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D´s, la Creación y el Alma.
La Sabiduría del alma
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Un diálogo entre el Alma y el Intelecto VII

Extraído y adaptado de “La Sabiduría del alma. Un diálogo entre el Alma y el Intelecto” (Daat Tevunot) Rabí Moshé Jaim Luzzatto

El sentido del sufrimiento

..Ya te dije que la raíz de toda la existencia del bien y del mal en este mundo es el ocultamiento de la presencia del Eterno, y de que El se rige por este atributo, que permite la existencia del mal a través del ocultamiento de Su presencia, como está escrito (Salmos 18:12): “Hizo de las tinieblas Su escondite”.

Existen dos manifestaciones de este atributo. La primera permite que los males se fortalezcan y adquieran gran dominio, sin que la justicia de Dios se alce contra ellos y los elimine del mundo al castigar a los malvados (en cuyo caso, “Una vez que lo golpearon, es como tu hermano” (Makot 23a), pero es una consecuencia del ocultamiento de la presencia permitir que el mal del mundo aumente y no se cure.

La segunda manifestación es también una función del ocultamiento de la presencia del Eterno, pero es beneficiosa para el mundo y sus habitantes. Este es un orden en el cual las obras de la ordenanza de Dios se canalizan en un juicio justo, en virtud de lo cual el mundo se ha de purificar de los males, no mediante la agencia de la bondad, que borra los pecados y los devuelve a la nada, sino por medio de la agencia de la justicia, que elimina todo el mal por medio del castigo. Porque mientras no llegue el momento en que Dios borre los pecados, no hay manera de purgar al mundo excepto mediante la rectitud del juicio. Por eso, cuando hablo del atributo de justicia, me refiero a la justicia recta que purga al mundo del mal. Pero el ocultamiento de la justicia es un aspecto de la deficiencia y no de la perfección, pues las transgresiones no se borran, sino que, por el contrario, es como si el mundo fuera despreciado y el mal se amontonara en él. Esta ordenanza es una función del mayor ocultamiento de la presencia de Dios de Sus creaciones, como resultado de lo cual el mundo es relegado a la vacuidad y la inanidad.

De todos modos, debo hacer una aclaración. En verdad, Dios jamás desprecia Su obra, Dios no lo permita, y jamás abandona el mundo. Pero cuando parecería que lo ha abandonado, El en realidad busca el bien para Su mundo, y Sus maravillas y pensamientos están dirigidos constantemente hacia la perfección del universo y no a su destrucción. Mas El oculta Su consejo en tan gran medida que parecería que el mundo fue abandonado y los hombres sufren castigos por sus pecados. Y así dijeron nuestros Sabios con respecto a Jacob (Bereshit Rabá 91:10 sobre Génesis 43:6): “Y dijo Israel: `¿Por qué me hiciste mal?”. Dijo Rabí Levi en nombre de Rabí Jama ben Janina: “Nuestro padre Jacob jamás dijo nada en vano excepto en este caso. Dios dijo: `Estoy ocupado haciendo a su hijo rey de Egipto, y el dice: “¿Por qué me hiciste mal?”´ Esa es la intención de (Isaías 40:27): `Mi camino está oculto al Eterno…´”. Es decir que todo el tiempo que Jacob estuvo desesperado por estar separado de José‚ Dios “hacía girar las ruedas” para hacer que José fuera rey y así permitir que Jacob viviera con tranquilidad. Pero debido a que esto estaba oculto, Jacob sintió gran aflicción.

Y esto es axiomático: con respecto a cualquier ascenso que Dios desea conferirle a algún individuo o al mundo en general, todo el tiempo que el bien está en camino de materializarse, se genera sólo en las profundidades del consejo oculto, razón por la cual va precedido de sufrimiento. Es como dijeron nuestros Sabios (Berajot 5a): “Tres buenos regalos le dio Dios a Israel, y los tres fueron dados sólo con sufrimiento”.

 

 

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