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D´s, la Creación y el Alma.
Sobre la Historia y el Propósito de la Creación.
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Escoge la Vida

Extraído de Escoge la vida, por el Rab Ezriel Tauber

-Rabino, aun si acepto lo que usted dice, no puedo imaginarme a mí mismo viviendo con los 613 mandamientos. Estoy acostumbrado a la libertad. ¿Cómo podría ser feliz si me quitaran esta libertad?

-La libertad de la que hablas es sólo una ilusión. Sólo cuando cuidas la Torá, puedes en realidad ser libre.

-Seiscientos trece mandamientos se me hacen muchas restricciones; ¿de qué tipo de libertad me está usted hablando? -preguntó David.

-Imagínate que le dijéramos a una persona que puede entrar a una joyería y que tiene una hora para tomar todas las piedras preciosas y joyas que quiera. La hora comienza… pero como hay mucho tiempo, él sabe que podría tomar mucho más de lo que podría llegar a necesitar en la mitad del tiempo así que decide mirar por un rato. Vitrinas, fuentes, comida “gourmet”, diversiones, gente interesante, etc. Hay tantas cosas bellas alrededor que muy fácilmente se pierde en ellas. Pasa media hora. Cuarenta minutos. Cincuenta minutos. Cincuenta y cinco minutos. Cincuenta y nueve minutos pasan y de repente se acuerda: ¡la hora ya casi termina! Mientras pasa el último minuto ve una piedra preciosa frente a él y la toma. Cuando sale de la tienda, va con un joyero y le pregunta cuál es el valor de la piedra preciosa. El joyero mira la piedra y pregunta excitadamente: ¿quieres vender esto?

-Sí.

-Te doy 100,000 dólares ahora.
David, déjame preguntarte: ¿cómo reaccionaría esta persona?

-Yo pensaría que estaría muy contento. Por lo menos salió con algo.

-Estás en lo cierto. Al principio sí estaría contento, sin embargo, después el arrepentimiento caería sobre él. “Qué tonto fui…” Se diría a sí mismo una y otra y otra vez. “¡Si en un momento tomé 100,000 dólares, en una hora hubiera podido tomar millones de dólares en piedras preciosas!”
-Nuestro mundo -continuó el Rabino- es una joyería. Posee piedras preciosas de diferentes tipos (elementos de eternidad) pero en el mundo de fantasía en que vivimos, lleno de distracciones y tentaciones temporales, aunque poseen su propia belleza momentánea, solo sirven para desviar a la persona de la verdadera oportunidad de tomar los diamantes; de tomar nuestra parte en la eternidad.

-¿A qué se refiere con eternidad?

-Eternidad es lo opuesto al tiempo. Es una experiencia donde las barreras entre la creación y el Creador son removidas. Y esto es lo que la Torá nos dice: escoge entre el tiempo y la eternidad. Esta elección, de hecho, está escondida desde la primera palabra de la Torá, Bereshit “Al principio”. Bereshit nos dice que el tiempo mismo fue una creación. ¿Qué existió “antes” de la Creación? Sólo Dios. Dios está por encima del tiempo. Él fue, Él es y Él será. Cuando Él creó lo físico, el mundo material, Creó también el marco de referencia del tiempo. La creación del mundo físico, por definición, es algo temporal. Por lo tanto, nuestras vidas aquí, consisten en momentos limitados; existimos en una prisión de tiempo. Por otro lado, sin embargo, existe un elemento de vida, que va más allá del tiempo: la eternidad de Dios. Una persona común y corriente vive 70-80 años. Si esta persona vivió por el simple goce de estos años, él vivió tiempo. Pero si se dio cuenta que la vida no puede ser un fin en sí mismo y en cambio escogió completar el propósito por el cual fue creado, él vivió la eternidad, se volvió socio con Dios en la eternidad.

La Creación no es un fin en sí mismo; es un medio para un fin específico. Esta vida es un vehículo para transportarnos de un marco de referencia del tiempo a una experiencia eterna, es decir, del reino del mundo físico al reino de Dios. Sin embargo, es fácil distraerse y desviarse; es fácil convertirse en un prisionero del tiempo. Caminar libremente dentro de una prisión no es libertad, es un abuso de la libertad. Si abusamos de nuestra libertad y nos atamos a cosas exclusi-vamente físicas, de naturaleza temporal, nos convertimos en parte de ellas, perdemos la libertad de completar el verdadero propósito por el cual fuimos creados. Por lo tanto, las restricciones de la Torá son realmente los mecanismos de la libertad. Nos ayudan a desprendernos del tiempo. Nos ayudan a utilizar nuestro tiempo para tomar diamantes.

-No estoy seguro de entender.

-Regresemos al ejemplo de la persona que entró a la joyería. Imaginémonos que antes se le avisó que habría tentaciones que lo distraerían de la intención de tomar las piedras preciosas. Sin embargo, para contrarrestar estas distracciones, se le dijo que le darían una lista de las cosas qué hacer y qué no hacer y que debía seguirlas al pie de la letra. Estas instrucciones lo mantendrían enfocado en su propósito original y por lo tanto le asegurarían que saldría de la joyería con suficiente riqueza como para tener su propia joyería.

Anteriormente tal vez no tomó en cuenta la necesidad de las instrucciones. Ahora, después de desperdiciar su oportunidad, apreciará lo que significa qué hacer y qué no hacer ya, que éstas lo hubieran liberado de verse involucrado en tantas distracciones y le hubieran indicado la manera óptima de utilizar cada valioso momento que estuvo ahí. Todo lo que tenía que hacer era seguir las instrucciones. Esta es la Torá. Nos ayuda a evitar las posibilidades de vernos involucrados en cosas temporales y nos lleva hacia los elementos de la eternidad presentes en esta vida temporal. Es nuestra lista de instrucciones que nos dice a dónde ir, a dónde no ir, qué hacer, qué no hacer, cómo hacerlo y cómo no hacerlo. Cada momento nos brinda la oportunidad de escoger entre el tiempo y la eternidad y la Torá es nuestra guía para escoger la eternidad.

-¿Me puede dar un ejemplo?

-Sí. El comer por ejemplo. Puedes comer exclusivamente para llenar el estómago, que es básicamente la misma razón por la que los animales comen, o puedes convertirlo en un acto santo siguiendo los mandamientos que el Creador te dio para comer. En el primer caso, utilizaste el tiempo para comer, en el segundo lo utilizaste para ganarte la eternidad. Asimismo, puedes trabajar, ganar mucho dinero y considerarte un hombre con éxito, o puedes ganar dinero y contemplar la ayuda del Todopoderoso sin la cual tu aparente éxito nunca se hubiera materializado. En el primer caso tu tiempo es literalmente dinero, nada más y nada menos.

En el segundo caso, el dinero te trajo una apreciación más profunda de Dios y entonces te ayudó a cambiar dinero en tiempo, por eternidad. Del mismo modo, puedes seguir tu instinto natural para una relación íntima y convertirte en un ser centrado. Te puedes casar, disfrutar la vida con tu esposa como la Torá lo prescribe y cambiar tu orientación a una que es genuina, sin egoísmo. En cambio, en la otra, tu tiempo de goce es sólo de una noche, un año, o varios años, pero no más. Por medio de la Torá, tu tiempo no sólo produjo disfrute sino también eternidad. Come, pero hay que saber qué comer, cómo comer y por qué comer. Gana mucho dinero, pero hay que saber cómo ganar dinero, qué hacer con el dinero una vez que lo tienes y cuál es el verdadero propósito de ganar dinero. Cásate, disfruta tu relación pero hay que saber cómo, cuándo y el por qué de tu relación. Cada cosa, cada momento pueden ser utilizados, aun cuando estás dormido.

-¿Cómo puede uno cumplir algo estando dormido?

-El dormir tiene un propósito: mantiene a una persona sana. Para servir a Dios y cumplir con Su Torá necesitas un cuerpo sano, entonces tu sueño puede ser un acto santificado, un acto que convierte el tiempo en eternidad. Por supuesto que necesitas saber cómo ir a la cama, a qué hora despertar y cómo despertar y qué hacer con tu salud. Por lo tanto, aun dormido tienes la oportunidad de tomar diamantes espirituales. De eso se trata la Torá. No es una filosofía abstracta o cuentos Bíblicos. Es una forma de vida que nos ayuda a convertir los elementos mundanos de nuestra vida diaria, el mundo físico, en energía espiritual para la eternidad. Cada mandamiento, a su modo, nos enseña cómo hacer de Dios una realidad en nuestras vidas, cómo Traerlo de detrás de la sombra y cómo cambiar la vida física en una expresión tangible de lo espiritual. Comida, dinero, tiempo, relaciones, productividad y creatividad humana; son sólo algunos ejemplos. La lista es tan grande como el mundo.

La vida es muy bella y aún esas cosas que tienen belleza temporal pueden ser utilizadas como herramientas para alcanzar la eternidad. Sin embargo, no es posible hacerlo sin las “instrucciones para la eternidad” que le dio Dios Eterno, al hombre. “Pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición: ¡Escoge la vida!” Date cuenta que Dios no nos exhorta diciéndonos: “No escojas la muerte”. ¿Por qué? Porque manteniéndonos tal y como nacimos, sólo viviendo nuestra parte física, viviendo una existencia finita sin limitaciones ni dirección, sólo nos conduce a la muerte, jas veshalom. Y por lo tanto, la muerte no es una opción; es la consecuencia natural de una existencia física si no hacemos algo al respecto y escogemos vivir. “Escoger vivir” significa tomar la decisión de seguir fielmente las instrucciones de la Torá. Al decirnos específicamente qué no hacer y de qué tomar parte y de qué no, la Torá nos enseña realmente a vivir. No es una restricción. Es un salvavidas. Nos ayuda a mantenernos a flote y después nos enseña a nadar más allá del horizonte de nuestras vidas físicas y limitadas.

4 comentarios
  1. Rosa

    Excelente me gusto la enseñanza de escoge la vida

    14/07/2016 a las 04:29
  2. Nora Isabel

    Excelente. Escojo la vida.

    09/08/2017 a las 02:08
  3. Claudia hicklin

    es un gran estudio precioso mas que un jolla preciosa

    24/10/2017 a las 18:06
  4. Alejandro Cortés

    Es como escuchar la explicacióna directamente del Creador BH
    Gracias

    23/04/2018 a las 17:20

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