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Crecimiento Espiritual
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En Voz Alta

 


Uno de los problemas esenciales con el que nos enfrentamos es el de la multitud de voces contradictorias. El mundo entero nos confronta con un clamor de gritos y mensajes que requieren nuestra atención, y que van desde las personas que nos rodean, pasando por los teléfonos que suenan, avisos, señales, slogans… -Hey, Usted! -Deténgase! -Vaya! -Venga! -Haga ésto! -No haga eso! Es posible intentar aislarse de todas esas distracciones externas yendo a un lugar tranquilo, pero tan pronto como se mira dentro de nuestro mundo interior, vemos una interminable caravana de pensamientos, sensaciones, impulsos, necesidades, deseos, ansiedades, miedos, estrategias, planes, etc.

El Príncipe dentro nuestro envía sus mensajes, pero el Pavo atrapa nuestra atención con un continuo torrente de mensajes urgentes. Uno quiere estudiar… pero de pronto se siente una irresistible urgencia de comer, dormir, o leer los periódicos, etc. Uno quiere orar y meditar en calma… pero toda clase de cosas necesitan ser atendidas, así que uno debe apurarse. Uno quiere ser bueno y paciente con los otros… pero de alguna manera parece haber una cantidad de buenas razones para irritarse. Y el comentario interior que nos provee el Pavo, el más insidioso, es un interminable y negativo juicio respecto de nuestras experiencias, de la gente que conocemos y de las cosas que hacen, y (el peor de todos), sobre nuestro propio yo.

La única manera de sobreponerse a la voz del Pavo es alzando su propia voz, la voz que realmente se desea oir y seguir. Repitiendo en voz alta aquellas ideas que se saben verdaderas, aquello que más profundamente se desea en la vida, lo importante que son sus objetivos para usted y cómo planea llevarlos a cabo, de esta manera se refuerza aquel aspecto de la personalidad que se desea cultivar, encarando en la dirección deseada. Hakol meórer et ha-kavana – La voz llama la atención [Kitzur Shuljan Aruj ( 6:1). ]

Cuando se alza la voz, la atención la sigue: las palabras que se dicen en voz alta son entonces el foco de los pensamientos.

Algunas veces es deber encontrar su verdadera voz, pues su verdadero yo, aquel que usted está buscando, puede estar sepultado debajo de años de represión, timidez, poca autoestima, negatividad, autonegación, etc. Debe aventar las llamas de su yo naciente, aprendiendo a expresar nuevos y delicados sentimientos. A veces tendrá que rescatar voces de su pasado, o experimentar con otras nuevas. Una de las voces más importantes que deber buscar, es la voz de la canción, su propio canto de alegría, amor y devoción a Dios.

Lo importante de expresarse en voz alta no es sólo el hablar, sino también el escuchar aquello que se está diciendo. Si usted solamente piensa sus pensamientos, éstos pueden volar de su mente rápidamente, dejando sólo un recuerdo vago e incoherente, e incluso pueden desaparecer por completo. Al expresarlos en voz alta, el hecho mismo de articularlos, lo está forzando a darles claridad. Usted escucha lo que dice y eso produce un impacto. E inclusive a veces, al escuchar lo que se está diciendo, se toma conciencia que eso no es correcto, que no está bien. Se podrá entonces desarrollar más la idea, y expresarla de manera más clara, redefiniendo lo que se quiere decir y examinándolo nuevamente, hasta llegar a decir exactamente aquello que se quiere.
De esta manera se aprende a pensar y a hablar con más claridad y efectividad.

En la literatura mística, el habla es llamada maljut, reino y poder. La palabra puede usarse tanto para comunicarle a otros lo que usted quiere de ellos, como para dirigirlo y programarlo a usted mismo. Cuando desee pensar respecto de un determinado asunto, formule la pregunta y preséntesela a usted mismo, tal como el Hombre Sabio hizo con el Príncipe al devolverle la pregunta: ¨Quién es usted? Este es un método para concentrarse en el tema sobre el cual se quiera pensar. Al tratar de determinar qué aspectos de su personalidad son los que más desea desarrollar o cambiar, es conveniente expresar lo que quiere conseguir, mediante fórmulas simples, y usarlas para dirigirlo hacia el objetivo. Por ejemplo, si desea relajar el cuerpo, puede
enfocar la luz de su conciencia sobre cada grupo de músculos por separado, y susurrarles suavemente: Reljense. Si desea cambiar sus hábitos alimenticios, puede elaborar afirmaciones que podrá repetirse a sí mismo en la cocina, o cuando se sienta a la mesa, etc.

Utilice la voz para crear la atmósfera en la que usted desea vivir. Incluso cuando se encuentre rodeado de negatividad, podrá susurrarse mensajes positivos: Paz, calma, bondad… Cuando quiera elevar su percepción espiritual y aumentar su conciencia de Dios, dígase en voz alta una y otra vez: Dios. HaShem, o Ribonó Shel Olam, etc. Entone en voz baja las canciones de alegría y devoción que más le agraden y escuche su melodía, dejándo
que ella llene toda su conciencia y lo eleve a un plano superior.

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