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Tefilín: un vínculo de amor

Este estudio fue escrito por Efraim Lowy. Es presentado por Gabriel Pinjas Lasry para la elevación del alma de Rajel Delia hija de Jana y Pinjas.

Tefilín de El Todopoderoso[1]

En Deuteronomio aparece la segunda sección de nuestra keriat Shema,[2] “ocurrirá que si obedecéis”, de las cuatro contenidas en nuestros Tefilín. Esta sección trata de nuestra obligación de cumplir las mitzvot de Hashem y del concepto de castigo y recompensa. Esta sección, junta con la primera sección de la keriat Shema, que trata de nuestra entrega a Hashem como nuestro único Dios, forman la base de nuestro credo. Por tanto queda claro porqué están contenidas en nuestros Tefilín. Tras de establecer que Hashem también se pone Tefilín, pregunta el Talmud qué secciones de la Torá están contenidas en los Tefilín de Hashem.[3] Responde el Talmud que los Tefilín de Hashem, así como los nuestros, contienen cuatro secciones. La primera sección es,[4]

“Pues, ¿cuál es la gran nación que tiene un Dios que está junto a ella, como está El Eterno, nuestro Dios, cada vez que Lo llamamos? … y[5] “¿cuál es la gran nación que cuenta con decretos y ordenanzas justos, como toda esta Torá que yo coloco ante vosotros este día?”

La segunda es,[6]

“Afortunado eres, oh Israel: ¡Quién es como tú! Oh pueblo salvado por El Eterno, el Proveedor de tu ayuda, Quien es la Espada de tu grandeza; tus enemigos tratarán de engañarte, mas tú pisotearás a sus altivos” y,[7] “Y quién es como Tu pueblo Israel, nación única en la tierra a la que Dios redimió para Sí como pueblo, para darte renombre por la proeza que cumpliste al expulsar naciones de ante Tu pueblo, a quien librraste de Egipto”.

La tercera es[8]

“¿O alguna vez algún dios vino de forma milagrosa a tomar para sí una nación de en medio de una nación…”

Y la última es,[9]

“y tengas supremacía sobre todas las naciones que él hizo, para alabanza, renombre y esplendor, y para que seas un pueblo santo a El Eterno, tu Dios, tal como él habló”.

A primera vista estas secciones de la Torá parecen tratar de la grandeza del pueblo de Israel. No obstante, al fijarnos más, nos damos cuenta que la secciones contenidas en los Tefilín de Hashem no mencionan virtudes que sean nuestras propias, sino nuestro vínculo único con Hashem. Explica el comentarista Maharshá que los versículos de la primera sección de los Tefilín de Hashem tratan de nuestro extraordinario vínculo con Hashem a través de la Torá y la oración. La segunda sección menciona que Hashem es nuestro salvador siempre que Lo llamamos. La tercera sección enfoca en nuestro prestigio como única nación para la cual Hashem hace milagros. La sección final trata de nuestro rango como la única nación de Dios.

En breve, explica el Maharshá, al ponernos los Tefilín estamos reconociendo nuestra profunda devoción a Hashem, mientras Hashem está reconociendo nuestro vínculo extraordinario con él. Estamos vinculando nuestro destino con Hashem, y Hashem está vinculando el destino de este mundo con nosotros. Estamos inexorablemente vinculados a El Creador que nos sacó de Egipto.

Esto nos explica el significado místico del nudo de nuestros Tefilín. Al ponernos los Tefilín no sólo estamos liándonos la correa de los Tefilín alrededor del brazo sino que estamos apegándonos a Hashem en un vínculo apasionado. Es posible que esta idea también sea la base de los Tefilín shel rosh-que nos ponemos en la cabeza, y los Tefilín shel yad-que nos ponemos en la mano izquierda, al nivel del corazón. Mostramos que nuestra que estamos vinculados con Hashem a través de la mente y del corazón. Estamos apegados a Hashem con el intelecto y con las emociones.

Esto nos ayuda también a comprender por qué los Tefilín dan prominencia a la mano izquierda, con más precisión la yad kejá-la mano débil, ya que quien trata de profundizar su relación con otro no muestra sus puntos fuertes sino su vulnerabilidad. Al anudar nuestra mano débil con Hashem estamos mostrando que tenemos total fe y confianza en nuestro Creador y que ponemos nuestro destino en mano de Hashem, entregándonos a Su voluntad.

Lo precedente puede también explicar el versículo que recitamos al liarnos los Tefilín al rededor de la mano,[10] “(Ve aristij li le’olam)-Y te haré Mi prometida por siempre… .” Declaramos nuestra eterna relación con Hashem pero no utilizamos la palabra nesuin-matrimonio, sino erusin, que indica compromiso o noviazgo. De este modo subrayamos que nuestro vínculo con Hashem ha mantener el apego apasionado del noviazgo. Siempre hemos de tener presente la intensidad de nuestra devoción hacia Hashem.

Por supuesto, en una relación auténtica un lado es espejo del otro. El año pasado en Tisha beAv-el día en que lloramos la pérdida del Templo, ambos Rab Schor y Rab Moshe Weinberger mencionaron un relato conmovedor acerca de un judío a quien los nazis golpearon hasta dejarlo moribundo. Tirado en la tierra, al punto de entregar el alma, exclamó: “Por favor, Hashem, ¡no sufras por mí! ¡no sientas mi dolor!” Su única preocupación era que la Shejiná no sufriese debido a él, reflejando lo que nos enseña el Talmud,[11] que cuando sufre el pueblo de Israel, clama Hashem, ‘La cabeza Me duele, la mano Me duele’.

En su comentario a esta eseñanza, señala el Maharshá que estos son los lugares de los Tefilín de El Altísimo. ése es en punto de nuestro vínculo. Hashem está vinculado a nosotros a través de Sus Tefilín, así como nosotros nos vinculamos con él a través de los nuestros. Es por eso que él siente – si podemos usar esta metáfora – nuestro dolor en Su cabeza y en Su mano. Sea la voluntad de El Todopoderoso que merezcamos de usar este vínculo para acercarnos a él.


[2] Deuteronomio 11:13; La Torá: Traducción de la Biblia Basada en el Talmud, en el Midrash y las Fuentes Judías Clásicas. Edición a cargo de Daniel ben Itzjak. Barcelona: Edición Martínez Roca (Grupo Planeta), 1999. Todas las citas serán de esta edición.
[3] Berajot 6a.
[4] Deuteronomio 4:7.
[5] Ibid. 4:8.
[6] Ibid. 33:29.
[7] Libro Primero de las Crónicas 17:21. Versión castellana de Moisé Katzenelson. Tel Aviv: Editorial árbol de la vida, 1986.
[8] Ibid.4:34.
[9] Ibid.26:19
[10] Oseas 2:21. Mi traducción.
[11] Sanhedrin 46a.

 

simcha benyosef

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