideas de la Torá, particularmente aquellas que engendran sentimientos de santidad, optimismo y felicidad, es especialmente eficaz en este aspecto [2]. Como enuncia el rey David: «Los preceptos de Dios son rectos y alegran el corazón»[3] .

Encontramos la imagen que mejor describe esta técnica en la historia de José y sus hermanos. Cuando Jacob envió a José para comprobar si sus hermanos se encontraban bien, ellos lo arrojaron a un pozo, donde permaneció mientras ellos discutían cómo deshacerse de él. La Torá relata que «el pozo estaba vacío, y no había agua en él» [4]. El Midrash nota esta aparente redundancia y explica su razón: el pozo estaba en efecto vacío de agua, pero estaba lleno de serpientes y escorpiones [5]. Como José era un hombre bueno y santo, estas criaturas no le hicieron daño.

Según el Talmud [6] el agua simboliza el flujo vivificante y refrescante del saber de la Torá. El pozo representa la mente humana, que idealmente sería un recipiente destinado a contener el agua de la Torá. Las serpientes y los escorpiones representan los pensamientos negativos y destructivos que se adueñan de la mente en ausencia de los pensamientos positivos, orientados a la Torá. José representa la habilidad de la mente de transformar pensamientos negativos en pensamientos positivos. él neutraliza el poder de las fuerzas negativas que pululan en el pozo, de modo que no puedan causarle daño.

Todos tenemos nuestro José interno, la habilidad de remplazar nuestros pensamientos negativos con pensamientos positivos. Si logramos convocar y utilizar esta habilidad interna es mejor, pero si no lo logramos debemos buscar inspiración para reorientar nuestra perspectiva en aquellos que puedan ayudarnos. Cada generación tiene su José, el «justo, [que es] la fundación del mundo» [7]. Al buscar este asesoramiento, sea en persona o estudiando sus enseñanzas, podemos despertar al José interno latente en nuestras almas y ayudar a nuestro poder interno a pensar positivamente.
Además de salvaguardarnos de la negatividad, el pensamiento positivo acerca del problema específico que nos atribula puede efectivamente influir y mejorar el curso de los eventos [8]. El poder de producir bien del pensamiento positivo y el poder de producir mal del pensamiento negativo es bien sabido, es la esencia de la psicoterapia cognitiva.

Podemos elegir reaccionar en forma optimista o pesimista a toda situación dada. Los hechos objetivos son los mismos, pero la manera de responder a ellos es elección nuestra, como nos dice la Torá: «A los cielos y a la tierra llamo por testigos, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición, escoge pues la vida…» [9], es decir, elige ser optimista. Debemos ciertamente utilizar este potente instrumento para mejorar la calidad de nuestra vida en general y nuestro bienestar mental en particular [10].

Aquí nuevamente, el poder del optimismo de influir en forma positiva en el curso de los acontecimientos es reforzado al contemplar ideas de la Torá. Desviar la mente de un problema sumergiéndola en el estudio de la Torá puede parecer una forma de escapismo, ya que el problema sigue sin resolverse y sólo postergamos la posibilidad de medirnos con él. La eficacia de esta técnica, sin embargo, está en el hecho que la Torá nos conecta con Dios, su fuente. El bien esencial de la Torá otorga a nuestro pensamiento positivo un poder insuperable por otros medios.

La Torá, siendo el saber de Dios, es también la fuente de las soluciones a todos los problemas y al estudiarla podemos acceder a las soluciones que ofrece. El Baal Shem Tov enseña que quienquiera que estudie la Torá por el valor mismo del estudio obtendrá el privilegio de ver siempre su pertinencia en su vida privada [11].
Con el fin de integrar este poder inherente a la Torá, debemos ante todo reconocer nuestra raíz espiritual en la Divinidad y trabar contacto con ella porque «la Torá y Dios son uno» [12]. Esto lo logramos mediante la plegaria meditativa


1-Igrot Kodesh Admor Rayatz, vol. 2, pag. 537; vol. 7, pag.197.
2-«No hay bien sino la Torá» (Avoda Zara 19b).
3-Salmos 19:9.
4-Génesis 37:23.
5-Shabat 22a; Bereshit Raba 84:16.
6-Bava Kama 17a, etc.
7-Proverbios 10:25.
8-Ver Likutei Sijot, vol. 36, pag.1 y en adelante.
9-Deuteronomio 30:15,19.
10-Ver Lev LaDaat, pag.77 y en adelante.
11-La palabra en hebreo bara, «creó» está relacionada a la palabra barí, «sano». La interpretación del Midrash que enuncia que Dios creó el mundo mediante la Torá, puede ser entonces que Dios sana al mundo mediante la Torá, la Torá es la medicina suprema de la creación.
12-Ver Zohar 1:24a, 2:69a; Tikunei Zohar 6; Tanya, cap.3, cap. 23; Likutei Tora 4:46a.


 

Rabino Itzjak Ginsburgh

1 comentario
  1. Alicia

    Que buenas son sus enseñanzas, quiero decirles que estoy muy feliz leyendo esto todos los días. Que bueno cada vez q me lleguen pensamientos negativos los cambiare por los pensamientos del creador. Mil gracias

    30/07/2018 a las 08:15

Deje su comentario

Su email no se publica. Campos requeridos *

Top