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El verdadero mesías (2da. parte)

A fin de que exista una sociedad perfecta, cosas tales como las enfermedades deben ser eliminadas. Así fue predicho (Isaías 35:5): “Los ojos del ciego serán abiertos, los oídos del sordo serán destapados; entonces el hombre rengo saltará como un ciervo y la lengua del mudo podrá cantar”.

De manera similar, otras formas de trabajo serán eliminadas a fin de que el hombre se consagre totalmente a su objetivo final. Muchos milagros semejantes son predichos, tales como uvas tan grandes como un huevo de gallina y granos de trigo tan grandes como un puño. Como sabemos ahora, todo esto puede ser posible con una tecnología no muy lejana de la que contamos actualmente. Efectivamente, cuando Rabán Gamliel habló de estos milagros predichos, afirmó que no involucrarían ningún cambio en las leyes de la naturaleza, sino que hacen alusión a una tecnología altamente avanzada. Así, se necesitará muy poca labor para procesar productos agrícolas, que la ropa y las hogazas de pan parecerán crecer en los árboles. De modo semejante, a medida que aprendemos los secretos del proceso de la vida, será posible lograr que los árboles produzcan fruta continuamente.

Cuando pensamos en los milagros de la Era Mesiánica como tecnológicos más que manifiestos, entonces no tenemos problema en entender tradiciones que predijeron cosas tales como los vuelos espaciales y la colonización interestelar en la era Mesiánica, aun de acuerdo con aquéllos que creen que no va a ser un tiempo de milagros manifiestos.

Por supuesto, todo esto sería mera conjetura y hasta interpretación forzada, si no fuera por el hecho de que nuestra actual revolución tecnológica también había sido predicha con una fecha aproximada en cuanto a su inicio.

Hace casi 2,000 años, el Zohar predijo: “En el año 600 del sexto milenio, las puertas de la sabiduría en las alturas y en los manantiales de la sabiduría inferior serán abiertos. Esto preparará al mundo para entrar al séptimo milenio, precisamente como un hombre se prepara hacia la puesta del sol del viernes para el Shabat. Es lo mismo aquí. Y una nemotecnia para esto es (Génesis 7:11), ‘En el año 600 … todas las fuentes del gran abismo se romperán'”.

Aquí vemos una clara predicción, que en el año judío 5600 (ó 1840), los manantiales de la sabiduría inferior se abrirán y habrá una repentina expansión del conocimiento secular. A pesar de que el año 1840 no produjo ningún adelanto científico importante, la fecha corresponde con exactitud casi misteriosa al principio de la presente revolución científica.

La tradición incluso pudo haber anticipado el tremendo poder destructivo de nuestra tecnología moderna. Así, tenemos las enseñanzas de Rabí Elazar que afirman que la Era Mesiánica empezará en una generación con el poder de destruirse a sí misma.

Si los milagros tecnológicos de la Era Mesiánica serán dramáticos, la revolución social será incluso más profunda. En una escala internacional, significará el fin total de la guerra, como el profeta Isaías predijo (Isaías 2:4): “Nación contra nación no levantará su espada, ni practicarán más la guerra”. De acuerdo a muchos comentarios, la alegoría (Ibid 11:6), “El lobo habitará con el cordero, y el leopardo yacerá con el cabrito”, también se refiere a la paz y la armonía entre las naciones. Rabí Najman de Breslev afirma que el hombre se dará cuenta de la insensatez de la guerra, exactamente como ya se dio cuenta de la insensatez de la idolatría pagana.

A nivel individual, los cambios serán aún más grandes. Cuando las naciones “conviertan sus espadas en arados”, los cientos de millones de dólares usados actualmente para la guerra y “defensa” serán destinados para la perfección de la sociedad. Habrá un estándar de justicia social ejemplificado por la profecía (Isaías 62:8): “El Señor ha jurado… De seguro, no daré más de tu trigo para que sirva de alimento a tus enemigos, y extraños no tomarán de tu vino, por el que no han trabajado”. éste es también el espíritu de la profecía (Ibid 61:1): “Para vendar sus corazones rotos, para proclamar la libertad de los cautivos, y soltar a los que están confinados”.

Algunos de los cambios más radicales serán resultado de la anulación de la maldición de Adam. La revolución tecnológica eliminará en gran parte esta maldición (Génesis 3:19): “Con el sudor de tu frente comerás pan”. Pero este cambio llegará aún más lejos con respecto a la mujer. Muchas de las desventajas de la mujer son el resultado de la maldición de Eva (Ibid 3:16): “Con dolor parirás hijos, desearás a tu hombre y él dominará sobre ti”. La posición de la mujer cambiará profundamente cuando la maldición sea eliminada y éste, bien puede ser el significado de la profecía (Jeremías 31:32): “Pues D-os creará una nueva cosa, la mujer cortejará al hombre”.

Los rápidos cambios en los niveles tecnológicos y sociales darán por resultado una gran conmoción social. Los cambios catastróficos van a resultar en sufrimiento considerable, referido con frecuencia como los Jeblei Mashíaj o dolores de parto del Mesías. Si el Mesías llega con milagros, éstos pueden ser evitados, pero los grandes cambios involucrados en su llegada de una manera natural, pueden hacer inevitables estos dolores de parto.

Ya que en un período de semejantes cambios acelerados, los padres y sus hijos pueden crecer literalmente en mundos diferentes, las tradiciones transmitidas de padre a hijo estarán entre los mayores desastres. Esto será especialmente cierto en los valores religiosos; en un mundo con cambios tan rápidos, la gente se enamorará naturalmente de lo nuevo, y estará insatisfecha con lo viejo. Así, nuestros sabios nos enseñan que ni los padres ni los ancianos serán respetados. Los viejos tendrán que buscar favores de los jóvenes y la familia de la persona se volverá su enemiga. La insolencia se incrementará, la gente no tendrá más respeto y nadie lo reprobará. Los estudios religiosos serán despreciados y serán usados por lo no creyentes para fortalecer su causa; el gobierno se volverá ateo; las academias, lugares de inmoralidad y las religiones serán denigradas.

El judaísmo sufrirá mucho debido a estos trastornos. Existe una tradición, de que los judíos se dividirán en varios grupos, cada uno aseverando tener la verdad, haciendo casi imposible discernir el verdadero judaísmo del falso. éste es el significado de la profecía (Isaías 59:15): “La verdad fracasará”.

También se ha predicho que muchos dejarán completamente el redil del judaísmo. Así es como nuestros sabios interpretan la profecía (Daniel 12:10): “El malvado hará el mal, y no entenderá”.

Por supuesto, habrá algunos judíos que permanezcan fieles a sus tradiciones. Se darán cuenta que están presenciando la agonía de un sistema viejo y degenerado y no serán arrastrados con él. Pero sufrirán incluso más por esto y serán apodados tontos por no adaptarse a los caminos envilecidos de la Era pre-Mesiánica. éste es el significado de la profecía (Isaías 59:15): “Aquél que se aparta del mal, será considerado un tonto”.

Una de las más importantes tradiciones respecto a la Era Mesiánica es la concerniente a la reunión de la diáspora y al restablecimiento de la Tierra de Israel. Empezará con cierta medida de independencia política y, de acuerdo a algunos, con el permiso de las otras naciones. Existen numerosas tradiciones, de que los judíos empezarán a retornar a la Tierra de Israel, como un preludio al Mesías. También existe la tradición, de que la tierra será cultivada en ese tiempo, basada en la profecía (Ezequiel 36:8): “Pero ustedes, montañas de Israel, hagan brotar sus ramas y produzcan fruto para Mi pueblo Israel, pues están por llegar”. Existe también la tradición, de que el Mesías se revelará en la Tierra de Israel.

Existe incluso evidencia de que la mayoría de los judíos tendrán que regresar a su patria antes de que llegue el Mesías de una manera no milagrosa. Una de nuestras tradiciones importantes concernientes al advenimiento del Mesías, es que marcará el regreso de la profecía. Más aún, de acuerdo a muchas tradiciones, el Mesías será precedido del profeta Eliahu y además, él mismo será un profeta. No obstante, hay una enseñanza básica de que la profecía sólo puede existir en la Tierra de Israel y solamente cuando la mayoría de los judíos vivan allá. De este modo, a menos de que asumamos que ésta es una regla que deba romperse, la mayoría de los judíos tendrán que vivir en la Tierra de Israel antes de que la Era Mesiánica empiece.

Otra importante consideración es la tradición de que el Bet HaMikdash o Templo Sagrado, será reconstruido antes del principio de la Era Mesiánica. Sin embargo, también hay una tradición de que Jerusalem no podrá ser reconstruida antes de la reunión de la diáspora. Esto también parece indicar que Israel estará establecido antes de la Era Mesiánica. No obstante, es posible que el Mesías mismo realice estas cosas antes de que sea reconocido verdaderamente por lo que él es. Discutiremos este punto más adelante.

Rab Aryeh Kaplan

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