Festejando
Succot
Sucot y su signifcado
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Sucot, un tiempo rico en preceptos

Extraído de Nosotros y el tiempo por el Rab Eliahu Kitov

 

Ninguna Festividad es tan rica en mitzvot como la de Sucot. Sus mitzvot incluyen: el precepto de la Torá de construir una Sucá y morar en ella; las cuatro especies; la ceremonia de libación del agua, una halajá leMoshé miSinaí [una «ley recibida por Moshé en Sinaí», pero que no se encuentra registrada en la Torá]; el tomar la aravá [sauce] en Hoshaná Rabá, una costumbre que data de la época de los Profetas; y el mandamiento específico de estar alegres: Y te regocijarás en tu Festividad… y estarás plenamente alegre (Deuteronomio 16:14,15) Por este motivo, en las plegarias nos referimos a este día como zmán simjatéinu [época de nuestro regocijo] (véase Sidur Tehilat HaShem, pág. 253).

¿Por qué tiene Sucot tantas mitzvot, inmediatamente después de Rosh HaShaná y Iom Kipur? Rabí Avín explicó: ¿A qué puede compararse? A dos hombres convocados a comparecer a juicio pero que no sabemos quién de ellos ganó el caso. [¿Cómo podemos conocer al victorioso?] Aquel que lleva el cetro en su mano [cuando sale de la sala de justicia] ciertamente es quien triunfó. De igual manera, Israel y las naciones vienen y litigan ante Di-s en Rosh HaShaná mas no sabemos quien salió airoso. Sin embargo, cuando los judíos salen de la presencia de Di-s con un luláv y un etrog en sus manos, sabemos que han obtenido la victoria (Vaikrá Rabá 30).

¿En qué consiste el triunfo del pueblo de Israel? Ellos emergen meritorios del juicio Divino, sin culpas, y les son perdonados todos los pecados cometidos durante el año. Siguen siendo hijos preciados de Di s y amados por El como antes. Llevan el cetro del Rey, cumpliendo Sus mandamientos con júbilo. Moran en la Sucá, toman las cuatro especies, extraen el agua con alegría, vierten la libación de agua en el altar tal como fuera ordenado, toman la aravá en Hoshaná Rabá, ofrecen sacrificios e incineran ofrendas para cumplir la voluntad de su Creador, obteniendo expiación para sí mismos y para toda la humanidad. Y al finalizar los siete días de la Festividad, no se apresuran en regresar a sus casas; por el contrario, se demoran y se reúnen ante el Rey de reyes para celebrar un octavo día regocijándose con Su Torá [la Festividad de Sheminí Atzeret y Simjat Torá].

Nuestros Sabios explican las palabras del versículo que describe las cuatro especies, de la siguiente manera: El primer día tomaréis para vosotros… (Levítico 23:40). El primer día -el primer día en que los pecados de Israel comienzan a computarse [otra vez]-. Usualmente, quien gana un juicio, se siente aliviado y contento, y de inmediato quiere celebrar y descansar. Sin embargo, el pueblo de Israel es diferente. Luego de haber salido meritorio en el juicio Divino de Iom Kipur, no regresa a festejar, sino, por el contrario, se dedica de inmediato a cumplir con las mitzvot de Di-s sin celebrar, hasta que comienza Sucot, el decimoquinto día del séptimo mes (Midrash Tanjumá, Emor).

Durante los cuatro días entre Iom Kipur y Sucot los judíos se mantienen ocupados construyendo sucot y adquiriendo las cuatro especies, y no llegan a pecar. Por lo tanto, Di-s no registra sus pecados en esos días, puesto que ellos se encuentran totalmente abocados a cumplir Sus mandamientos. ¿Cuál es entonces, el «primer día del cómputo de los pecados de Israel»? El 15 de Tishrei, la Festividad de Sucot, uno repleto de mitzvot, tal como la granada [está llena de semillas].

El primer día tomaréis para vosotros el fruto del hermoso árbol… (Levítico 23:40): si se refiere al día quince, ¿por qué es mencionado como «el primer día»? Esto puede compararse a una provincia cuyos ciudadanos debían pagar una multa al rey. Este salió a cobrarla, y cuando se encontraba aún a diez kilómetros de la misma, los dignatarios salieron a su encuentro y le brindaron grandes elogios. El rey redujo de inmediato la multa en un tercio. Al faltar cinco kilómetros, salieron a recibirlo los funcionarios de rango inferior y lo alabaron; el rey rebajó inmediatamente otro tercio del valor de la deuda. Cuando ingresó por fin en la provincia, todos sus residentes -hombres, mujeres y niños- fueron a su encuentro y lo ensalzaron. ¿Qué hizo el rey? Sin pensarlo, canceló el valor total de lo adeudado, y dijo: «Lo que pasó, pasó. De ahora en adelante, comenzaremos una nueva cuenta».

Así también, en la víspera de Rosh HaShaná, los hombres más grandes de la generación ayunan, y Di s reduce los pecados de Israel en un tercio. Durante el período entre Rosh HaShaná y Iom Kipur algunas personas ayunan y Di-s reduce el número de los pecados de Israel en otro tercio. En Iom Kipur, todo el pueblo de Israel ayuna. Entonces Di s le dice: «Lo que pasó, pasó. De aquí en más, comenzaremos una nueva cuenta».

Desde Iom Kipur hasta Sucot, toda la nación se dedica a cumplir mitzvot. Uno se encuentra ocupado con su Sucá, otro con su luláv. El primer día de la Festividad de Sucot todo el pueblo de Israel se presenta ante Di-s con sus lulavím y etrogím en mano para glorificarlo; entonces Di-s le dice: «Lo que pasó, pasó. De ahora en adelante comenzaremos una nueva cuenta». Así, Moshé les dijo: Y tomaréis para vosotros en el primer día; es decir, para vosotros, para vuestro propio beneficio.

Afortunado es Israel que se halla inmerso en mitzvot. Cuando el fiscal viene a buscar sus pecados, descubre que los judíos están plenamente rodeados de mitzvot. Sus manos sostienen el luláv y el etrog, sus bocas están colmadas de alabanzas a Di s, sus corazones llenos de canciones y regocijo ante Di s y todos sus miembros -sus cuerpos por entero- moran en la Sucá que el Rey de reyes les ordenó como lugar de residencia. Encuentran protección al amparo de Su fidelidad, bajo la Sucá, «Resguardo de la Fe».
Esto puede compararse a un rey quien ordenó a sus investigadores: «Vayan e inspeccionen la casa de tal persona y verifiquen si ha dejado de pagar sus impuestos o ha violado otras leyes». Los emisarios del rey fueron y descubrieron que la casa de aquella persona estaba llena de regalos para el rey, y que todos los presentes se encontraban atareados preparando un fastuoso banquete en su honor. Al regresar al palacio, dijeron al rey: «Esa persona es leal a ti. No sólo se abstuvo de violar tus decretos, sino que dedica todo el día a exaltar tu gloria». ¡Bienaventurado aquél cuyos acusadores se convierten en sus defensores!

Es así que Moshé advirtió al pueblo: Y tomaréis para vosotros en el primer día – en el primer día, cuando se vuelven a computar los pecados, ocupaos de cumplir mitzvot, para que vuestros acusadores se conviertan en vuestros defensores

Rab Eliahu Kitov

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