Analizándose
La Envidia
Sobre la Envidia
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Sobre la Envidia


La esencia de la envidia.

1. Desarrolla la actitud de sentirte satisfecho con lo que tienes, aun cuando los otros poseyeran más que tú. Considera como cuantioso lo que poseas, y escaso lo que tengan los demás, deseándoles a esas personas que incrementan sus actuales pertenencias. El envidioso siempre considerará que lo que él posee es demasiado poco, en tanto que les resulta excesivo lo que tienen los otros. El desea en realidad que ellos tengan cada vez menos. (Reishis Jojmah: shaar haanavah, Cap. 1).

2. Por lo general la gente no envidia las virtudes de alguien, sino los honores que esa persona recibe por sus virtudes (Jayai Hamussar, Vol. 2, pag. 209).

3. Es muy común que la gente se sienta envidiosa de alguien que ellos conocen que se haya hecho famoso, especialmente cuando tengan la sensación de que esa persona no merece el renombre que está obteniendo. (Mitzvos Halvovos 2:27).

4. La causa que origina el odio que una persona pudiera sentir hacia alguien más encumbrado que él, está fundada en la arrogancia (Shaarey Kdushah 1:2).
La persona arrogante considera que es arbitrario ó injusto que otro posea algo de lo que él carece. El que se conceptúa a sí mismo como mejor que los demás, se sentirá irritado si es superado por otros.

El daño que causa la envidia.

5. La envidia proviene de la insensatez y de la falta de comprensión. Cuando sientes envidia de alguien, no ganarás absolutamente nada ni le causarás perjuicio alguno a la persona que envidias. El único que sale perdiendo eres tú. Hay gente cuya necedad es tan pronunciada, que cada vez que ven a alguien del que saben que ha tenido buena suerte, se sienten dolidos y padecen sufrimientos. Están tan apesadumbrados por lo que los otros han logrado, que llegan a no experimentar placer alguno por lo que ellos mismos poseen. (Mesilas Yeshorim, Cap. 11).

6. Existe una fuerte tendencia de la gente a aspirar ser los mejores en distintos campos: conocimientos, buenas acciones, riqueza y honores. Este deseo puede ocasionarle una sensación de sufrimiento a una persona si alguien lo superara o tuviera más que él. Cuando la envidia es fuerte, la persona sentirá odio y animosidad hacia aquél a quien envidie. Le deseará el mal y murmurará contra ella. Tales sentimientos de odio resultan muy destructivos. Si una persona tiene una tendencia a sentir envidia, su existencia entera estará plagada de angustias. Estará a la espera que los demás cometan errores para regocijarse cuando ello suceda. (Pele Yoatz: Kinaah).

Una persona que domine el sentimiento de felicidad, no necesitará jamás sentir envidia.

7. Disfruta de lo que tienes y nunca tendrás que envidiar a los demás. Lo mejor que alguien pueda obtener de todo lo que llegue a poseer, de sus experiencias, habilidades o fama, ha de ser la felicidad. Si experimentas felicidad por lo que haces y tienes, nadie podrá realmente obtener mayor beneficio que tú por lo que has logrado. Jamás deberás pensar que careces de cosas, ya que el fin último de esas otras posesiones será el mismo que el de las que ya tienes en el presente: el de la felicidad.

La envidia está basada con frecuencia en errores de concepto.

8. Desde cierta distancia podrá parecer que existe gente hedonista, que viven una existencia dedicada completamente al placer. Esto resulta ser sin embargo una falta imagen. Todo el bien de este mundo tiene mucha tristeza que lo acompaña, y no existe nadie que disfrute de un completo placer. Existe un dicho popular que expresa lo siguiente: «Cuando alguien se ríe, los demás se dan cuenta de ello, pero cuando alguien llora nadie lo ve». Aun la mayor buena suerte tiene importantes aspectos negativos. Los Sabios expresaron este concepto de manera concisa: «Aquel que incremente su riqueza, incrementará sus preocupaciones». (Pirke Avos 2:8). Existe otro dicho popular que expresa lo siguiente: «La gente no sabe de quien son los zapatos que lo están oprimiendo». Es decir que los zapatos de una persona podrán parecerles bonitos a los extraños, pero la persona que los usa sólo sentirá el dolor que le produzcan aquellos que lastimen sus pies. (Jojmah Umussar, Vol. 2, pag. 348).

9. Cuando la gente envidia la cantidad de dinero que alguien haya ganado, omiten generalmente tomar en cuenta muchos factores que eliminarían sus sentimientos de envidia. Por ejemplo, cuando alguien envidia el sueldo de otra persona generalmente supone que esa gente no tuvo que trabajar duramente para obtenerlo. Con frecuencia esa persona tuvo que dedicarle un tiempo y esfuerzo considerable a su trabajo, mientras que aquél que lo envidia prefiere realizar trabajos más sencillos que requieran menos tiempo, aunque sus ingresos sean menores. Otro factor que con frecuencia no se toma en cuenta es que la otra persona podría tener muchos más gastos que tú, y a menudo está ligado al trabajo y por ese motivo no puede vivir una existencia más placentera. Esto resulta particularmente cierto cuando está residiendo en una zona donde los precios son más elevados. Si bien es cierto que gana más, pero debido a que gasta más, podría estar mucho más preocupado que tú acerca de sus dificultades financieras. (Jofetz Jayim: Kuntros Nefutzos, Israel, Cap. 4).

La envidia que se siente por asuntos espirituales.

10. La envidia forma una parte tan arraigada en la personalidad de mucha gente, que no es razonable esperar que eliminen completamente este rasgo negativo. Deberían en cambio orientar dicha tendencia en una dirección positiva. Que envidien a aquellos que tienen sabiduría, de manera que se esfuercen por tratar de obtener mayores conocimientos. (Ohr Yohail, Vol. 2, pag. 27).

No estarás perdiendo nada cuando a otras personas les vaya bien.

11. Aunque mucha gente no viva consumida por grandes sentimientos de envidia, no estarás libres no obstante de las reacciones negativas que tengan al enterarse de los éxitos de los demás. Esto resulta particularmente cierto para aquella gente que ejerce la misma profesión. Elimina esos sentimientos negativos tomando conciencia de que lo que los otros logren no habrá de afectarte. (Mesilas Yeshorim, Cap. 11).

No necesitas compararte con los demás.

12. La envidia proviene del intento de compararte con otras personas, como cuando cotejes tus posesiones con las de otra persona, estarás dominado por una tendencia a sentirte envidioso si crees carecer de algo de que dispone alguien. Deja de mirar por sobre el hombro para ver lo que tienen los demás, concentrándote en cambio en sacar provecho de lo que ya constituye tu patrimonio. De esta manera tu beneficio será doble, ya que disfrutarás de lo que es tuyo y no sufrirás a causa de lo que poseen los demás.

13. Es natural para cada persona, sentir envidia de los demás, a una altura de su vida. Gradualmente podrías ir notando las virtudes de los demás por un lado, y los defectos que te son propios por el otro. Finalmente esto podría llegar a incrementarse mediante el conjunto de tus observaciones, hasta que llegues a formarte un opresivo sentimiento de inferioridad al compararte con otras personas que se encuentran a tu alrededor. Esta es una sensación extremadamente dolorosa, que con frecuencia va acompañada por el desaliento: «Por qué debo intentarlo, dado que tengo conciencia que de todos modos no me será posible obtener tantos logros como lo ha hecho esta o aquella persona?» La forma de aplacar este sentimiento se logra mediante la concientización de que cada persona constituye de por sí una entidad universal. No te midas de acuerdo a los parámetros de los demás. Tu obligación es la de alcanzar tus logros, valiéndote de los talentos singulares que te son propios. No necesitarás de la aprobación de nadie para ser una persona ponderable. (Alai Shur, pag. 37).

La envidia de las riquezas y posesiones.

14. El Rabí Iosef Y. Hurwitz solía decir lo siguiente: «Aun la persona adinerada no tiene dos estómagos, y la cantidad de comida que puede ingerir es limitada». (Tnuas Hamussar, Vol. 4, pag. 298).

15. La diferencia existente entre algunas personas ricas y un prisionero, consiste en que mientras unos tienen cadenas de acero los otros tienen cadenas de oro que los sujetan. (Rabí Y. Y. Lubchanski: Jayai Hamussar, Vol. 2, pag. 162).

16. El Rabí Samson Rafael Hirsch dijo lo siguiente: «No es lo mucho o poco que puedes tener lo que te engrandecerá o te rebajará, sino lo magnánimo o lo mezquino que puedas ser con lo que tienes». (Horeb, Vol. 1, pag. 46).

Mentalízate que tienes lo que necesitas.

17. Aquél cuya ambición sea la de crecer espiritualmente, considerará a las posesiones materiales como herramientas para alcanzar su meta, dándose cuenta de que las mismas estás diseñadas precisamente para adaptarse a sus necesidades personales. Si le ha dado algún elemento determinado a un amigo, comprenderá que el objeto en cuestión resulta apropiado para los requerimientos de su amigo, y no al de los suyos. Así como los anteojos son hechos para alguien y no te sirven a ti, de la misma manera las herramientas materiales son confeccionadas para ser usadas por la persona a quien le fueron dadas. Todo aquél que asimile debidamente esta perspectiva no habrá de envidiar lo que posean los otros. (Mijtav MaiEliyahu, Vol. 1, pag. 136).

Siéntete feliz por la buena suerte de los demás.

18. Aun aquél que ame a los demás y les desee el bien en todas las áreas, tales como: riqueza, propiedad, honor, conocimientos y sabiduría, tendrá sin embargo una tendencia a no querer que esas personas lo iguales en los aspectos mencionados, deseando poder superarlos en las referidas áreas. Este es el mensaje de la Torah, contenido en el siguiente versículo: «Ama a tu semejante como a ti mismo». La Torah nos enseña a no albergar ningún sentimiento de envidia. Deberíamos desearles que tengan éxitos sin límites. Este era el amor que Yonoson le profesaba a David. Así fue como erradicó todo sentimiento de envidia de su corazón, deseando que David rigiera los destinos de Israel, aun cuando Yonoson mismo podría haber aspirado a esa posición como heredero del trono de su padre, el Rey Saúl. Cuando amas a alguien de verdad, te sentirás feliz por sus logros y éxitos, aun cuando consiga superarte. (Ramban Vayikra 19:18).
Si sientes un amor sincero por otra persona, no sólo no sentirás envidia de sus realizaciones y de sus éxitos, sino que tratarás de ayudarlo aun cuando ello te resultara perjudicial para tus intereses. (Rabeinu Yonah a Avos 5:16).

Técnicas para vencer la envidia.

19. Una técnica que eliminará los sentimientos de envidia y animosidad, consiste en hablar con la persona a quien envidias diciéndole palabras de contenido positivo. Deberías también expresar palabras que demuestren tu felicidad por la buena suerte de los demás. Si te resultara demasiado difícil hablar con él placenteramente, trata al menos de tener cuidado de no decir nada en contra de esa persona. Las palabras adversas que se puedan decir tendrán el mismo efecto de agregarle leña al fuego, y no hará sino incrementar tu envidia y tu animosidad. Por lo tanto, si permaneces en silencio no harás crecer tus sentimientos negativos. (Johmáh Umussar, Vol. 2, pag. 178).

La envidia de carácter positivo.

20. Existen dos tipos de envidia. La positiva que acrecienta la sabiduría (Bava Basra 220), y la envidia que se lleva a la gente de este mundo. La envidia es positiva cuando encuentras virtudes en alguien y desearías tú también tenerlas, y la misma resulta beneficiosa porque podrá motivarte para que mejores. En cambio tendrá carácter negativo cuando lamentes que otros tengan una virtud de la que careces, y desearías que le ocurriera eso mismo a esa persona. (Jojmah Umussar, Vol. 2, pag. 177).

Zelig Pliskin

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