Conectándose
Anatomia del alma
Crecimiento Espiritual
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La tradición Midráshica y Kabalista dice que cuando existía la profecía, la existencia de Dios era mucho más evidente que hoy en día. Dios hablaba en el corazón del hombre, el cielo estaba en la tierra y el espíritu permeaba la materia. La verdad es que esto aún sigue siendo así. El hombre aún se encuentra conectado con Dios, la tierra aún está conectada con el cielo y la materia aún se encuentra plena de espíritu o energía. Más aún, hoy se sabe también que la materia es indudablemente otra forma de energía. Pero este fenómeno se encuentra profundamente oculto y la humanidad busca desesperadamente una manera de volver a conectarse con Dios.

Qué conecta a Dios con el hombre, al cielo con la tierra y al espíritu con la materia? Existe un puente hacia Dios? Hay una escalera con la que podamos ir al cielo y traer de retorno su luz a nuestras vidas?

Existe un puente y una escalera. La Torá.

Qué es la Torá?
La Torá es el documento escrito que fuera recibido y transmitido por Moisés en el Sinaí hace algo más de 3.300 años. También es la tradición oral que acompaña a ese documento y que incluye las instrucciones para comprender el significado básico de la Torá (pues es un texto extremadamente conciso que dice mucho más de lo que aparenta) y para cumplir con sus mandamientos.

La Torá Oral se ensambla con la Torá Escrita de cuatro formas primarias codificadas en la palabra hebrea Pardes. Pardes es el origen de la palabra castellana Paraíso, que hace referencia al Jardín del Edén. PaRDeS Es también un acrónimo de los cuatro diferentes niveles de comprensión de la Torá: P-shat (el significado simple), Remez (alusión), Drush (significado homilítico), Sod (Kabalá; el significado secreto). Estos cuatro componen las llaves necesarias para entrar al Paraíso de la Torá. Mediante estas cuatro llaves, la Torá se abre y revela no sólo sus propios secretos, sino también los secretos del universo, los secretos de la materia (del espacio), de la historia (del tiempo) y del hombre (el alma y la conciencia). Si deseamos ir más allá de las apariencias y examinar los misterios de la creación y de la existencia humana, la Torá es el lugar indicado. Esto se debe a que la Torá precedió a la creación del Universo. En verdad, la Torá es nada menos que una luz de lo que llamamos la Mente de Dios. Es la Unión conceptual entre él y Su mundo, entre él y nosotros.

Torá y Anatomía
Esta es la Torá, hombre…
Números 19:14

Es bien sabido que la Torá contiene 613 mitzvot (mandamientos plural de mitzvá) (Makot 23b)D. La raíz del significado del verbo LeTZAVot (ordenar) es unir. Cuando cumplimos con una miTZVá nos unimos, nosotros y el mundo que nos rodea, con Dios.

Las 613 mitzvot se dividen en 248 mandamientos positivos y 365 prohibiciones. Estos mandamientos abarcan todos los aspectos de nuestra relación con Dios, con nuestros congéneres y con toda la existencia. Mediante estos mandamientos, Dios provee las herramientas necesarias para que el hombre pueda conectarse con Dios y llevar a toda la creación hacia su perfección final.

También la forma humana tiene 248 miembros, correspondiendo a los 248 mandamientos positivos de la Torá y 365 tejidos conectivos, venas o tendones, correspondientes a las 365 prohibiciones de la Torá (Zohar I, b). Así el hombre fue diseñado sobre el modelo de la Torá. No sólo su alma, sino también el mismo cuerpo que aparentemente le impide elevarse por sobre las limitaciones físicas de este mundo es en sí mismo una Torá. Mediante esta conexión, el hombre es capaz de utilizar todo lo que hay en el mundo para reconocer y servir a Dios con su cuerpo. Con su alma puede ascender más allá del mundo material y entrar al ámbito de lo espiritual. Con su cuerpo puede canalizar lo espiritual haciéndolo descender hacia lo material, creando la perfección de lo que se espera que sea la vida humana sobre la tierra.

La Torá es la conexión que le permite al hombre lograr este objetivo. Escribe el Rab Natán sobre la conexión entre la Torá y el cuerpo del hombre:

Para que un médico pueda curar deber tener un conocimiento completo de la anatomía humana. Deber conocer “todas” las partes del cuerpo; los miembros, arterias, venas, etcétera. Deber saber cómo es que cada órgano se encuentra interconectado con los demás y cómo uno depende del otro. Deber saber cómo cada órgano puede ser afectado por los otros. Entonces y sólo entonces, podrá el médico comprender la naturaleza de la enfermedad que desea curar. De la misma manera, la Torá es un cuerpo de ley donde cada mitzvá individual representa un órgano de ese cuerpo. Para poder comprender el verdadero valor de la Torá la persona deber conocer su anatomía;sus leyes e ideales; cómo es que cada mitzvá se encuentra interconectada con las otras, como parte individual e integral de toda la Torá (Likutey Halajot, Rosh Jodesh 5:6).

El Rab Natán continúa su discurso explicando los paralelos entre la anatomía de la Torá y la anatomía humana. Este es un tema muy importante de la Kabalá, que describe la conexión entre ciertas partes del cuerpo y determinadas mitzvot. El Rab Natán escribe en otro lugar que aquél que comprende los escritos del Zohar y del Ari sabe que todos los misterios de la Kabalá se refieren a esto (Likutey Halajot, Minja 7:22). Dos de los trabajos mencionados en este libro, Sha-arey Kedushá y Sefer Jaredim tienen éste como su tema principal.

Jaim Kramer Con Abraham Sutton

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