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Visión de perspectiva

Extraido de joyas del Maguid

Los grandes hombres no sólo se preocupan por sus acciones sino también por sus pensamientos. Si temen que un pensamiento al azar pueda causarles un perjuicio espiritual, buscan modos de prever el daño y controlarlo.

En Jol Hamoed (los días intermedios de Pesaj y Sucot) no se nos permite escribir (ni hacer otro trabajo) a menos que sea para evitar una pérdida o un daño, o que ello sea necesario para la festividad. Por eso fue una sorpresa, cuando, en cierto Jol Hamoed, el Rab Isser Zalman Meltzer (1870-1953), el gran director de la Yeshivá Etz Jaim de Jerusalem y antiguo rabino de Slutzk, solicitó a su sobrino una lapicera y tinta para escribir algo.


-¿Cuál es la emergencia? -preguntó el Rab David Finkel, su sobrino, quien estudiaba con su tío y estaba siempre a su lado.
-Tengo algo muy importante para escribir, así que por favor consígueme eso pronto, -replicó el Rab Isser Zalman.
Su sobrino, ya curioso, persistió. Sabía que el Rab Isser Zalman no hacía nada sin una previa reflexión y consideración, de ahí que Rab David deseara saber exactamente qué estaba sucediendo.
-Pero tío. Es Jol Hamoed. Yo no veo ningún asunto urgente ante nosotros que no pueda esperar hasta después de las fiestas.
El Rab Isser Zalman sabía que no podría calmar a su sobrino sin revelarle sus verdaderas intenciones, de modo que le contó.

“Sabes que en Jol Hamoed la gente habitualmente va a visitar a sus rabinos y maestros. Sé que tendré muchos visitantes y D´os me ha bendecido con un penetrante conocimiento de la gente. Me bastan unos pocos instantes para ser conciente de las virtudes y de las faltas de una persona. Me hiere mucho conocer los defectos de las personas que vienen a visitarme. Además, conocer las faltas del otro puede conducirlo a uno al orgullo. Es por eso que he ideado un antídoto para ese problema.

“El Rey Salomón decía (Mishlé 4:25): “Eneja lenojaj iabitu veafapeja iasiru negdeja” – Miren tus ojos de frente (con honestidad); diríjanse tus párpados a lo que hay delante. ´Lenojaj´, usado aquí para honestidad, es usualmente traducido como ´hacia ti mismo´, en cuyo caso el versículo cobra un nuevo significado: ´que tus ojos te busquen a ti´. En otras palabras, mírate a ti, observa tus defectos en lugar de los defectos de los demás. Yo siempre mantengo este versículo frente a mí en un papelito mientras las personas me hablan, y eso me ayuda a evitar el orgullo. Ahora no puedo encontrar ese pedacito de papel y es de suma importancia tenerlo delante de mí a lo largo de todo Jol Hamoed. ¡Tengo que escribirlo!”.

Muchos años después de este incidente, y largo tiempo después de que el Rab Isser Zalman hubiera fallecido, el Rab Sholom Shwadron estaba sentado en la sucá del Rab Itzjak Meir Ben-Menajem, yerno del Rab Isser Zalman, cuando volvió a contar esta historia. Era Jol Hamoed y la gente estaba asombrada por la sensibilidad que revelaba el relato.
La hija del Rab Isser Zalman, quien había estado escuchando la historia, dejó silenciosamente la sucá y, luego de unos instantes, retornó con una sonrisa en su rostro y una azucarera en sus manos. “Ésta es la azucarera que mi padre mantenía en su mesa”. Sobre ella estaba grabado el versículo: “Eneja lenojaj iabitu veafapeja iasiru negdeja“.

“Perspective Insight” del libro “The Maggid Speaks”

Paysach Krohn

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