Ascendiendo
Reshit Jojmá (El principio de la Sabiduría)
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Sirve a Dios con alegría – capitulo X (V parte)

DEVEKUT Y EL PODER DEL SONIDO
Enseña el Tikuné Zohar que el mismo sonido de las melodías contiene una alusión a las letras del Nombre:

Existen diez clases de “ruedas”, alientos que provienen de la boca. Los llaman ruedas porque ruedan al ascender de sefirá en sefirá, y abarcan todas las sefirot. Estas son diez, que alude a la letra Yud, la primera del Nombre, cuyo valor numérico es 10, y que corresponde a los diez dedos; representan la función de tiferet-armonía de mitigar a guevurá-reserva. Los cinco dedos de la mano izquierda, así como los cinco dedos de la mano derecha puntean las cuerdas del arpa para sacar la melodía. Estos diez dedos elevan el aliento que expresa el sonido de la melodía, y se componen de cinco y cinco, correspondientes a la primera y última letra Heh del Nombre [porque el valor numérico de Heh es cinco]. Ascienden y descienden por medio de “los seis” grados [jesed, guevurá, tiferet, netsaj, hod, yesod], que corresponden a la Vav del Nombre [el valor de Vav es seis]. Los sonidos por lo tanto abarcan el Nombre completo y son como una escala de seis peldaños por los cuales los alientos ascienden y descienden.

Uno de los caminos que conducen al vínculo de devekut es que te aisles por un tiempo determinado todos los días y contemples la grandeza del Creador, como lo hemos explicado en el Portal del temor y en el Portal del amor. A continuación lee las respuestas finales de Job al Altísimo; recita estos versículos lentamente y en voz alta, procurando comprender su significado.
Asimismo, Rabenu Tam sugiere que una vez por semana, se acostumbre a leer la respuesta Divina a Job desde el torbellino, “¡Cíñete ahora tus caderas como un hombre!” Rabenu Yoná nos aconseja que leamos todos los días, “Y ahora, oh Israel, ¿qué requiere de ti el Eterno tu Dios sino que Le temas …” Es recomendable seguir sus consejos.

Más aún, durante las oraciones de la mañana, lee los salmos de alabanza en voz alta, prestando atención al significado de las palabras, y conseguirás devekut. También deberías acostumbrarte a leer a diario algunos capítulos del Libro de salmos en la sinagoga, en voz alta y con suma concentración. También sería beneficioso leer los salmos con cavanot – meditaciones cabalísticas – como lo enseña la Kabalá, mediante algunos de los Nombres mencionados en el Zohar.

Así como el sonido de un cántico conduce al vínculo de devekut, la Torá que también se llama un cántico, así también, causa devekut. Como explicaron los sabios acerca del versículo, “aún de noche Su cántico está conmigo”, el cántico de la Torá surge sólo durante la noche.
El objetivo esencial de estos cánticos, sea el cántico de la Torá u otro, es de proporcionar una fuente de estimulación para la Shejiná, como lo indica el versículo, “para que mi alma pueda cantarte alabanzas, y no quedarse callada. ¡Oh Eterno, Dios mío, Te alabaré por siempre!” Sin embargo, la exclamación de David que alabaría a Dios por siempre, para que su alma pudiera cantar, no debe interpretarse literalmente, que se limitaba a componer cánticos, ya que si fuera así, ¿cuándo estudiaba Torá? Es indudable que el estudio de Torá de David formaba parte de sus cánticos de alabanza y gratitud, como lo expresa el versículo, “Te alabaré con corazón sincero cuando yo aprenda Tus justos preceptos”.

Una de las maneras en las que se te pide que demuestres tu amor por el Rey es honrarle y cantar ante El en la sinagoga, así como se canta delante de un rey de carne y hueso con la intención de honrarle. Alabar al rey equivale a honrarle, como dice el versículo, “en Su Templo todo dice: “¡Gloria!”

CóMO SE HONRA A DIOS

También está escrito: “Atribuid al Eterno gloria y fuerza. Atribuid al Eterno la gloria debida a Su Nombre”. ¿Cómo se honra Su Nombre? Está claro que se hace por medio de los cánticos e himnos de alabanza. Como enseña el Zohar:

Dijo Rabí Elazar, citando el versículo: “¡Oh Eterno, Tú eres mi Dios. Te exaltaré y alabaré Tu Nombre, porque has hecho cosas maravillosas. Tus consejos desde antiguo son fieles y verdaderos”. ¡Qué cuidado han de tener los hombres para proteger el honor del Altísimo, y alabar Su gloria! Los hombres deben contemplar la esencia del honor Divino para tener conciencia de lo que éste reclama, y para esforzarse con todo su ser de protegerlo. Cuando la persona sabe cómo alabar a su amo correctamente – según el orden de los atributos – el Altísimo cumple su voluntad.

Más aún, tal persona causa un incremento de bendiciones en el cielo y en la tierra, ya que sabe cómo atraerlos desde el fundamento de todas las bendiciones. Por lo tanto, quien sabe cómo alabar al Altísimo y unificar Su Nombre – de llevar a cabo un yijud-unificación entre el Altísimo y la Comunidad de Israel – es amado en el cielo – porque es como un hijo de la casa, que sabe cómo reparar la casa y a quien confían la llave de sus tesores. También es bienamado en la tierra – porque todos saben que es como el hijo que siempre ha de cumplir la voluntad de su padre. Esta persona honra al Altísimo ante su ejército celestial. Dice el versículo acerca de una persona de esta índole: “Eres Mi siervo, Israel, en quien seré glorificado”, como “eres Mi fiel siervo, eres tan importante para Mí como todo “Israel, en quien seré glorificado”.

El Zohar también explica el versículo: “¡Alza la voz, oh Bat Galim! ¡Escucha, oh Laish!”:

Por lo tanto, la persona que multiplica sus alabanzas al Creador – y por resultado, lleva a cabo un yijud-unificación celestial – acrecenta la paz en el cielo. Así, pues, dice el profeta, ¡Escucha, oh Laish!” la Shejiná, también llamada Laish, escucha las alabanzas de Israel y las acepta favorablemente.

Como no sabemos componer alabanzas a Dios nosotros mismos, es mejor que recitemos las del rey David. El rey David pidió que sus salmos se leyeran en las sinagogas y salas de estudio, como dice el versículo: “Moraré en Tu tienda por siempre”. Dijo el rey David, “Señor del universo, sea Tu voluntad que lo que han compuesto mis labios sea recitado en este mundo”. Y añade el Midrash:

Dijo Rabí Jeremías en el nombre de Rabí Yojanán: Dice el versículo, “Moraré en Tu tienda por siempre”. Se podría pensar que David estaba pidiendo vivir en este mundo así como en el otro. Sin embargo, dijo: “Sea Tu voluntad que mi trabajo se lea en sinagogas y salas de estudio, como si estuviese yo vivo”.

Dijeron también los sabios que David pidió que los que leyeran sus salmos de alabanza recibiesen en el cielo la misma recompensa que los que se sumen en el complejo estudio de enfermedades como la peste, como dice el versículo: “Sean aceptadas ante Ti … las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón”. Es importante, sin embargo, que quien lea salmos, himnos o cánticos en la sinagoga no los lea en voz alta a menos que tenga buena voz.
Añadió el Zohar acerca del versículo “¡Alza la voz, oh Bat Galim! ¡Escucha, oh Laish!”:

Este versículo trata de la Comunidad de Israel, de la Shejiná, moviéndola a cantar las alabanzas del Altísimo con Su bella voz, para alegrarle. Así, pues, le dicen, “¡Alza la voz!” Aprendemos de esto que quien canta las alabanzas del Altísimo debe hacerlo con un bonita voz, agradable a los que le escuchan. Si no puede cantar melodiosamente, que no cante en voz alta, sino que alabe al Altísimo en voz baja. ¡Ven y mira! Los levitas, cuyo servicio Divino suponía cantar la alabanza de Dios, provienen del lado de guevurá-reserva, la fuente de los cánticos y las alabanzas; dice el versículo acerca de ellos, “al llegar a los cincuenta años de edad, dejarán de oficiar”, ya que después de esta edad, la voz se debilita.

DE MELODíA A CACOFONíA

Así como los cánticos de la Torá conducen al vínculo apasionado al Altísimo, así también las canciones obscenas y deshonrosas que cantan las mujeres causan que se aleje el alma-neshamá de la luz de la vida. Como mínimo, estas canciones constituyen conversación frívola, palabras que carecen de sustancia. ¡Cuántos hombres de almas inferiores están atraídos por estas canciones vulgares y pierden su alma en el proceso! Por ellos exclamó el profeta: “Quita de Mí el ruido de tus cánticos. No quiero oír la melodía de tus salterios.”

Y también:

Entonan cánticos al son del salterio. [Tocan] instrumentos de música y se comparan con David.

Los sabios del Talmud, de bendita memoria, enseñan:

Dijo Rabí Yojanán en el nombre de Rabí Shimón bar Yojai: Los hombres no deben llenarse la boca con risa en este mundo, ya que dice el versículo: “Y se llenará nuestra boca con risas, y nuestra lengua con cánticos. Y dirán entre las naciones: “El Eterno ha hecho grandes cosas con ellos”. Cuentan de Rabí Shimón ben Lakish que desde el momento en que oyó esta lección de Rabí Yojanán, su maestro, no volvió nunca a llenársele la boca con risa en este mundo.

Rabí Isaac Elfás citó lo que antecede, así como la enseñanza talmúdica al respecto. Así, pues, citamos sus palabras:

Enseñan en el tratado Guitín que le preguntaron una vez a Mar Ukba: ¿De dónde aprendemos que debido a la destrucción del Templo, se nos prohibe ahora cantar en las salas de fiesta? Envió una misiva por escrito, citando por respuesta un versículo de Oseas: “No te regocijes, oh Israel, como los demás pueblos porque te has apartado de tu Dios”. Le enviaron otra misiva, indicando que el versículo siguiente de Isaías también parecía responder a la pregunta, en particular puesto que se refería a las repercusiones de la destrucción del Templo, “No beben más vino con una canción … “. Respondió Mar Ukba que basándose en el versículo de Isaías, da la impresión que sólo está prohibido el acompañamiento musical, pero del versículo de Oseas aprendemos que ambos están prohibidos.

Continúa el Talmud:

Al observar que Mar, hijo de Rabí Ashi, estaba entrelazando una guirnalda para su hija, le preguntó Rabina: ¿No respetas la interpretación del versículo, “la mitra sacerdotal será quitada y la corona real será arrebatada”? – Respondió: Los hombres han de imitar al sacerdote magno, pero no las mujeres.

Enseñan al final del tratado Sotá:

Dijo Rab: el oído que escucha canciones habría de ser cortado. Dijo Rabá: Cuando hay canciones en una casa, eventualmente habrá destrucción. Como dice el versículo, “Cantarán voces en las ventanas. Habrá desolación en los umbrales …”.
Dijo Rabí Yosef: Cuando cantan los hombres y comienzan las mujeres a cantar con ellos, hay promiscuidad, pero cuando cantan las mujeres y se unen a ellas los hombres, es como el fuego que se propaga. ¿Cuál es la diferencia entre los dos? En el primer caso, los hombres sólo son culpables de oír cantar a las mujeres, pero en el segundo caso, la lujuria puede conducir a la inmoralidad sexual y al pecado.
Dijo Rabí Yojanán: La persona que bebe vino mientras escucha la música de los cuatro instrumentos musicales que mencionaremos acarrea cinco castigos al mundo. Como dice el versículo: “¡Ay de los que madrugan para ir en pos de la bebida fuerte! Se demoran tarde hasta la noche, hasta que el vino les inflama. La lira y el salterio, el pandero y la flauta y el vino están en sus fiestas”. ¿Qué está escrito a continuación? “Por tanto Mi pueblo se ha ido en cautiverio, por falta de conocimiento. Y sus hombres honrados están hambrientos, y su multitud está sedienta”.

Discute el Gaon las canciones que se nos prohibe cantar, como canciones del amor entre dos personas, o canciones que alaban la belleza, como solían hacer los Ismaelitas en las canciones que llaman “as-ar”.
Sin embargo, ningún hombre judío debe evitar cantar las alabanzas del Altísimo, ni cánticos que evoquen beneficios pasados del Creador. Es apropiado cantar éstos en casas de novios o en salas de recepción. No he visto nadie que se oponga a esta costumbre. Explica el Talmud al respecto:

Quien cita un versículo del Cantar de los Cantares y lo canta como una canción popular, y quien cita un versículo en un momento u ocasión en que es inapropiado – en circunstancias frívolas, en una ocasión que no es ni pascua judía ni ocasión festiva como una boda – acarrea desgracias al mundo. Cuando esto sucede, la Torá se envuelve en arpillera y, erguida ante el Altísimo, exclama: ¡Señor del universo! Tus hijos me están usando para realzar sus asambleas frívolas; me tratan como si fuese un instrumento musical!
Respondió el Altísimo: Hija mía, ¿qué pueden hacer mientras comen, beben y se regocijan? Replicó la Torá: Señor del Universo, si son expertos en los estudios bíblicos, que estudien la biblia, los profetas o las escrituras. Si especializan en los estudios mishnaicos, que estudien Mishná, la leyes y las parábolas. Y si saben estudiar Talmud, que discutan las leyes de Pesaj, Shavuot o Sucot, en los tiempos respectivos de estas pascuas.
Rabí Shimón b. Elazar declaró en nombre de Rabí Shimón b. Janina: Quien lee un versículo correctamente hace bien al mundo, como dice el versículo, “la palabra a su debido tiempo ¡cuán buena es!”

Las añadiduras-tosefta al tratado Sanhedrin citan la advertencia de Rabí Akiba, “Quien compone una canción basada en los versículos del Cantar de los cantares y la canta en una fiesta no tiene parte en el mundo venidero”.

DELICIAS DE ESTE MUNDO

El piadoso autor de Deberes del corazón escribe al respecto: Este mundo y el otro son como dos enemigos; cuando satisfaces a uno provocas la ira del otro. Es importante que sepas, sin embargo, que es imposible que el hombre se vincule a la alegría de su Hacedor siempre que siga disfrutando de los placeres materiales de este mundo, de la comida o de la bebida. Como dijo el profeta:

Y he aquí regocijo y alegría, matanza de bueyes y de ovejas, hartazgo de carne y de vino. “¡Comamos y bebamos, [pensó la gente,] porque mañana moriremos!”

¿Qué está escrito a continuación?

El Eterno de los ejércitos reveló en mis oídos: “Seguro que esta iniquidad no será expiada hasta que muráis”

Dijo el rey Salomón: “El corazón de los sabios está en la casa de duelo, pero el corazón de los necios está en la casa del festín”. Y dijo el profeta Jeremías: “Yo no me senté en la asamblea de los que se divertían en su regocijo”. Comentaron nuestros sabios:

Le dijo la Comunidad de Israel al Altísimo, “Señor del universo, yo no entré en los teatros ni en los circos de los paganos, ni me divertí con ellos; “Me senté sola por causa de Tu misión”.

Por lo tanto, no se debe gozar de los placeres de este mundo, ya que todos ocasionan el pecado, como advertieron nuestros sabios:

Dice el versículo, “Le digo al arrogante: “No obres con arrogancia”, y al malvado: “No hagas ostentación”. Les dice el Altísimo a los pecadores: Los rectos no disfrutaron en Mi mundo y ¿ queréis vosotros disfrutar en él? Dijo Rabí Levy en el nombre de Rabí Shimón b. Menasyá: El talón de Adán relumbraba más que el sol; ¡cuánto más brillaba su semblante! No es de extrañarse, porque por lo general, si el hombre hace tablas para sí mismo, reservando una para su propio uso y la otra para su hogar, ¿cuál hará más bella? ¿No será la suya propia? De igual modo, Adán fue creado para servir al Altísimo, mientras que el sol estaba destinado al servicio de los hombres.
Dijo Rabí Levy en el nombre de Rabí Jama, hijo de Janina: El Altísimo le dispuso treces pabellones en el Edén, como dice el versículo: “Estabas en el Edén, en el jardín de Dios. Cada piedra preciosa te cubría”.
[…]

Y después de toda esta gloria, se le dijo, “pues polvo eres y al polvo volverás”. Abraham no gozó de Mi mundo y ahora ¿vosotros queréis gozar? Engendró un hijo a los cien años, y al final le dijo el Altísimo: “Toma ahora a tu hijo, Isaac, tu (hijo) único, … y ofrécelo allí en holocausto”.
[…]

Israel ni disfrutó de Mi mundo, porque el versículo no dice “Israel se regocijó en su Hacedor”, sino “Regocíjese Israel en su Hacedor”; están destinados a regocijarse en las obras del Altísimo en la vida futura. Si puede decirse, el Altísimo mismo no gozó de Su mundo, como está escrito: “Regocíjese el Eterno en Sus obras”. El versículo no dice “se regocijó”, sino “regocíjese”. En la vida futura, el Altísimo se alegrará con las obras de los rectos.
Hemos omitido varias secciones de este pasaje que no eran imprescindibles para aclarar nuestra discusión.

Eliahu de Vidas

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