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Un Obstáculo Delante

Extraído de Tesoros Ocultos, Cómo Concretar Nuestro Potencial Basado en la Kabalá
y en las enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov

Los Kabalistas describen el sendero hacia Dios como en niveles, más que una subida continua. Este modelo explica porqué la persona que ha superado ciertos desafíos u obstáculos puede volver a encontrarlos en una etapa posterior de su viaje espiritual. No debe pensar que ha caído en sus esfuerzos, retornando a lo que “solía ser”. Más bien, en cada nuevo nivel, los deseos físicos, las ilusiones, los pensamientos negativos, la confusión y las barreras vuelven a levantarse nuevamente. No ha regresado en absoluto; estas fuerzas son simplemente el “comité de bienvenida” al próximo nivel, donde debe combatirlas nuevamente. Al fortalecerse con determinación y negarse a ser desmoralizada, puede superarlas nuevamente y continuar elevándose más todavía (Likutey Moharán I, 25:1-3).

Tratar de servir a Dios ante la oposición o las dificultades abrumadoras puede ser frustrante. Después de todo, estás tratando de servir a Dios y de alcanzar tu objetivo. ¿Por qué debes enfrentar dificultades cuando estás tratando de hacer lo correcto? ¿Por qué la gente que no anda detrás de los objetivos correctos no tiene problemas? El Rebe Najmán revela una idea fascinante sobre la verdadera naturaleza de las barreras y de los obstáculos:

Cuanto más grande sea el valor del objetivo que anhelas, mayores serán los obstáculos y las barreras que te serán enviados para fortalecer tu deseo. Porque el deseo está en proporción a la magnitud de las barreras… Siempre hay dificultades y obstáculos cuando tratas de hacer algo santo… Necesitas una fiera determinación; debes fortalecer tu deseo y tu voluntad en proporción a la grandeza del objetivo al que apuntas. Entonces podrás quebrar las barreras y alcanzar tu objetivo. No hay barrera en el mundo que la persona no pueda quebrar, mientras tenga el deseo y la voluntad de hacerlo (Likutey Moharán I, 66:4).

“Puedes imaginar que las barreras que experimentas en tus esfuerzos por servir a Dios son tan grandes que nunca serás capaz de quebrarlas”, agrega el Rebe. “Pero esto no es verdad. Nadie debe enfrentar barreras que no pueda romper si realmente lo desea. Dios sólo envía obstáculos que están dentro de tu capacidad para superarlos si realmente estás determinado a hacerlo. Si piensas en esto con cuidado, comprenderás que el obstáculo es en verdad un velo de Dios Mismo. En realidad, no hay obstáculos en absoluto. Son simplemente una ilusión” (Likutey Moharán II, 46).

Esta idea es un gran estímulo para todo aquél que ha decidido mejorar su situación. Incluso luego de una vida de búsquedas materiales la persona puede retornar a Dios y, con seguridad, Lo encontrará en las barreras que la confrontan. Estas barreras no están concebidas para alejarnos del sendero espiritual; más bien, son una señal de que uno se encuentra en la senda correcta y debe continuar adelante (Likutey Moharán I, 115).

Toda la razón por la cual la persona está lejos de Dios es que debe despertar y acercarse a él más todavía. Si caes, comienza a servir a Dios nuevamente como si nunca antes lo hubieras hecho. Esta es una regla fundamental en el servicio a Dios: comenzar de nuevo cada día, literalmente (Likutey Moharán I, 261).

Al buscar un objetivo, cualquier objetivo, es importante no perderlo nunca de vista. Si somos desviados necesitamos fortalecernos una y otra vez. Pues, pese al hecho de haber hecho malas elecciones, pese a la falta de un conocimiento real sobre lo que debemos estar haciendo, y pese a los errores y pecados intencionales, debemos comenzar de nuevo. De esta manera, nos mantenemos centrados en el objetivo. De esta manera, aún podemos “crear” y desarrollar nuestras ideas hasta que finalmente puedan concretarse.

Nunca te dejes hundir por completo. Puedes caer de muchas maneras. En ciertos momentos tu plegaria y tu devoción pueden parecerte sin sentido. Esfuérzate y comienza nuevamente. Actúa como si recién estuvieses comenzando a servir a Dios. No importa cuántas veces caigas, levántate y comienza nuevamente. Haz esto una y otra vez, pues de otra manera nunca podrás llegar a estar cerca de Dios. Vuélvete hacia Dios con todas tus fuerzas.

Permanece firme, no importa cuán bajo hayas caído. Así sea que te eleves o que desciendas, anhela siempre acercarte a Dios. Puedes ser arrastrado muy bajo, pero clama, implora y suplícale a Dios y haz todo lo que puedas para servirlo a él con alegría. Pues sin esta fuerza interior nunca serás capaz de acercarte verdaderamente a Dios. Mantén este impulso hasta que no desees hacer otra cosa en tu vida más que servir a Dios. Debes estar dispuesto a hacerlo aun sin una promesa de recompensa.

Es posible que imagines que te encuentras tan lejos de Dios que no mereces ninguna Recompensa Futura. Aun así debes servir a Dios como puedas, aun sin esa promesa. Aunque te parezca que estás perdido, continúa sirviendo a Dios como mejor puedas. Realiza una buena acción, estudia algo, eleva una plegaria y Dios hará lo que sea mejor a Sus ojos (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #48).

Recuerda que Netzaj se traduce como “victoria” y como “eterno”. Escribe el Rabí Natán que estos significados están muy interconectados. La única victoria que tiene un valor real es una victoria eterna (Likutey Halajot, Birkot Pratiot 5:2). El Rabí Natán se refiere a las victorias pírricas de los reyes y de los conquistadores que, años después, pierden sus guerras y sus reinados. ¿Qué valor tienen los triunfos a corto plazo? En nuestras vidas diarias, esto se manifiesta en las peleas familiares, en las disputas comunales, en las divisiones políticas, etcétera. La mayor parte de las victorias duran poco, pues otros llegan y borran todas las ganancias que podrían haberse logrado. Netzaj nos enseña a centrarnos en los objetivos duraderos, eternos. También significa seguir tras esos objetivos con determinación.

Hod, por otro lado, nos enseña a retroceder cuando es necesario. Aunque queramos avanzar con determinación, a veces debemos frenarnos. He aquí una buena manera de mirar a Hod y comprender su gran valor:

Siempre debes sentirte satisfecho con lo que tienes. Sólo toma del mundo aquello que es absolutamente esencial. No vivas en el lujo como tantas personas lo hace hoy en día. La gente que carece de este sentido de satisfacción es aquélla a la cual hace referencia el dicho (Proverbios 13:25), “El vientre del malvado nunca está satisfecho”, porque siempre están necesitando algo. Debes estar satisfecho con lo que Dios te ha dado, e incluso de este mínimo debes contribuir con una porción para caridad. Esto trae una gran unificación en los mundos superiores, y bendice al mundo con abundancia (Likutey Moharán I, 54:3).

El Rebe Najmán no glorifica la pobreza. En verdad, de acuerdo a los Kabalistas, Hod indica riqueza. Lo que el Rebe Najmán propone es evitar correr detrás de los objetivos, a corto plazo, de la riqueza de la fama. No hay nada malo con la riqueza, mientras no sea tu objetivo. A la inversa, al vivir de manera simple, puedes experimentar una vida de satisfacción con lo que sea que tengas. Esto te da el lujo de perseguir los objetivos que realmente buscas.

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