Ascendiendo
El Arizal
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Las predicciones que se cumplieron

Extraído de El Arizal, vida y época de Rabí Itzjak Luria

 

En la provincia de Calabria, al sur de Italia, vivían Rab Yosef Vital y su virtuosa esposa. Rab Yosef era conocido en toda la región por su piedad y por su grandeza, así como por su conocimiento de cabalá. Su verdadera fama estribaba, sin embargo, en su talento para el arte de escribir sifré Torá, tefilimot y mezuzot. La gente acudía de zonas lejanas para comprar las parshiot de los tefilimot que salían de sus manos expertas y llenas de temor, Rab Yosef Sambari escribe:

“Afortunado es el hombre que posee tefilín escritos por el rabino arriba mencionado, porque son un objeto de gran valor. Algunos se pueden encontrar aquí en Egipto; reciben el nombre de tefilín de Rab Calabri y se venden muy caros”.

El hogar de Rab Yosef era un imán para los jajamim que pasaban por el lugar. Invitaba a todos a su casa que estaba llena de Torá y de irat shamáim. En 5301 (1541), uno de los grandes dirigentes de la generación, Rab Jaim Ashkenazí, fue su huésped y predijo que Rab Yosef se iría de Calabria, se instalaría en Tzefat y, dos años más tarde, sería padre de un hijo.

“Le pido que llame a su hijo Jaim, como yo. Este niño está destinado a ser muy grande en el futuro”, profetizó. “Sobrepasará la grandeza de sus padres y será indiscutible dirigente de su generación”.

Al oír las buenas noticias, Rab Yosef hizo el equipaje, salió de Calabria con su familia y radicó en Tzefat. Tal como Rab Jaim Ashkenazí había previsto, dos años más tarde, en 5303 (1543), nació su hijo Jaim.

El niño creció en Tzefat, que era una ciudad rica en gigantes de espíritu y sabiduría. Adquirió conocimientos sobre la Torá revelada de Rab Moshé Alshij. Aprendió ampliamente shas y poskim y se convirtió en un brillante talmid jajam.

Ya en su juventud era famoso. A los catorce años, los eruditos más importantes de Tzefat lo consideraban ya una “lumbrera”. Se dice que en 5317 (1557), Rab Yosef Caro instó al Alshij a que hiciera los mayores esfuerzos por enseñar a Rab Jaim. Reveló que el ángel maguid le había dicho que Rab Jaim heredaría algún día la posición del propio Rab Moshé. Más aún, el mundo existía sólo gracias al mérito de dos tzadikim, Rab Yosef y su hijo Rab Jaim Vital.4

Rab Jaim recibió el título de rabino y de dayán de su maestro Rab Moshé Alshij, el 20 de Elul de 5350 (1590).
Rab Jaim y el Arizal se encontraron por primera vez en 5331 (1571). En el corto lapso de un año y diez meses, el primero logró adquirir los conocimientos de su maestro. Los jajamim de su época quedaron asombrados y lo consideraban un portento.5
La sed que tenía Rab Jaim de la sabiduría de su maestro, era insaciable. Cuando el Arizal terminaba de estudiar con él, Rab

Jaim le rogaba que continuara. Rab Jaim utilizaba al máximo los talentos que le había otorgado. Estaba bendecido con un alma sublime, adecuada por naturaleza para el estudio de la sabiduría oculta.

Pero había otro factor que lo ayudó a adquirir las enseñanzas del Arizal de forma extraordinaria en un período tan corto de tiempo. Rab Jaim mismo lo describe:
“Cuando fui con mi maestro para estudiar esta rama del conocimiento, me llevó al Kinéret en Tiberíades en una barca. Cuando estábamos frente a las ventanas de la sinagoga, me miró y dijo: “Ahora podrás absorber este conocimiento, porque has bebido del pozo de la profetisa Miriam”. A partir de entonces pude adquirir este conocimiento”. (El Midrash nos dice que el pozo de Miriam, que siguió a los judíos durante su deambular por el desierto, llegó hasta el lago de Tiberíades y se hundió en él. La tradición asegura que al que beba de sus aguas, se le recompensará con una capacidad para alcanzar logros sublimes).

En cierta ocasión, el Arizal reveló a Rab Jaim que fue por él que había llegado a Tzefat, a fin de enseñarle lo que sabía. Y, a pesar de la reticencia inicial del Arizal a ser conocido, fue Rab Jaim el que difundió su fama entre los sabios de Tzefat, a raíz de lo cual se juntó el grupo de diez discípulos a quienes el Arizal explicaba el Zóhar.

Rab Jaim se convirtió en sucesor del Arizal tal como éste había pedido. Llevó los asuntos de la yeshibá durante los cinco años que siguieron a la muerte del maestro, pero en 5338 (1578) se fue de Tzefat y se instaló en Jerusalén. Una vez allí, pronunciaba una homilía pública todos los días de Shabat. Se le contaba entre los rabinos más prominentes de Jerusalén, tal como podemos comprobar en la introducción de Rab Shelomó Adani a Meléjet Shelomó sobre la Mishná:

“Me trajeron a la ciudad santa de Jerusalén, que sea reconstruida con rapidez. Siempre me agazapé a los pies de los sabios, pilares de la diáspora y de Jerusalén, tales como el cabalista perfecto y divino Rab Jaim Vital y Morenu Rab Betzalel Ashkenazí”.

 

1 comentario
  1. julio

    muy interesante gracias HaShem por poder tener la oportunidad estudiar con ustedes.

    19/07/2016 a las 03:46

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