Festejando
Purim
Un poco de historia
+100%-

5) Mordejai y Esther

(extraída de «Historia Completa de Purim», por Nisan Mindel © Merkos Línyonei Chinuch, Inc. – Jabad Lubavitch)

«Había cierto judío en Susa…» (Libro de Esther 2:5)

Vasti ya no existía, y había comenzado la búsqueda en todo el reino de una esposa digna para el rey. Todas las hijas bellas del país eran llevadas al palacio para que el rey pudiera escoger a la que deseare por esposa en lugar de Vasti.

En Susa residía un judío muy piadoso y sabio llamado Mordejai, el cual tenía una encantadora y bondadosa prima que respondía al nombre de Esther. Esther había perdido a sus padres, y por ellos Mordejai la había asilado en su casa.

Para la mayoría de los padres habría constituído un raro honor y gran privilegio dar una hija en matrimonio al rey. Pero Mordejai temía la llegada del día en que Esther fuera llamado al palacio, porque sabía que no podría seguir ocultándola mucho tiempo. Al fin, las autoridades supieron de Esther y vinieron para llevarla al palacio real.

El concurso para reemplazar a Vasti se prolongó varios años. Las más hermosas doncellas de las ciento veintisiete provincias del imperio fueron reunidas en el palacio de Susa, para rivalizar por el favor del rey. A todas les fueron brindados los tratamientos de embellecimiento que reclamaron y los atuendos más exquisitos que solicitaron. Tan solo Esther no exigió nada. No obstante, desde el momento en que hizo su aparición en el palacio, encantó a todos con su modestia y recibió múltiples demostraciones de respecto y deferencia. Su belleza irradiaba de su interior mismo, otorgándole una gracia y un hechizo particulares que eran sólo suyos.

Aunque Esther no era en modo alguno la más bella de todas las doncellas reunidas, el rey la prefirió a las demás. Cuando Esther supo que era la elegida, rodeóse de inmediato de fieles servidores judíos que la proveían de alimentos casher o ritualmente puros, y no reveló su condición de judía, porque Mordejai le había dicho que mantuviera el secreto de su ancestro hasta que llegara el día de ponerlo en evidencia. De tal modo, el rey no sabia cuál era la nacionalidad de su esposa. Sólo se sabía que era huerfana. Todos los días Mordejai iba al palacio para obtener noticias de Esther. Consideraba desdichada la suerte que le había tocado a Esther, pero hallaba consuelo al pensar que quizás Esther hubiera sido elegida por D-s por su sincera devoción a El, para ayudar a la nación judía en tiempos de necesidad. Mordejai empezaba a percibir una oscura nube que se cernía sobre el horizonte, anunciadora de dificultades para sus hermanos.

 

Gentileza gráficos: http://www.tzivos-hashem.org

 

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