Festejando
Purim
Un poco de historia
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3) El Festin Real

(extraída de «Historia Completa de Purim», por Nisan Mindel © Merkos Línyonei Chinuch, Inc. – Jabad Lubavitch)

«En el año tercero de su reinado hizo banquete…» (Libro de Esther 1:3)

Siendo como era, un usurpador, el rey Ajashverosh buscaba constantemente nuevos medios de afianzar su reinado y adquirir popularidad entre sus súbditos a la vez que entre los poderosos vasallos persas que rodeaban su corte.

Uno de los importantes pasos que dio en este sentido fue transferir su capital de Babilonia a Susa, en Persia. Pero aún más importante fue el festín real ofrecido por el rey al pueblo, que se prolongó durante ciento ochenta días, es decir, casi medio año. Invitóse a este festín a representantes de todas las satrapías del vasto imperio, y al término del medio año que duró, el rey preparó una celebración especial de siete días para la población entera de Susa. En esta fiesta, se brindaron sitiales de honor a los hombres más simples cuyos menores deseos eran satisfechos inmediatamente.

Existía una vieja costumbre persa de preparar para toda comida importante una inmensa copa de vino cuyo contenido equivalía a casi cinco octavas partes de un cántaro, que cada invitado debía apurar hasta el fondo. El rey Ajashverosh, ansioso de satisfacer a todos, y no deseando hacer imposiciones a ninguno de los invitados, descartó este hábito. Mas, dijo el Eterno: «Tú, ¡oh tonto presuntuoso! ¿Cómo puedes pretender satisfacer a cada cual? Cuando dos buques navegan en direcciones opuestas, uno en procura del viento sur y el otro necesitado de la brisa del norte, ¿puede el ser humano impelerlos a ambos a la vez por su ruta?…Mañana vendrán a ti dos hombres, Mordejai y Aman. ¡No podrás complacerles a ambos! Tendrás que exaltar a uno y denigrar al otro. Tan sólo D-s puede satisfacer a todos!»

El rey Ajashverosh estaba algo perturbado; pensaba en la reconstrucción del Templo de Jerusalén que había ordenado detener. Se mostraba particularmente inquieto en virtud de que los sesenta años de exilio que predijeron los profetas judíos, se aproximaban a su término. Temía que la restauración del Estado Judío y la reconstrucción de su Templo en Jerusalen pudiera hacer vacilar las bases de su imperio mundial. Por eso aguardaba con ansiedad el fin de aquellos sesenta años.

Según el cálculo de Ajashverosh, los sesenta años del exilio judío acabarían en el año tercero de su mandado. Cuando ello se produjo y nada sucedía, su júbilo no tuvo límites, en la creencia de que los judíos continuarían siendo sus súbditos y no recobrarían el poder y la independencia.
Esta es otra de las razones por las que celebró un festín tan ostentoso. Se sentía seguro y fuerte. Tan seguro y fuerte por cierto, que no vaciló en adornar sus mesas con los preciosos y sagrados vasos del Templo que había apresado el perverso Nabucodonosor.

Asemejanza de los súbditos de otras nacionalidades, también los judíos habían sido invitados a asistir a los festejos del rey. Esto entraba en los planes de Aman, que vio la oportunidad de inducir a los judíos a consumir alimentos trefá o ritualmente impuros, y aprovechar la momentanea ira de D-s contra Su pueblo para llevar a cabo la persecusión y destrucción de los judíos que estaban maquinando.

Mordejai, el gran conductor de los judíos en ese tiempo, se enteró del artero plan y exhortó a los judíos a evitar el palacio y apartarse de la ira de D-s. Aunque la vasta mayoría de los judíos siguieron su consejo, muchos de ellos no lo atendieron y concurrieron al festín. Al descubrir, consternados, los sagrados vasos del Templo sobre las mesas del rey, emprendieron el regreso. Pero Ajashverosh ordenó rápidamente a sus servidores que acondicionaran mesas especiales para los judíos. Estos se tragaron su orgullo y se quedaron para participar de la fiesta, comiendo alimentos trefá y bebiendo vino impuro y divirtiéndose como los demás invitados.

Y el Eterno, en cuya ira había incurrido Su pueblo por desobediencia, decretó en el Cielo que Su pueblo sufriera todo el peso de la persecución del malvado Amán hasta que de todo corazón a El retornase y se salvara.

Gentileza gráficos: http://www.tzivos-hashem.org

 

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