Estudiando
1.Vaikrá
El Libro de Vaikrá (Levítico)
+100%-

Vivendo cada Dia: Humildad

Extraido de Viviendo cada dia. Edit. Bnei Sholem

Humildad

– Y Él llamó (Levítico 1:1)

Cuando los niños pequeños comienzan a estudiar Torá, tradicionalmente comienzan con esta porción.
La primera palabra de este libro de la Torá, Vaikrá, está escrita con una Alef () diminuta. Los niños parecen asociar la minúscula con su propio pequeño tamaño.

Pero ¿por qué está la escrita diminuta? Rashi dice que sin la , la palabra se leería vaikar, lo cual hubiera significado que la visión Divina vino a Moisés abruptamente, sin preparación, justo como está dicho de la Divina visión que vino al malvado Bilám (Números 23:4). Con la , la palabra es vaikrá, una expresión de cariño, en donde Di-s llamó a Moisés y lo invitó dentro de la presencia Divina con amor y dignidad.

Dado que Moisés apuntó la Torá como Di-s la dictó a él, él estaba en un dilema con la palabra vaikrá. En su profunda humildad, Moisés no deseó ufanarse que Di-s le había acordado especial honor y distinción. Moisés hubiera preferido omitir la , y dejar al pueblo leer vaikar. Sin embargo, dado que él no podía desobedecer el dictado Divino se comprometió escribiendo una diminuta que podría no ser tan notable.

Algunas personas piensan que humildad significa que uno no debería estar consciente de sus propias destrezas y capacidades. Ellos desearían que el hombre sabio se considerase él mismo estúpido, el erudito se considerase a sí mismo ignorante, y el consumado músico se considerase él mismo sordo. Sin embargo, esto no sería humildad, sino auto- engaño.

¿Sabía Moisés que Di-s lo amaba? Por supuesto que él sabía. ¿Estaba Moisés consciente de que él había logrado un nivel de espiritualidad sin igual para cualquier otro ser humano? Por supuesto que él estaba. ¿Sabía él que era el más grande de los profetas de todos los tiempos? Por supuesto que él sabía.

Pero este conocimiento de sí mismo no hizo a Moisés ser vano o arrogante. La Torá testifica que Moisés era «el más humilde de todos los hombres sobre la tierra» (Números 12:3). Moisés estaba listo para entregar su vida por todo individuo. Cuando la rebelión de Koraj estalló, el gran líder no se sentó en su cuartel general y ordenó que sus adversarios fueran destruidos, sino fue personalmente ante cada uno de ellos, rogándoles que terminaran su rebelión y salvaran sus vidas. «No es a Aarón y yo mismo a quienes ustedes están desafiando, pues ¿qué somos nosotros, después de todo?»

Moisés nos enseñó humildad. Él conocía su grandeza, pero ella no trastornó su cabeza.
Y así tenemos la à diminuta que nos instruye que aún cuando la grandeza de uno es evidente e innegable, uno no tiene que jactarse acerca de ella.
Nosotros nos referimos a Moisés como «Moshé Rabeinu», nuestro maestro. Pero él sólo puede ser nuestro maestro si aprendemos de él.

Abraham Twersky

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1 comentario
  1. Duly

    Darles las gracias por la enseñanza que me brindan

    03/03/2020 a las 08:14

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