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Un viaje espiritual: Contando el Omer

Cada año, en la segunda noche de Pesaj, los judíos comienzan a observar la mitzvá de Sefirat HaOmer, la “Cuenta del Omer”[*], que se extiende por 49 días y culmina con la celebración de Shavuot. Se trata de una mitzvá que encierra muchas lecciones y directivas para el crecimiento espiritual.
No importa cuán extraño pudiera sonar, la celebración de Shavuot sería imposible sin la Cuenta del Omer. La Torá nos da una fecha calendario para cada Festividad, exceptuando a Shavuot. Para Shavuot sólo ordena: “Contaréis para vosotros, desde el día siguiente al Shabat, desde el día en que traéis el Omer para la ofrenda, siete semanas completas serán; hasta el día siguiente al séptimo Shabat contaréis cincuenta días” (Levítico 23). El quincuagésimo día, se celebra Shavuot.

Hoy, cuando contamos con un calendario hebreo fijo, la Festividad siempre cae el sexto día de Siván. Sin embargo, antes del exilio, el calendario judío se fijaba mes a mes en base al informe de testigos que habían observado la luna nueva. El día quincuagésimo después de la segunda noche de Pesaj no era automáticamente el sexto de Siván porque el número de días de cada mes variaba. La única garantía de que la Festividad sería celebrada el día quincuagésimo era la cuenta de cincuenta días de la gente. Así, se dice que el pueblo judío, con el poder de su Cuenta del Omer, de hecho, provocaba la Festividad de Shavuot y con eso la entrega misma de la Torá. Según el pensamiento jasídico, tal como contar los días trae a Shavuot como Festividad, del mismo modo la manera en que nos preparamos cada día es lo que provoca nuestra propia celebración personal de recibir la Torá.

La Torá nos cuenta que durante los 50 días entre el Pesaj original y la Entrega de la Torá, el pueblo judío estaba saliendo de Egipto, en ruta hacia el Monte Sinaí. En la analogía del jasidismo, esto se corresponde con el viaje espiritual para salir de Egipto, Mitzráim, las limitaciones del propio ser, hacia el Monte Sinaí, el sitio de la mayor revelación de verdad en nuestra historia.
Es un viaje que revivimos en nuestras propias vidas. Cada año, cuando ocurre Shavuot, la Torá dice que si el día es recordado adecuadamente, las energías que estaban presentes en la ocasión original se manifiestan una vez más. Así, se nos da el tiempo de la Cuenta del Omer a fin de recalcar qué es lo que recibir la Torá significa para nosotros personalmente. Y durante estas siete semanas trabajamos hacia la meta de estar preparados para recibir esa revelación de la verdad más profunda.

El Zohar dice que cuando los judíos abandonaron Egipto, estaban en el 49º plano de Tumá (impureza espiritual), siendo el 50º el nivel más bajo, y que de día en día se elevaron hasta que en el Monte Sinaí estaban en el 49º plano de los 50 de Tahará (pureza espiritual).
El mensaje reflejado aquí es que también nosotros somos capaces de un crecimiento extraordinario, incluso la autotrascendencia, durante el período de Sefirat HaOmer, si sólo hemos de quererlo y trabajar por ello.

Uno de los significados de la palabra Pesaj es “brincar” o “saltar”. Durante Sefirat HaOmer, que es una continuación, en muchos niveles, de la experiencia de Pesaj, tenemos la capacidad de saltar por sobre todos los obstáculos a fin de alcanzar nuestras metas.
Los místicos nos ayudaron en este proceso al asociar cada una de las siete semanas del período de la Sefirá con siete atributos. Los días de la semana, a su vez, tienen también, cada uno de ellos, asignados una de estas características. Así, cada uno de los 49 días de la Sefirá está asociado a un conjunto único de características. Los siete atributos básicos son:
Jésed, bondad amorosa; apertura total y entrega.
Guevurá, fortaleza de carácter; control.
Tiferet, gloria, belleza (corona); una combinación de jésed y guevurá; la belleza que se percibe sólo en el contraste con la fealdad.
Nétzaj, éxito; eternidad; el impulso al éxito que no surge de móviles ulteriores, tales como los que un niño expresa en el juego competitivo — un impulso que debemos poner al servicio del trabajo espiritual.
Hod, esplendor; magnificencia; ejemplificada por Aharón, quien amó la paz y la persiguió, aprendiendo Torá de su hermano más joven, Moshé, sin envidia.
Iesod, fundamento; la moralidad fundamental.
Maljut, soberanía; la acción que se realiza después de que todos los obstáculos han sido eludidos.

Cada de las siete cualidades está estrechamente hilvanada con las demás y depende de ellas. El amor bondadoso sin fortaleza de carácter conduce a un corazón débil, por ejemplo. Combinadas, cada cualidad ilumina a la otra y nos permite refinar nuestros rasgos de carácter.

Es costumbre observar un período de semiduelo durante Sefirat HaOmer a causa de una serie de sucesos desafortunados que acontecieron en la historia judía durante este tiempo. Las prácticas de abstenerse de celebrar bodas, reuniones públicas alegres, y cortar el cabello, son adicionales a los mandamientos de la Torá en lo que concierne a la Cuenta del Omer.

*) En la segunda noche de Pesaj, representantes del Beit HaMikdash (el Gran Templo) se reunían en un campo de cebada fuera de Jerusalén. Allí cortarían las primicias del año de la cebada, llenando tres cajas. Esa misma noche el grano era trillado, tostado al fuego, molido, y cernido trece veces hasta que quedaba apenas una pequeña medida –un Omer– de la harina más fina. El que todos los primeros pertenecen a Di-s es un concepto recurrente en la Torá, y las primicias de la cosecha de cebada no eran ninguna excepción. Del Omer se hacían Matzot y éstas se traían al día siguiente como ofrenda. Sólo después de que esto estuviera hecho nuestro pueblo tenía permitido cosechar el resto de la cebada.

Jana Schloush

1 comentario
  1. MARIO SOLER

    Jana Schloush, le agradezco por su articulo: “Un viaje espiritual: Contando el Omer?
    Me ayudó para aclararme la duda que tenía, en relación a los “niveles de impureza” y los quincuagésimos portones de la impureza”.
    Y está claro que solo La Luz del quincuagésimo portón de Santidad lo podremos lograr: “clamándole al Creador, pidiéndole, que nos acerque a El, cada día”.
    “Haznos retornar a tí, oh Eterno , y retornaremos”
    Shabat Shalom
    Iosef Mario

    27/04/2018 a las 15:41

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