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Un Buen Momento

Extraido de Jabad Magazine

Sé lo mucho que los padres quieren encontrar la píldora para curar la conducta de riesgo de sus hijos adolescentes. De hecho, la mayoría de los padres desearían que existiera una píldora mágica que ellos o sus hijos pudieran tomar y los problemas se marcharían. Desde que estamos viviendo en una sociedad píldora-orientada – donde hay interminables marcas de medicinas de venta libre para narices tapadas, fiebre alta, tos y resfríos – hemos empezado a esperar la misma rápida solución para todas las áreas de nuestras vidas–incluso el ser padres.

La semana pasada, una madre vino a hablar conmigo sobre el problema que su hija estaba teniendo en la escuela. Esta adolescente de quince años estaba suspendida en dos materias primordiales, poniéndose en problemas con sus maestros y juntándose con malas compañías. Desesperada por una solución, quería saber si yo podía darle una píldora que curaría a su hija en su conducta de riesgo. Le dije que la “píldora” que estaba buscando era empezar a trabajar en su relación con su hija.

La píldora para corregir la conducta de riesgo siempre ha sido la relación entre el padre y el hijo, y creo que el fenómeno de riesgo es algo nuevo para la sociedad judía Dichos como “Criar a un adolescente y no morir en el intento” y cosas parecidas están siempre en boca de padres, educadores y todos aquellos que deben lidiar con los jóvenes en esa dificil etapa de la vida. Incluso existen aquellos que creen que se ha descubierto una píldora mágica para la problemática adolescente. por Rabí Daniel Schonbuch tradicional.

Desde tiempo inmemorial hemos sido el Pueblo del Libro y quienes sabían al dedillo cómo charlar. La vida judía siempre estaba llena con discusión, diálogo e interacción entre el joven y el veterano. Hoy las cosas parecen haber cambiado – en lugar de escoger charlar con nuestros niños, la mayoría de la gente está optando por dormitar. Y no quiero decir que los padres están pasando más tiempo durmiendo. Más bien, los padres han perdido el margen de la relación con sus niños y el compartir buenos momentos ha entrado en un estado de inactividad. Creo que la generación de nuestros abuelos supo sobre el poder de este regalo.

Nuestros abuelos tenían algo eterno; sabían cómo pasar un buen momento y esa verdadera felicidad empieza nutriendo nuestras relaciones con nuestros hijos y amigos. De algún modo nos hemos acostumbrado a creer que sentarse alrededor de la mesa en Shabat o en la tarde del domingo y charlar sobre la vida es anticuado y fuera de lugar. Desgraciadamente, durante los últimos 50 años, el paso de la vida se ha apresurado tanto, que ese tiempo de la familia, ha perdido su joie de vivre.

Piense sobre la relación con su adolescente. ¿Cuántas horas pasan sus hijos en la computadora, Internet, la televisión, el teléfono celular, la Palm etc. todos los días? ¿Cómo pueden competir los padres con Hollywood, el equipo más importante de fútbol, las últimas bandas de música y todo lo demás- incluyendo los últimos reality shows de la televisión? La respuesta siempre ha existido en el poder para conectarse con otro ser humano de la manera más simple – charlar sobre la vida. Pruébelo. Invite a su hijo a salir. Desenchufe el iPod, apague el monitor, desconecte su teléfono celular y den juntos un paseo. No quiero decir que charlar es todo.

Lo que quiero decir es que pasar esa calidad de tiempo relacionándose con otro ser humano es la experiencia más agradable que uno puede tener. A pesar de lo que los gigantes de los medios de comunicación quieren que crea, usted es más significativo para sus hijos que todos ellos. Los padres necesitan comprender que hablando con sus niños y haciéndoles sentir que ellos son las personas más importantes del mundo es la manera más poderosa de mejorar la conducta de riesgo. Como padre de una familia numerosa, reconozco que pasar un tiempo con cada hijo no es una cosa fácil.

El Rebe Rashab dijo una vez que un padre debe pasar por lo menos 20 minutos por día pensando sobre la educación de su hijo. En el mundo de hoy, su mensaje es más significativo. Y aun cuando usted no pueda pasar los veinte minutos completos, pruebe con diez – o incluso cinco. Tome mi consejo. Si quiere llegar a ese adolescente que está marchándose del camino, esta es mi receta:
2 minutos por día pensando acerca de las cualidades especiales de su niño
5 minutos por día hablando con ellos 1 taza de café juntos (algo que demore la conversación)
1 minuto para reflexionar en el hecho de que hizo algo importante

La cosa más trascendental sobre esta píldora es que empiece a tomarla todos los días. Y, a diferencia de ciertas medicinas que pueden no prometer resultados, prometo que esta “medicina” representará una diferencia en la vida de su hijo.

Rabbi Daniel Sconbuch

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