Relatando
Historia
Reseña de la Historia Hebrea
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Abraham e Itsjak Abinu

Por aquel entonces la tierra de Kenaan estaba habitada por varios pueblos camitas (descendientes de Jam). Estos pueblo vivían en ciudades-estado independientes.

Según los Midrashim, Abram y Sarái fueron dos veces a la tierra de Israel desde Jarán. La primera vez fue cuando Abram tenía setenta años; en ese momento Hashem le prometió esta tierra para él y su descendencia, le reveló los límites de ésta (río Éufrates, arroyo de Mitzraim en el límite con Sinai, etc.) y le predijo la esclavitud en Egipto, su duración de cuatrocientos años y el retorno a la Tierra Sagrada con grandes riquezas. Esta profecía fue llamada “Berit Ben Habetarim”.

La segunda vez que Abram y Sarái vinieron desde Jarán lo hicieron acompañados por sus rebaños, sus bienes sus y familiares (entre ellos Lot) a los que se agregaron todas aquellas personas que, impresionadas por la rectitud y la bondad de Abram y Sarái, se convirtieron en sus seguidores. Abram contaba con setenta y cinco años de edad.

Cuando en Kenaan comenzó una época de hambre, tuvieron que emigrar temporariamente hacia Egipto. Allí el Faraón (Paró) intentó tomar por esposa a Sarái; pero antes de poder hacerlo, sobrevinieron sobre los egipcios tremendos malestares físicos, que Hashem les mandó para que restituyeran a Sarái con su verdadero cónyuge. Los egipcios se disculparon ante Abram, otorgándole honores y presentes, entre ellos le brindaron a Agar, hija de una esposa de Paró, quien se la entregó a Sarái como su doncella.

Al regresar a la tierra de Kenaan se desencadenaron una serie de altercados entre los pastores de Abram y los pastores de Lot. Como consecuencia de éstos, Abram y Lot se separaron, eligiendo este último como lugar de residencia a la ciudad de Sedom, ubicada en la cuenca inferior del río Jordán (Yardén). Esta tierra era muy fértil en la antigüedad (antes de la destrucción de Sedom y Amorá).

Kedorlaomer, quien era el rey de Elam (al sureste de Babel), había conquistado varios pueblos, haciéndolos sus vasallos. Entre las ciudades-estado tributarios se encontraban Sedom y Amorá, las que junto a otras tres ciudades-estado, se rebelaron a la autoridad de Kedorlaomer. Este último, por su parte, se alió con tres reyes y emprendió una campaña punitiva entre los pueblos rebeldes. Luego de castigar a otros pueblos, luchó contra el ejército de Sedom y las otras ciudades, venciéndolo y cautivando prisioneros a quienes luego hizo esclavos. Entre los cautivos fue llevado Lot. Al enterarse Abram que fue capturado su sobrino, juntó a sus hombres y atacó al ejército de Kedorlaomer, aventajándolo y rescatando a los prisioneros. El rey de Ir-Shalem (Yerushalaim) llamado Malkisédek, salió al encuentro de Abram para bendecirlo, y el rey de Sedom quiso recompensarlo, pero Abram se negó.

Abram ubicaba su morada en sitios transitables a fin de acercar a los viajeros y darles hospedaje y comida, teniendo como objetivo difundir entre ellos la fe en Hashem. También construyó altares para ofrecer sacrificios en Su honor.

Sarái era estéril, por eso entregó a Abram a su doncella Agar para procrear. Ésta dio a luz a Ishmael.

Más adelante, Abram tuvo otra Nebuá (profecía). En ella Hashem le cambió el nombre por el de Abraham, cuyo significado es “padre de Pueblos”. Y el de Sarái lo cambió por Sará.

Hashem ordenó a Abraham circuncidarse como señal del pacto entre él y Abraham con su descendencia (Este precepto es cuidado fielmente por el pueblo judío). Abraham cumplió con este precepto a los noventa y nueve años. Luego de tres días, Hashem le anunció que Sará tendrá un hijo, al que llamarán Itzjak, y la destrucción de Sedom, Amorá y las otras tres ciudades-estado. En estos lugares, bajo el carácter de leyes para preservar la seguridad nacional, se amparaba una corrupción social, y se actuaba de unas forma sádica y cruel. No obstante Abraham rogó a Hashem que salvara a aquéllos que todavía no habían sido pervertidos. Por mérito de Abraham, Hashem salvó a Lot junto a sus dos hijas solteras quienes huyeron hacia unos montes cercanos. Sorpresivamente, el terreno de las ciudades se convulsionó, se dio vuelta y cayó sobre él azufre caliente. Las hijas de Lot creyeron que este episodio fue una catástrofe mundial; por eso, a fin de preservar la especie humana emborracharon a su padre y quedaron embarazadas de él. De allí nacieron los pueblos de Amón y Moab.

Luego se sucedió una nueva época de hambre en la tierra de Kenaan, por lo que Abraham se vio obligado a peregrinar por la tierra de los pelishtim (filisteos) que ocupaban la zona sur de la costa del Mediterráneo de Éretz Israel. Allí le sucedió con Sará, lo mismo que pasó en Egipto. Más tarde se instaló en Beer Sheba.

“Itzjak Abinu”

Cuando Abraham tenía cien años y Sará noventa, en el año 2048, ésta última dio a luz a Itzjak tal como Hashem lo había anunciado un año antes a Abraham en la Nebuá; siendo éste un hecho milagroso de por sí, dada la avanzada edad de los progenitores.

Por aquel entonces Abraham ya era conocido y muy respetado por todos los gentiles.

Abimélej, el rey de los pelishtim, al constatar la protección providencial que poseía Abraham, le solicitó concertar un pacto de no agresión entre ellos y para sus descendientes.

Sará observó que Ishmael no actuaba correctamente por lo que quiso alejarlo de su hijo Itzjak. Para ello pidió a Abraham que expulsara a Agar y a su hijo Ishmael; confirmado esto por una profecía donde Hashem le dijo a Abraham que era oportuno el pedido de Sará. Abraham echó, muy a pesar suyo, a Agar e Ishmael de su casa. Ishmael tuvo doce hijos y su descendencia proliferó enormemente conformando varios pueblos que se asentaron principalmente en los desiertos de Parán, Arabia, etc.

Con el correr del tiempo Itzjak fue creciendo junto a su padre siguiendo siempre el camino de Hashem. Entonces, Hashem probó a Abraham pidiéndole un sacrificio máximo: a su propio hijo, a Itzjak. Abraham, aunque había predicado continuamente contra el paganismo y sus crueles ritos de sacrificios humanos, y había ansiado un hijo durante mucho tiempo, no titubeó ni un instante en cumplir la orden del Creador; estaba dispuesto a sacrificar a su hijo aún a costa de la burla y el desprecio de todas las personas. Por orden de Hashem se dirigió hacia el monte Moriyá (Alrededor de este monte se construyó la ciudad de Yerushalaim y en él se erigieron, posteriormente, los dos Bet Hamikdash (Casa Sagrada)), donde erigió el altar. Pero, cuando iba a inmolar a Itzjak, Hashem le ordenó detenerse y no hacerle daño, pues ya quedaba demostrada la obediencia y la fe íntegra que tenía Abraham en su Creador. Cuando Abraham e Itzjak volvían de Yerushalaim, falleció Sará, a los ciento veintisiete años de edad. Abraham adquirió un campo que poseía una cueva doble. Este lugar se convirtió en el panteón familiar, fue llamado Mearat Hamajpela, y allí descansó Sara.

Luego, Abraham envió a Eliezer a Aram Naharaim como su representante. Él solicitó y desposó “por poder” a Ribká, hija de Betuel (quien era hijo de Najor) para Itzjak.

Después de la rnuerte de Sará, Abraham tomó otra mujer llamada Keturá. Los Midrashim explican que era la misma Agar que había enmendado su comportamiento. Ambos tuvieron varios hijos que formaron algunos pueblos que se mezclaron con los hijos de Ishmael.

Abraham falleció en el año 2123. Fue sepultado en Mearat Hamajpelá, el mismo panteón familiar donde había sido enterrada Sará.

Itzjak se distinguió por su fortaleza espiritual de entregarse a Hashem en cuerpo y alma. Tanto él como su esposa Ribká eran estériles. Ambos pidieron y rogaron al Creador tener descendientes y tuvieron mellizos. El primero en nacer fue Esav y el segundo Yaacob. Esto ocurrió en el año 2108.

Itzjak, al igual que Abraham, peregrinó un tiempo entre los Pelishtim, quienes a menudo buscaban molestarle. Al poco tiempo se retiró de esos lugares y se instaló en Beer Sheba.

Al igual que había sucedido con su padre Abraham, el rey de los pelishtim le solicitó concertar un pacto similar al realizado entre Abraham y Abimélej.

Desde niños, Esav y Yaacob se diferenciaron uno del otro en sus preferencias y en la manera de conducirse. Mientras el primero se dedicó a alcanzar el bienestar material, el segundo prefirió la elevación espiritual. Sin embargo, Itzjak prefirió a Esav, ya que Esav fingía gran devoción delante de su padre; pero Ribká, con una visión más profunda de la realidad, mostró su predilección por Yaacob.

Por aquel entonces, el primogénito se encargaba de realizar los sacrificios (korbanot) para Hashem y otros actos para servirlo. Yaacob consiguió comprar a Esav el derecho de la primogenitura, ya que Esav se desprendió de él rápidamente pues no tenía fe en ello.

Al envejecer, Itzjak fue perdiendo el sentido de la vista. Ya anciano, quiso transmitir la bendición a Esav; pero Ribká ordenó a Yaacob que fingiera ser Esav delante de su padre y recibiera la bendición en lugar de su hermano. En verdad, al comprar Yaacob la primogenitura y encargarse del servicio a Hashem, a él le correspondía recibir esta bendición. No obstante, al enterarse Esav de la acción de su hermano, se enfureció y pensó matarlo. Ribká envió a Yaacob hacia Aram Naharaim para cuidarlo del odio de Esav; allí vivía Labán, hermano de Ribká. Antes de la partida, Itzjak confirmó las bendiciones a Yaacob por propia voluntad.

Yaacob ben Itsjak Huerin

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