Comenzando
D´s, la Creación y el Alma.
La Sabiduría del alma
+100%-

Un diálogo entre el Alma y el Intelecto X

Extraído y adaptado de “La Sabiduría del alma. Un diálogo entre el Alma y el Intelecto” (Daat Tevunot) Rabí Moshé Jaim Luzzatto

INTELECTO: …”Lo que debemos comprender ahora es el grado de poder que se da al alma en su residencia en el cuerpo. Porque si su poder es muy grande y su iluminación extremadamente intensa, infundiría al cuerpo tanto brillo que el cuerpo sufriría una transfiguración sublime, y sus defectos dejarían lugar a la perfección en un solo instante, y la Mala Inclinación, que es la herramienta básica de imperfección que creó Dios con el propósito del libre albedrío y el castigo y recompensa, no tendría ningún dominio sobre el hombre, así como no tiene ningún poder sobre los ángeles, en virtud de su gran iluminación, la perfección de su conocimiento y su exaltada naturaleza. Debes saber que esto es as¡, porque con respecto al tiempo futuro está escrito (Isaías 11:9): “Ellos no lastimarán ni herirán en toda Mi santa montaña, porque la tierra estará llena del conocimiento del Eterno” y, con respecto al mismo tema, (Ezequiel 36:26): “Y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra”… todo esto a la luz de la grandeza del alma, que será todavía más exaltada en ese tiempo futuro.

Sin embargo, por el otro lado, si el alma, en su esencia, fuera baja y sin grandeza, no podría mantener la intensidad de todo lo grande y sublime que existirá en un tiempo futuro, donde esos atributos serán más pronunciados que los de los ángeles. Pero la verdad es que el alma, en su esencia y en su origen, es exaltada en grandeza; pero, para que pueda entrar en el cuerpo, Dios disminuye su luz y su poder, hasta que alcanza un nivel adecuado para el cuerpo de este mundo. En ese momento se la puede comparar a la luna, a la que se le dijo (Julin 60b): “Vé a empequeñecerte”, mientras que en relación al tiempo futuro, está escrito (Isaías 30:26): “La luz de la luna será como la luz del sol”. El alma tiene la capacidad, según la perfección de sus acciones, de ascender más y más, hasta alcanzar su altura suprema. Pero, debido a la magnitud inferior que se le asigna en este mundo, permanece encerrada y confinada dentro de este cuerpo, durante todos los d¡as que se le concedieron en este mundo, para ser probada y examinada mediante las pruebas de la Mala Inclinación. Fue precisamente con este propósito que se le dio al hombre una Mala Inclinación, tal como afirmaron los Sabios (Zohar I 106b): “La Mala Inclinación fue creada únicamente con el propósito de probar al hombre”. Y, en conformidad con la calidad de sus actos, el alma se hace meritoria del ennoblecimiento de ascender de un nivel a otro. Y así en el momento de la recompensa todas las almas cargan con sus acciones y se elevan de estado en conformidad con ellas. Y es en este plano que regresan y refinan sus cuerpos en el momento de la resurrección, luego de lo cual se regocijarán en una superabundancia de perfección, por toda la eternidad, tal como explicamos antes.

En suma: el alma en sí debe estar arraigada en la grandeza y debe surgir de una fuente extraordinariamente noble a fin de adecuarse a toda la gloria que se le reserva para un futuro. Pero está degradada en su estatura para su elevación y bien últimos, por cuanto Dios la circunscribe – “Vé a empequeñecerte” – para que entre en este cuerpo indeseable y se quede allí todos los días de esta vida de vanidades. Y allí, El prescribió para ella toda esta Torá, para que la cumpla y la guarde. Estas son las cosas que le pertenecen mientras se encuentra dentro del cuerpo. Sin embargo, debido a que su poder se ha debilitado y su luz se ha atenuado debido a este empequeñecimiento, el cuerpo sigue siendo indeseable, como lo es hoy, si bien el alma está dentro de él. Pero, de acuerdo con la rectitud de sus acciones, el alma será juzgada en un futuro, ascendiendo en su escala de grados, de modo que cuando regresa al cuerpo por segunda vez, con su nueva luz, lo habrá de afectar de un modo en que no puede afectarlo ahora: un refinamiento total, una transformación en un ser glorioso y resplandeciente. Porque mientras que en un comienzo, a fin de ingresar en el cuerpo, tuvo que disminuir su luz, en la segunda entrada, por el contrario, habrá de llegar con todo su brillo, para que el refinamiento sea completo.

Y la propia alma también se beneficia en virtud del perfeccionamiento del cuerpo. Se eleva más y más, y tiene cada vez más fuerza y más gloria. Y lo que es más, inclusive encontrándose en este mundo, dentro del cuerpo, obtiene un ascenso y un ennoblecimiento que están en conformidad con sus acciones. Porque no hay comparación entre el alma de un hombre que se ha ocupado del estudio de la Torá y los preceptos, y ha obtenido conocimientos de la gloria de su Creador, y el alma de alguien carente de todo esto. Pero su ascenso no llega al punto en que puede cambiar al cuerpo al grado en que el refinamiento se hace evidente, excepto en el caso de unos pocos selectos, los elegidos del Eterno, tales como Moisés, Janoj y Elías. Sin embargo, con respecto a los demás, si bien se ennoblecen por medio de sus actos, este ennoblecimiento no llega a tal grado como para que se haga evidente en el cuerpo. No obstante “no se privará del bien a sus dueños” en un futuro… cada uno de acuerdo con sus actos.

Libros relacionados

Daat Tebunot

Kabala - Cosmovision judia




Deje su comentario

Su email no se publica. Campos requeridos *

Top