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Si, Quiero

Extraido de Jabad Magazine

EN EL MES DE ELUL TOCAMOS EL SHOFAR PARA RECORDAR QUE SE ACERCA ROSH HASHANÁ. TAMBIÉN EN NUESTROS CORAZONES COMIENZA A SONAR UNA MELODÍA ESPECIAL…

Frente a mi computadora en el mes de Elul… último mes del calendario hebreo… mes de introspección… mes de balance… mes de preparación para el comienzo del nuevo año… “Mes de la Teshuva”…

Un momento más que adecuado para rendir un cálido, sentido y muy merecido homenaje a los “baalei teshuvá” (retornantes al camino de la Torá). Ansiosa de ser una de ellos, deseosa de merecer ese noble titulo, ávida del sentimiento de sorpresa y emoción, al celebrar cada logro en el camino de Torá y mitzvot. Si señores quisiera ser “baalat teshuvá”.

Después de este preámbulo, que puede sonar excéntrico y demagógico… paso a explicarles… Nacida en el seno de una familia ortodoxa, viví los preceptos con naturalidad, cumpliéndolos mayormente como “mitzvot anashim melumada”, es decir, algunos por costumbre, otros por tradición o mecánicamente. Cerca de mi bat mitzvá, mi vida empezó a cambiar… llegó a mi casa el jasidut de la mano de mi hermano y en el seminario con algunas maestras y rabinos memorables, con las enseñanzas maravillosas del Rebe… y así de a poco fui empezando a sentir ese gustito tan particular de conocer el sentido profundo de nuestro judaísmo: vital y pleno; pasado, presente y futuro futuro en uno. Privado, pero público, íntimo, pero compartido; elevado, espiritual, pero conectado a lo mundano y material con objetivos sublimes.

Hace unos años tuve la suerte de enseñar en una institución, en ese entonces pequeña, dedicada a jóvenes mujeres de edad universitaria en su primer contacto con el judaísmo. Ese fue el lugar donde comencé a amar la Torá con más fuerza…. y allí descubrí realmente que la Torá es un manantial que fluye, se engrandece, se brinda y nunca se acaba, tal como dice el Pirkei Avot: “afoj ba, afoj ba, dekula ba”… (“traducción versión libre”: profundizando en la Torá, todo está en la Torá).

Cuando mis alumnas me hacían preguntas…. preguntas de aquellas filosas, aquellas que seguramente se hicieron… algunas veces encontraba rápidamente una respuesta satisfactoria, pero otras, tenia que estudiar, investigar o preguntar para responder … y al encontrar la respuesta, mi propia fe se veía fortalecida al enriquecer la fe de ellas. La mejor manera que encontré para aprender, fue estudiando para enseñar.

Cuando los iehudim al pie del monte Sinai dijimos “naase ve nishma” – “haremos y escucharemos”, tomamos un valioso compromiso. En ese momento manifestamos la fe, anteponiendo la acción al conocimiento y a la razón, Hoy en día sabemos que el escucharemos – aunque no como condición para el haremos – es muy necesario. Cuando Hashem ofreció la Torá a nuestro pueblo, preguntó quienes serían los garantes a lo que el pueblo contestó, nuestros hijos son nuestros garantes.

El Rebe explica cuál es el motivo por el cual Di-s necesitaba garantes si, tenemos en cuenta que el Pueblo de Israel estaba ansioso por recibir la Torá: Di-s sabía que por diferentes motivos la gente puede dejar de practicar su judaísmo y que sólo con la constancia en su estudio, esta situación podría revertirse. Es a través de los niños que el pueblo de Israel garantiza su continuidad, cuando con su simple inocencia viven cada instancia de la vida de nuestro pueblo y la reviven con canciones y juegos en sus hogares junto a sus padres, nuestro pueblo sigue vivo.

El término Teshuvá, del que hablaba al principio de esta nota, muchas veces es traducido como penitencia, arrepentimiento… pero estos conceptos son incompletos, ya que sólo hacen referencia a uno de los pasos del proceso de Teshuvá, que son abandonar el accionar incorrecto, arrepentirse, confesarlo y recibir firmemente para el futuro no volver a transgredir!

Este es el recorrido de La teshuvá, propiamente dicha, termino traducido entonces como retorno, un camino que podemos emprender a diario, al reflexionar sobre nuestro accionar cotidiano, pero más aun en el mes de Elul, mes de balance espiritual…

Esta escrito que Di-s nos pide shubu elai va ashuba aleijem (retornen a Mí y volveré a ustedes…), “shubu elai banim shovavim” (“Retornen a Mí, hijos traviesos”) ¡¡¡Significa que esos niños, los garantes de la continuidad a la que se hace referencia en el momento de la entrega de la Torá, somos nosotros, los adultos!!! Al darnos Di-s la posibilidad de “retornar”, nos da la capacidad, la fuerza y el deseo para hacerlo…

Entonces, se entiende que cada uno de nosotros, hijos de Hashem, somos “baalei Teshuvá” en potencia. Aprovechemos entonces este periodo, desde el comienzo del mes de Elul, hasta Iom Kipur y por qué no hasta Simjat Torá, días propicios para retornar, días propicios para celebrar el orgullo de pertenecer, días solemnes, días de regocijo, para asumir la responsabilidad sobre nuestros actos y elegir nuevamente seguir adelante con el pacto de nuestros padres, retornando a Hashem a cada instante.

Iehudit Orbach

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