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Significado y reflexiones
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Tiempo de incrementar la alegría…pero ¿cómo?

A continuación presentamos una serie de reflexiones de nuestros sabios que nos pueden ayudar a reconectar con la alegría interior. Compilados de diversas fuentes por ruthshira@tora.org.ar

Recuerda siempre:
La alegría no es algo meramente incidental en tu búsqueda espiritual. Es vital para ella.

Encontrar la verdadera alegría es la más difícil de las tareas espirituales. Si la única manera que tienes para estar feliz es hacer algo tonto, hazlo.

Usa de todas las artimañas que conozcas para estar siempre alegre. La depresión produce un tremendo daño. Haz todos los esfuerzos posibles para librarte de ella por completo. Una de las formas es buscar dentro de ti hasta que encuentres los «puntos buenos.» Otra forma: recuerda las palabras de la bendición de la mañana: «Tú no me has hecho pagano.» Pero para la mayoría de la gente la mejor manera de llegar a la alegría es mediante bromas y risa. (Likutey Moharán II: 48).
[Conforta mi alma, Breslov]

La depresión (atzvut) es muy perniciosa y le da fuerzas a la mala inclinación. Cuídate de darle siempre alegría a tu alma. Hay muchas buenas maneras de hacer esto, como más tarde se explicará, pues la alegría y el gozo son el fundamento de la fuerza espiritual. Como está escrito, «Pues el gozo en el Señor es vuestra fuerza» (Nehemías 8:10). (Likutey Moharán I: 72).

Es posible pasar toda una vida corriendo detrás de la riqueza sin llegar a alcanzarla jamás. Pero lejos de ser una experiencia agradable, esta búsqueda puede hacer que toda la vida se vea dominada por sentimientos de tristeza y de profunda depresión. Sin embargo, el Rebe también enseña que la alegría genera vitalidad en la vida, de modo que aquél que cae en la depresión puede contrarrestar sus efectos negativos obligándose a vivir con alegría ( Likutey Moharán I, 56:9) .

La alegría es la esencia de todo. Siéntela en cada hueso de tu cuerpo cuando bendices, das gracias y alabas al Santo, bendito sea, por el insondable amor que él nos ha mostrado. él nos ha elegido de entre todas las naciones. Nos ha dado el dulce tesoro de la Torá, la cual es la fuente de toda nuestra vida. Estos son los temas de las bendiciones que decimos sobre la Torá. Todos debieran tener sumo cuidado con esto. Es necesario alabar y agradecer al Santo, bendito sea, hasta por la más pequeña migaja de bondad que nos llega por intermedio de la Torá.

La destrucción del Templo y el exilio de Israel se debieron básicamente a que la gente no se tomaba ya el cuidado de alabar al Santo, bendito sea, por haberles entregado la Torá. «¿Por qué se perdió la tierra de Israel? Porque ellos abandonaron Mi Torá» (Nedarim 81a). Esto significa que ellos la abandonaron por completo, sin tomar en cuenta que debían siempre y cada día, bajo cualquier circunstancia estudiar algo de ella. «Ellos no escucharon Mi Voz» (Jeremías 9:12). Ello significa que ellos no abrieron sus oídos y no escucharon la voz del Santo, bendito sea, que cada día llamaba en sus corazones.

Extracto de la Introducción al libro Conforta mi alma Por Rabí Arie Kaplan

Es muy fácil vivir cuando todo va bien. Pero, ¿qué sucede cuando las cosas están mal? ¿Qué hacemos entonces? ¿Qué es lo que uno hace cuando todo en el mundo parece estar en contra?

Desde tiempos inmemoriales han enseñado nuestros Sabios que si la persona confía en Dios, tiene todos los motivos para sentirse optimista. Si los problemas llegan, siempre son temporarios… nada dura por siempre. Así, hay una famosa leyenda sobre el Rey Salomón, el hombre más sabio de todos los tiempos, quien tenía un anillo con las siguientes palabras inscriptas en él: «Esto también pasará.»

Hasta las personas más exitosas han debido pasar por circunstancias difíciles. Y de hecho, muchas veces son esas situaciones difíciles las que les dieron la fuerza y la posibilidad de triunfar. No hay mejor ejemplo de esto que el mismo Rabí Najmán, quien hubo de superar innumerables dificultades durante su juventud para llegar a ser uno de los más grandes líderes de la época moderna.

Esta idea se encuentra muy bien expresada en un cuento relatado por el mismo Rabí Najmán:

Había una vez un hombre pobre que se ganaba la vida cavando y vendiendo arcilla. Un día, mientras cavaba, descubrió en la arcilla una piedra preciosa aparentemente muy valiosa. Dado que no tenía idea de lo que pudiese costar se la llevó a un experto para que la valuase. El experto le contestó, «Nadie por aquí será capaz de pagar por una piedra así. Ve a Londres, a la capital y allí podrás venderla.»
El hombre era tan pobre que no podía siquiera costearse ese viaje. Vendió todo lo que poseía y fue de casa en casa juntando fondos para la travesía. Finalmente consiguió lo suficiente como para poder llegar hasta el mar. Allí quiso embarcarse pero no le quedaba nada de dinero. Fue a ver entonces al capitán de un barco y le mostró la piedra preciosa que llevaba. De inmediato el capitán lo recibió con gran honor a bordo de la nave, suponiendo que era una persona muy confiable. Le dio una cabina especial de primera clase y lo trató como si fuese un personaje adinerado.
La cabina del hombre pobre tenía vista al mar y allí se sentaba él contemplando su diamante y alegrándose con ello. En especial le agradaba hacerlo durante sus comidas, dado que comer con buen ánimo es muy beneficioso para la digestión. Un día se sentó a comer, con el diamante frente a él sobre la mesa, en un lugar donde podía contemplarlo. Y allí sentado se durmió. En ese momento llegó el grumete y limpió la mesa, sacudiendo el mantel por la escotilla y arrojando al mar, sin darse cuenta, las migas y el diamante. Cuando el pobre hombre despertó y se dio cuenta de lo que había sucedido casi enloquece de desesperación. Además de haber perdido el diamante, el capitán era un hombre tan rudo que no dudaría en matarlo por el valor del pasaje. Sin otra opción, decidió mantener un semblante alegre y relajado como si nada hubiese sucedido.
El capitán solía venir todos los días a conversar con él. Ese día el hombre se recompuso delante del capitán, fingiendo alegría de modo que el otro no se dio cuenta que algo malo había pasado. El capitán le dijo entonces, «Quiero comprar una gran cantidad de trigo que puedo llegar a vender en Londres y obtener mucha ganancia. Pero temo ser acusado de haber robado de las arcas del rey. De manera que si te parece podemos arreglar para que el trigo sea comprado a tu nombre. Yo te compensaré muy bien por este servicio.»
El hombre pobre estuvo de acuerdo. Pero sucedió que tan pronto como llegaron a Londres el capitán falleció y todo el cargamento de trigo quedó a nombre del hombre pobre. Y ello valía mucho más que el precio del diamante.

El Rabí Najmán concluyó, «El diamante no le pertenecía al hombre pobre y prueba de ello es que no lo pudo retener. Pero el trigo sí le pertenecía y prueba de ello es que se quedó con él. Obtuvo lo que merecía sólo gracias a que no permitió que la adversidad lo afectara y mantuvo la alegría.»

«¡Gracias a que no permitió que la adversidad lo afectara y mantuvo la alegría!» Esta es la lección del presente libro – y una de las más importantes enseñanzas del Rabí Najmán. No importa cuán mal se presenten las cosas, Dios siempre puede hacer que mejoren.

Sobre la Alegría
Selección de enseñanzas extraídas del libro «Empieza Nuevamente Ahora», por Zelig Pliskin, ©Editorial Jerusalem de México

A continuación está una lista de las creencias que conducen a vivir una vida dichosa:
Mi Creador me ama y quiere que yo sea una persona dichosa.Tengo la capacidad de escoger la alegría y escojo ser una persona dichosa. Yo escojo en qué pongo mi atención y voy a escoger enfocarme en la alegría de apreciar lo que tengo.
Escojo mis evaluaciones y voy a evaluar cada situación en una forma que me dé alegría y que me permita mejorar mis cualidades.
Soy una persona valiosa creada a imagen del Creador.
Escojo sentir alegría cuando hago buenas acciones, que es cumplir con la voluntad del Creador.
Estoy dedicado a hacer el bien en mi vida y eso me da alegría.
Me arrepiento de todo lo malo que he hecho y esto me permite sentir alegría. Voy a tomar acción para corregir todo lo que puedo corregir.
Voy a disfrutar mis encuentros con otras personas. Cada encuentro me da la oportunidad de hacer o sentir algo amable. Voy hablar de una manera alegre. Voy a extender la alegría a otros.

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