Analizándose
Búsqueda de Consenso
Sobre la Búsqueda de Consenso
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Sobre la Búsqueda de Consenso

Las honras y el consenso de los demás no traerán la felicidad.

1. Sin tener en cuenta la magnitud de las honras que recibe de otras personas, el buscador de consenso se sentirá molesto si alguien no le demuestra la aprobación y el reconocimiento que exige.
Nunca existirá la suficiente cantidad de honores que lo satisfagan. Los deseos físicos tienen un punto de saturación en cuanto a su satisfacción, pero como las ansias de obtener honores están basadas en falsedades e ilusiones jamás existirán reconocimientos suficientes que lo gratifiquen plenamente.
Cuando al buscador de honores le falte solamente el consenso de una persona, todas las honras que ya haya recibido no tendrán significado alguno ante sus ojos. Uno mismo es el causante de sus propios deseos de obtener el consenso de los demás.
Si tu aspiración es que todas las personas te brinden su aprobación bastaría que te falte el de una sola persona para que tus anhelos no se vean realizados (Rabí Jayim Shmuelevitz, Sijos Mussar, 1973, ensayo 17).

2. Hay gente que ansía obtener riqueza solamente para aspirar a todos los honores y aprobaciones que espera recibir.
Toda persona que adopte esta actitud jamás estará satisfecha sin tener en cuenta, la cantidad de dinero que pueda llegar a poseer. Además, esto demuestra, una falta de valoración de las verdaderas virtudes, que son realmente dignas de sincero aprecio (Jovos Halvovos 4:4).

3. Mucha gente cree que el ser famosos los hará felices automáticamente. La felicidad depende de lo que suceda en el interior de tu mente, y no de aquello que ocurra «por allí» afuera.
En consecuencia si estuvieras dominado por pensamientos negativos habrás de estar apesadumbrado aun cuando todo el mundo ponderara tus grandes virtudes. Por el contrario, si tus pensamientos tuviesen contenido positivo, te sentirías bien aun cuando nadie te dispensara honores. La felicidad dependerá pues de tus propios pensamientos, y no de lo que otras personas puedan decir de ti, a menos que te mentalizaras que no puedes ser feliz sin contar con la aprobación y las honras que te brindan los demás. Sin embargo, aun en este caso el principal problema que surgiría no estará causado por la falta de honras dispensadas por otras personas, sino por el hecho de que te repitas lo terrible que te resultaría que otras personas no te proporcionaras el reconocimiento que les exiges arbitrariamente.

La búsqueda del consenso provoca un comportamiento contraproducente.

4. El Jofetz Jayim escribió que una de las principales razones por las cuales cierta gente vive más allá de sus posibilidades económicas, es la de obtener la aprobación de los demás. Ellos creen que necesitan gastar grandes sumas de dinero en cosas que les harán ganar prestigio, a pesar de que no tienen la capacidad de afrontar dichas erogaciones.

5. El Rabí Israel Salanter comentó que resulta ridículo el hecho de que algunas personas estén preocupadas acerca de aspectos triviales del «honor». Por ejemplo, hay gente que no visitará a alguien porque creen que esa persona debería haberlo hecho antes que ellos, o se enfurecen cuando visitan a alguien que luego no se lo retribuirá. Concéntrate en ser práctico en la vida, ya que si desearías hablar con alguien, Qué importaría entonces si esa persona no haya ido a verte primero? (Ohr Israel, pag. 114).

6. El Rabí Yosef Hurvitz de Nevardok solía decir: «Para cumplir siquiera con el primer párrafo del Shuljan Aruj una persona debe poner todo su mejor empeño en ello. Está escrito que no deberías sentirte incómodo por hacer lo que es correcto aun cuando los demás se enojen y te ridiculicen por ello» (Jayai Mussar, Vol. 2, pag. 201).

El buscador de consenso no tratará de corregir a los demás.

7. La razón principal porque la gente deja de corregir a los demás es debido a que ansían su aprobación y temen su rechazo. El Talmud (Shabbos 54b) expresa que cuando se deja de corregir a alguien pudiendo hacerlo, esto resulta similar al hecho de ser cómplice de la mala acción de esa persona.

El buscador de consenso se transforma en dependiente de los demás en lo que concierne a su propia felicidad.

8. El Rabí Iosef Jayim Sonnenfeld con frecuencia citaba esta expresión de su maestro el Rabí Abraham Shag: «No existe tonto mayor que aquel que hace que su felicidad esté basada en recibir honores y consenso de los demás. La felicidad de tales personas estará siempre en las manos de otros, dado que cuando éstas lo deseen se las brindarán o se las quitarán. Dependerá de otra gente durante toda su vida y sufrirá humillaciones con frecuencia. Solamente un idiota podría conciente y voluntariamente colocarse a sí mismo en una situación en la que constantemente habrá de necesitar de los demás y se humillará a causa de un dudoso y cuestionable beneficio» (Haish al Hajomah, Vol. 2, pag. 17).

9. Cuando alguien sienta la necesidad de la aprobación de los demás a éstos les resultará fácil aprovecharse de él, y podrán convencerlo de que haga cosas que no sean las más favorables para él a cambio de un poco de adulación y una demostración superficial de amistad. La víctima de la situación no se da cuenta que está permutando algo caro, valioso y significativo, por un fugaz momento de hipócrita adulación (Toras Abraham, pag. 418).

10. El deseo de destacarte de la multitud en la que estás ubicado tiene como origen un sentimiento de envidia. La persona que constantemente requiera la atención de los otros no se ha hallado a sí misma todavía, y por lo tanto carece del conocimiento de la gran riqueza intrínseca que posee en su interior.
Se hace dependiente de la voluntad de los demás y exige que lo elogien y lo valoricen, porque erróneamente se considera a sí mismo tan inferior que si los demás no lo ponderan se sentirá muy insignificante (Alai Shur, pag. 42).

El placer que proporcionan los honores está basado en una ilusión.

11. Existe un gran engaño que resulta de brindar honores. Mucha gente que brinda honores, en realidad aspira a recibirlos. Cuando una persona le tributa honores a alguien famoso, lo que en realidad significa es que los está buscando para sí mismo. Hay momentos en que la gente hace demostración de su reconocimiento, con el objeto de obtener ganancias financieras. En otras circunstancias la otra persona ya le tributó honores anteriormente. En otros casos se lo hace a una determinada persona a fin de que ésta se lo retribuya en un futuro cercano.
En todas estas situaciones el reconocimiento brindado carece de sinceridad. Aún más en este sentido las honras tributadas son falsas, cuando provienen de alguien que tiene la tendencia a ser un adulador o que tiene el hábito de honrar a los demás sin ni siquiera pensar en lo que está haciendo (Toras Abraham, pag. 446).

Ten en cuenta el rol que desempeña en tu vida la búsqueda de consenso.

12. De qué manera puedes aclarar si efectúas buenas acciones porque son correctas o lo haces para obtener honores y consenso? Pregúntate a ti mismo «Haría yo esto si estuviera completamente solo, y que nadie pudiera jamás descubrir mi buena acción?» (Orjos Tzadikim, Cap. 1).
Análogamente si te sintieras mal por haber cometido un error, qué es exactamente lo que te estaría molestando? Es el error en sí mismo, o el hecho de que la gente esté al tanto de él? Pregúntate lo siguiente: «Cómo me sentiría si ninguna otra persona estuviera enterada de lo que hice?».

13. La búsqueda de honores impulsa a la gente a esforzarse mucho más que por cualquier otro deseo en el mundo. Si una persona renunciase a sus exigencias para obtener prestigio, estaría contenta en tanto pudiera satisfacer sus necesidades mínimas de alimentación, vestimenta y vivienda. Gran parte de las necesidades de dinero de una persona provienen de sus exigencias para obtener prestigio. Dado que necesita de la admiración de los demás sentirá la necesidad de adquirir ropas costosas y una vivienda lujosa. Toda persona que abandone sus exigencias para obtener consenso tendrá la capacidad de tener una clara visión para sí mismo acerca de cuales son realmente sus propias necesidades y así evitarse muchos innecesarios trabajos y sufrimientos (Mesilas Yeshorim, Cap. 11).
El Rabí Yaakov que más tarde se convirtió en el Rabino de Radzumin, vestía ropas tan baratas que aun el más pobre se avergonzaría de usarlas. Sin embargo, él era una persona muy feliz y parecía olvidarse de su pobreza. Alguien le preguntó: «No te sientes molesto de usar esa vestimenta?»
Su respuesta fue la siguiente: «Por qué debería estar molesto? No se la he robado a nadie» (Yalduseinum Vol. 6, pag. 32).

14. Muchos padres se alteran por las decisiones que toman sus hijos no porque las mismas sean perjudiciales para ellos, sino por temor a las reacciones negativas que pudieran tener sus conocidos. Por lo tanto, se causan a sí mismos innecesarios sufrimientos en lo que respecta a la elección que sus hijos hagan de un esposo o de una esposa. (El o ella podrían no ser tan sofisticados como ellos desearían, o no provenir de una familia suficientemente encumbrada), o en la elección de una ocupación (él quiere entrar al campo de la educación y ellos opinan que no es un trabajo con elevado status tal como ellos lo desearían). Resulta de orden injusto que los padres utilicen a sus hijos como un medio para obtener honores para sí mismos.
Deberás diferencias debidamente entre una elección que tu hijo haga que resulte verdaderamente perjudicial para su propio bienestar espiritual y físico y aquellas decisiones que no sean negativas en sí mismas, pero que te desagradan porque afectan a tu propia vanidad. Algunos padres presionan a sus hijos para que sean los mejores de la clase, en lugar de tratar de influenciarlos a que satisfagan su propia capacidad potencial sin importar si son los mejores o no. Los padres que logren vencer la necesidad de buscar honores a través de sus hijos, habrán de evitarse a sí mismos y a sus hijos muchas innecesarias desdichas.

15. La timidez, que podría parecer lo opuesto a la búsqueda de consenso, está realmente basada en la necesidad de la aprobación de los demás. Una persona tímida teme que otros lo rechacen o lo miren con desprecio si habla en voz alta. Si estás hablando para ganar conocimiento o para corregir a alguien que está haciendo algo mal, no tienen necesidad de sentir timidez. Si logras vencer tu necesidad de obtener la aprobación de los demás podrás vencer igualmente la timidez. Pregúntate a ti mismo: «Tengo el derecho de levantar la voz ahora?» «Qué es exactamente lo que me causa temor y por qué no debo considerarlo como algo tan terrible?»

El objetivo por el cual se debe luchar.

16. El objetivo por el cual se debe luchar es el de equiparar ante tus ojos el hecho de que otras personas puedan llegar a elogiarte o a insultarte (Jovos Halvovos 5:5).
Este es un ideal tan sublime que la mayoría de la gente lo considerará imposible. Sin embargo cuanto mayor sea el conocimiento de que no existe diferencia alguna entre las alabanzas y los insultos y que la persona tiene valores intrínsecos independientemente de lo que otros pudieran decir, menor será el grado de o que lo afecten elogios e insultos.
El Rabí Iacob Itzjok, el Jozeh de Lublin, cierta vez elogió a alguien en presencia de otros y el rostro de esa persona se enrojeció. El Rabí le dijo entonces: «No has alcanzado todavía el nivel adecuado ya que debes trabajar para lograr que reacciones de idéntica manera ante alabanzas y los insultos. Trata de elevarte más allá de prestarle atención a alguien que te elogie o te insulte, ya que todavía estás demasiado afectado ante la expectativa de ser ponderado por los demás». (Eser Oros, pag. 94).

17. Constituye la naturaleza del hombre sensato apreciar todas las preguntas que se le puedan hacer sobre su punto de vista, más que el acuerdo con sus opiniones (Kovetz Igros Jazon Ish, Vol. 1, pag. 152).
Una persona que requiere de la aprobación de los demás estará molesta e irritada si alguien cuestiona sus actitudes y opiniones, pero una persona sensata buscará la verdad y por lo tanto sentirá placer si alguien le formulara objeciones, dado que esto le ayudará a corregir sus errores.

Cómo vencer el deseo de buscar honores.

18. Corrige a las otras personas si te honran por algo de lo que en realidad careces. Como el Talmud (Yerushalmi Makos 2:6) lo expresa de esta manera: «Si una persona llega a una ciudad y la gente lo honra porque preveía que era un experto en dos clases de tratados, pero él es experto en uno solo, tendrá en este caso la obligación de informarles sobre sus verdaderos conocimientos».

19. Trata de efectuar un acto de bondad por lo menos para una persona cada día durante todo un mes, sin que esas personas o nadie más sepan acerca de ello. Si encuentras lo propuesto como de difícil realización quedará demostrado lo fuerte que es tu necesidad de consenso. Cuando adquieran el hábito de realizar buenas acciones sin recibir reconocimiento por ello, ésta lentamente llegará a formar parte de tu personalidad.

20. Repítete lenta y calmadamente una y otra vez y aun ciento de veces lo siguiente: «No necesito realmente la aprobación de los demás», o «lo que otros piensen de mí, no es importante» analiza estos pensamientos, hasta que comiencen a asimilarlos. La repetición de los mismos te ayudará a integrarlos a tu personalidad. Un buscador de consenso se ha repetido muchas miles de veces que necesita de la aprobación de los demás, y para contrarrestarlo harían falta muchas repeticiones en sentido contrario.

Cómo vencer tu temor al rechazo de los demás.

21. Además de cambiar de actitud para vencer el temor a la falta de aprobación, es importante representar actos que podrían acarrearte el rechazo de los demás. Algunas técnicas usadas por el Alter de Nevardok y sus estudiantes eran las siguientes: Vestir un extraño ropaje, pedir en una tienda un artículo completamente extraño a las existencias ordinarias de dicho negocio (oir ejemplo: un martillo en una panadería) y efectuar anuncios insólitos en lugares públicos) (Tnuas Hamussar, Vol. 4, pags. 257-260).
Realizando en forma actuada conductas que te resultan embarazosas, (aunque no recomendaría hacer algo en extremo) comprobarás que por experiencia, las demás personas no se reirán necesariamente de ti cuando hagas algo que temían que pudieran ponerte en ridículo. Además podrás comprobar que aun cuando la gente se ría de ti, no ha de ser tan tremendo ni tan trágico como lo habías imaginado previamente. Dado que estás buscando intencionalmente la desaprobación mediante las actuaciones realizadas, será mucho más fácil tolerarla. Esta experiencia hace que el hecho de ser rechazado no sea tan estresante como ocurre en las diarias situaciones cotidianas.
Conocí a una persona extremadamente crítica de sí misma que sacó a pasear un zapato atado de una cuerda, bajando por la carretera de Jaffa en Jerusalem. Casi nadie le prestó atención y sólo unas pocas personas le preguntaron que estaba haciendo, y cuando les respondía «estoy sacando a pasear a mis zapatos», no le hicieron ningún comentario al respecto. Solamente una persona discutió con él, alegando que no podía hacer semejante cosa, a lo que el joven le replicó calmadamente: por qué no? Si con esto no estoy dañando a nadie. La experiencia le enseñó mucho más que cualquier conferencia sobre lo innecesario de la inhibición.

22. Hay gente que es tan tímida y crítica de sí misma, que están constantemente preocupadas acerca de la forma en que las verán los demás. La solución a su problema consistirá en dejar que lo que están haciendo los absorba totalmente, de manera tal que prácticamente se olviden de la gente que los rodea. La dificultad reside en que la preocupación que sienten por el concepto que los demás tienen de ellos, les impide concentrarse.

Debemos honrar a los demás.

23. El Rabí Israel Salanter solía decir: «Aun cuando personalmente debiéramos hacer todo lo posible para rehuir los honores, deberemos no obstante tratar a los demás con honor y respeto» (Toras Abraham, pag. 399).

 

Zelig Pliskin

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