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Historia
Reseña de la Historia Hebrea
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Yaacob y sus Hijos

La Torá nos afirma que Yaacob fue un hombre íntegro, con lo cual responde al hecho aparente de que escamoteó la bendición que correspondía, a su hermano, pues en realidad al adquirir la “bejorá” (primogenitura) Yaacob había comprado su derecho y merecía recibirla por sí mismo.

En el camino hacia Jarán, Yaacob durmió en un lugar donde recibió una nebua (profecia). En ésta vio una escalera apoyada sobre la tierra que se erigía hasta el cielo, por ella subían y bajaban Angeles Celestiales (Malajím). Hashem, que estaba sobre la escalera le habló y le prometió que su descendencia heredaría Eretz Israel. Yaacob denominó a ese lugar Bet-El.

Yaacob llegó a Jarán en el año 2185 escapando de su hermano, solo, sin riquezas ni pertenencias. Fue a la casa de Labán, hermano de Ribká. Éste tenía dos hijas: la mayor llamada Leá y la menor, Rajel. Yaacob deseaba desposar a Rajel por lo que la pidió como esposa a Labán. Labán aceptó la propuesta que se llevaría a cabo al término de siete años, en los que Yaacob debía trabajar para Labán ya que no poseía ningún patrimonio propio. Al concluir este plazo, se celebró el casamiento; pero Labán introdujo al palio nupcial a Leá en lugar de Rajel. A la mañana siguiente, al notar Yaacob el cambio reclamó a su suegro, éste se excusó diciendo que las normas sociales del lugar no permitían casar a la hija menor antes que a la mayor, pero que al terminar esa semana nupcial le entregaría también a Rajel por esposa, a condición que Yaacob se comprometiera a trabajar otros siete años.

El “Séfer Hayashar” explica que en el momento de realizar la boda, Labán hizo apagar las luminarias diciendo a Yaacob que así era la usanza lugareña al llevarse a cabo algún enlace.

Yaacob desposó a Rajel y, a pesar de haber sido engañado por Labán, trabajó el nuevo periodo estipulado con toda honradez.

Labán entregó a Zilpá y a Bilhá como doncellas de Leá y de Rajel, respectivamente. Más tarde, Yaacob las tomó como esposas.

Yaacob tomó su familia en Jarán, donde nacieron sus hijos en el orden siguiente: de su unión con Lea: Reubén, Shimón, Levy y Yehudá; de Bilhá: Dan y Naftalí; de Zilpá: Gad y Asher; nuevamente de Leá: Isajar, Zebulún y una mujer llamada Diná; y de Rajel: Yosef.

Después de los catorce años en los que Yaacob trabajó para casarse con Rajel, continuó con su tarea otros seis años para obtener un capital propio. Labán realizó todo tipo de maniobras para enriquecerse a costa de su yerno y aprovecharse de él; pero Hashem protegió a Yaacob y lo bendijo, pudiendo formar su patrimonio y trayendo con su bendición riqueza también para Labán. Por esto, Labán impedía a Yaacob irse cada vez que quería hacerlo. Por ello, Yaacob debió aprovechar un momento en el que Labán se ausentó, para irse hacia Kenaan junto con su familia y sus pertenencias. Más, al enterarse Labán, lo persiguió, pero no pudo dañarlo. Labán le propuso a Yaacob hacer un pacto de no agresión, que él mismo transgredió al enviar emisarios a Esav calumniando sobre el proceder de Yaacob e, incitándolo contra su hermano. Esav, que aún guardaba rencor por lo acontecido, se encolerizó, organizó un grupo armado de cuatrocientos hombres y salió al encuentro de Yaacob. Ante esta situación, Yaacob rogó al Todopoderoso que lo salve de Esav y se preparó para la lucha separando a sus mujeres e hijos para poder protegerlos mejor ante un eventual enfrentamiento. Además, con el fin de lograr la paz, envió a Esav numerosos presentes.

Cierta noche, al trasladar su campamento, Yaacob se quedó un momento solo; entonces, se presentó ante él un Angel Celestial que luchó en su contra. Yaacob, venciendo en esta contienda obligó al Angel Celestial a que lo bendiga. Éste, le anunció que, desde ese momento, su nombre sería Israel y lo bendijo.

En el encuentro entre Yaacob y Esav, el primero se acercó a su hermano reverenciándolo y éste último se conmovió y lo abrazó. Esav le ofreció a Yaacob ir juntos a su tierra, pero éste se negó aduciendo que debía conducirse lentamente por sus hijos y el rebaño. Esav se dirigió a la tierra de Seir también llamada Edom; tuvo doce hijos varones. Más tarde conformaron numerosos pueblos como el de Edom y el de Amalek, éste último, enemigo acérrimo del pueblo de Israel.

Yaacob llegó hasta la zona de Shejem y se asentó allí.

“Yaacob y sus Hijos”

Yaacob compró un terreno en Shejem para pastorear su ganado.

Cierta vez, Diná, la hija de Yaacob, visitó la ciudad de Shejem. El príncipe real, también llamado Shejem, al ver a Diná la secuestró y la violó. Antes de regresarla a su familia, Shejem envió a su padre el rey, llamado Jamor, a pedirla como esposa a Yaacob. Los hijos de Yaacob le contestaron que si Shejem deseaba desposar a su hermana Diná, el rey y su hijo junto a todos los hombres de la ciudad, debían circuncidarse así como lo hacían los descendientes de Yaacob. Tal como pidieron los hermanos de Diná, así cumplieron los habitantes de Shejem y sus reyes. Los ciudadanos de Shejem estuvieron de acuerdo con lo realizado por su príncipe, aunque en realidad se trató de un secuestro y violación a una menor, compartiendo como cómplices la culpabilidad en estos actos. Shimón y Levy aprovecharon que todos aquellos estaban debilitados por la operación y atacaron la ciudad, matando todos sus hombres, rescatando de esta forma a Diná. A pesar de entender a sus hijos, Yaacob los reprendió por esta actitud, porque temía a la reacción de los habitantes de Kenaan. Pero Hashem influyó sobre ellos y nadie se atrevió a atacar a Yaacob y su familia.

Yaacob prosiguió su camino en dirección a Jebrón. Al pasar por Bet-El tuvo una nebuá en la que Hashem le anunció que de su descendencia se formarían varios pueblos y reyes. Continuando hacia Jebrón, Rajel dio a luz a Biniamín, falleciendo ella misma en el parto. Yaacob la enterró en el camino y erigió un monumento en su tumba, que es el que actualmente se conoce en el lugar llamado Bet-Lejem. Esto aconteció en el año 2208.

Finalmente, Yaacob se instaló en Jebrón utilizando el terreno comprado en Shejem para el pastoreo del rebaño. En el año 2214 falleció Leá, quien recibió sepultura en Mearat Hamajpelá.

En el año 2228 se produjo la muerte de Itzjak; quien al igual que sus padres y su esposa, fue enterrado en Mearat Hamajpelá por Yaacob, Esav y sus respectivos hijos.

El Séfer Hayashar nos enseña que, al fallecer Itzjak, Esav le sugirió a Yaacob la repartición de la herencia de su padre, Yaacob le propuso a Esav que tomara toda la herencia a cambio de su parte en Eretz Israel, tierra prometida proféticamente a Abraham e Itzjak. Esav aceptó este trato prefiriendo una riqueza inmediata ya que no creía en el cumplimiento de Nebuot. Yaacob lo obligó a firmar un documento donde constaba que Esav aceptaba el cambio sugerido y quedaba íntegramente Éretz Israel, incluida Mearat Hamajpelá, para Yaacob.

Los hijos de Yaacob se constituyeron en los jefes de la rama familiar que descendió de cada uno de ellos, por eso, fueron llamados Shebatím (varas) ya que ellos portaban los bastones de mando.

El derecho a la primogenitura le correspondía a Yosef, ya que éste era el primogénito de la esposa elegida por Yaacob, Rajel. Para distinguirlo, Yaacob le obsequió a Yosef una túnica especial rayada. Yosef supuso ciertas faltas por parte de sus hermanos que las comunicó a su padre. Los hermanos de Yosef dedujeron que éste los subestimaba ante los ojos de Yaacob. Estos hechos, sumado a que ellos pensaban que a Yosef no le correspondía el derecho a la primogenitura, sino a Reubén, quien había nacido primero, provocaron gran rencor de los hermanos.

Yosef tuvo dos sueños referidos a su relación con sus hermanos. En uno de ellos soñó que, cuando se encontraba en el campo atando gavillas de espigas, las gavillas de sus hermanos se prosternaban ante la suya. En el otro sueño, el sol, la luna y once estrellas se reverenciaban ante él; significando ambos sueños que sus hermanos serían sus súbditos. Yosef comentó inocentemente estos sueños, aumentando el recelo de sus hermanos, quienes supusieron que él pretendía enaltecerse; y lo consideraron pasible de un gran castigo. Yaacob lo amonestó a fin de calmar a sus hermanos, pero presintió que los sueños se convertirían en realidad.

Yaacob ben Itsjak Huerin

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