Conectándose
Generalidades
Sobre los preceptos y los no-judíos
+100%-

El Papel de las Naciones

Selección extraída de “Luz para las Naciones” por Rabi Yoel Schwartz, Yeshiva Dvar Yerushalayim

 

Hemos ya señalado la posición que las naciones ocupan en el esquema global de la creación; examinaremos ahora con más detalle los deberes principales y los principios sobre los que aquellos descansan de acuerdo con las Leyes de la Torá.
Los deberes que la Torá prescribe para la humanidad pueden ser clasificados en dos grupos. El primero incluye los Siete Mandamientos Noájicos, los cuales comprenden un determinado número de mandamientos específicos, derivados de Génesis 2:24 y 9:3-7 y que son más ampliamente expuestos en el Tratado Sanhedrín, sección “Arva Misot” (56a), así como en Toseftá Avodá Zará 9:4, Génesis Rabá 16:9 y Deuteronomio Rabá 2:17. El principio general sobre el cual se fundan es que la humanidad entera está sujeta a ellos y que la negligencia en su cumplimiento reporta consigo un castigo aplicable por un sistema judiciario, mientras que su cumplimiento conlleva beneficios correspondientes de índole tanto material como espiritual, incluyendo el ingreso al Mundo por Venir.
El segundo grupo consiste en normas e ideales de comportamiento ético y el cultivo de buenas cualidades de carácter, que forman el servicio personal y privado del propio individuo. Una persona que no observa estos ideales no puede ser castigada por las cortes, sino que es Di-s mismo el que se encarga de administrar el castigo según sea necesario de acuerdo con la instancia determinada; su cumplimiento igualmente entraña el logro del mérito y la iluminación espiritual.
Ambos grupos incluyen tres principios generales de significación fundamental, según la enumeración elaborada por el Rabino S. R. Hirsch:

1) El reconocimiento de la Unidad del Creador;
2) La verdad como llave para la revelación interna del espíritu humano;
3) El dominio de la humanidad sobre la naturaleza animal

Los Siete Mandamientos en sí mismos son, como señalamos antes, prohibiciones contra:

1- la idolatría
2- la blasfemia
3- el asesinato
4- la inmoralidad sexual
5- el robo
6- el comer cualquier miembro de un animal mientras está aún vivo
Y un mandamiento positivo:
7- el establecer cortes de justicia que regulen el cumplimiento de los mandamientos.

La transgresión de cualquiera de ellos implica la pena de muerte por decapitación. Estos mandamientos son racionales y lógicamente consistentes al nivel del concepto fundamental sobre el cual se apoyan. Sus exigencias no son mayores ni menores que lo que una persona debe y puede cumplir, y proveen una base para el óptimo funcionamiento de una sociedad cohesionada en torno a la creencia y la confianza en Di-s. Deben, empero, ser observados en su calidad de Mandamientos Divinos y no porque parezcan ser razonables o útiles si es que se desea cumplirlos plenamente y obtener mérito de ellos. Maimónides acota:

“Todos aquellos que acepten los Siete Mandamientos y son escrupulosos con ellos, son considerados los Justos de las Naciones y tienen parte en el Mundo por Venir, siempre y cuando esto se haga porque Di-s así lo ordenó en su Torá y así somos instruidos al respecto por intermedio de Moisés; mas sí, no obstante, se les observa de resultas de una convicción ideológica, entonces el que los cumple no es considerado como un “residente extranjero” o uno de los Justos de las Naciones o uno de los sabios.”

Algunos mandamientos adicionales son incluidos en este esquema, aunque son menos graves que los Siete, como aprendemos a través de la Tradición Oral. Su transgresión no significa la pena capital, sino que su retribución queda a manos del Cielo.

Estas son prohibiciones contra:
1) El cruce de especies animales y vegetales;
2) El estudio de la Torá aparte de lo relativo a los Siete Mandamientos; y
3) El establecimiento de nuevas religiones.

Maimónides mismo señala más adelante:
“Un gentil no debería realizar ningún mandamiento adicional, sino que debería limitarse a los Siete Mandamientos, o convertirse completamente; si es que los lleva a cabo con el fin de obtener recompensa, no se lo evitamos.”

Rabi Yoel Schwartz

Deje su comentario

Su email no se publica. Campos requeridos *

Top