Estudiando
9.Matot-Masei
El Libro de Bamidbar (Números)
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Shabat Matot – Masei: Drasha,

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La parasha Masei aborda las escalas temporales de Klal Yisrael a través de la travesia por el desierto. Describe cada parada que la nación judía hizo, y los incidentes que ocurrieron en cada una de ellas.

Pero hay un versiculo que parece desviar la atención de la travesia de los judios para enfocar la atención en una escena que estaba ocurriendo a varios kilometros.
La Tora nos dice que «los judíos peregrinaron desde Ramses en el decimoquinto día del primer mes y avanzaron con un Yad Ramah (brazo elevado) frente a los ojos de los egipcios» (Números 33:3). La Tora entonces intercala un detalle aparentemente irrelevante, que hasta parece ser insignificante en proporción a la gran tragedia que ocurria con los egipcios y el milagroso Exodo. La Tora describe una escena que tomo lugar en Mitzrayim (egipto) unos dias despues del Exodo de los judíos. «Los egipcios enterraban a sus muertos y en sus dioses Hashem impartia justicia» (ibid.v.4).

¿No es esto un mero detalle en la historia? ¿Por qué se menciona esto? De hecho, si mencionáramos cualquier cosa, ¿no debería la Tora contar que » los egipcios estaban de luto por los primogenitos que Hashem milagrosamente habia matado en la noche anterior»?

Evidentemente, la Tora intercala este pasuk (versículo) en este lugar para darnos una importante enseñanza.

En el afamado libro «Un Tzaddik en nuestro dias», de Simcha Raz, se relata una historia asombrosa acerca del Rab Aryeh Levin, el tzadik (justo y piadoso) de Jerusalem. A mediados del mes de Mayo de 1948, las bombas llovían sobre el centro de Jerusalem. Ninguna calle era segura y no existian
refugios. Durante estos ataques, Samuel Weingarten, que trabajaba como cajero en un banco y se habia alistado como voluntario en la seguridad civil, divisó al Rab Aryeh Levin, tratando de abrir su camino, capeando entre los cráteres del suelo y las bombas que caian desde arriba, desesperado por llegar a su destino. Sus pasos eran meticulosos y calculados, el Rab Aryeh daba grandes pasos con confianza, como si tuviera un claro destino en mente.

«Rab!», le gritó por encima del estrépito. ¿»A dónde va usted? ¡Un judío debe cuidar su alma! ¡Nos estan disparando! ¡Entre de inmediato a este refugio!»

El Rab Levin continuo con sus firmes pasos. «Estoy en camino para hacer la mas grande de las mitzvot (preceptos). Hay como cuarenta almas difuntas en el Hospital Bikur Cholim, y nadie para cuidarlas. Los únicos que estan alli son los chacales que estan alli para cortarles los brazos y asi quitarles las joyas. Estoy juntando voluntarios para cuidarlos. Los explosivos tendrán que
encontrar otras direcciones.»

Además de detallar cómo un judío debería vivir su vida, la Tora es también una guía de viaje para el resto de las Naciones demostrando lo que es éticamente correcto.
Los fundamentos que brinda la Tora son el origen de innumerables principios de comportamiento ético que muchos pueblos han desarrollado.

El asesinato, el incesto, y otros tantos actos abominables son deplorados en la Tora. Alguno de estos actos son descriptos con la palabra «toaivah» (abominable), mientras que hay otros actos cuya esencia de abominables son descriptos a traves del concepto de castigo Divino, como por ejemplo el Diluvio o la destrucción de S»dom. Esas historias son lecciones para la civilización humana. Son normas requeridas para todos los habitantes de planeta Tierra. La Tora es una suerte de brújula moral para el Mundo.

Así es que si damos un paso hacia atrás y tratamos de entender lo que pasaba en las mentes de los egipcios en aquel momento, y lo que la Tora estima importante mencionar, quizá podamos aprender otra lección que puede ayudar a internalizar los valores correctos a nuestra generación.

¡Trate de imaginar! Hace 210 años que los judíos estaban cautivos en Egipto. A pesar de las milagrosas plagas, nunca antes vistas en la historia de civilización, los egipcios insistieron en no liberar a los judios! Ni las amenazas de destruccion, o las plagas de la sangre, ranas, piojos, o langostas pudieron acabar con la determinación de los egipcios de mantener cautivos a los judios. Incluso aun cuando los judíos finalmente salieron, los egipcios los persiguieron! Pero no de manera inmediata. La Tora nos muestra que tenian una prioridad antes de salir a perseguirlos, habia algo mas importante. Por algo los egipcios si estaban dispuestos a perder a los judios: el honor y el entierro de sus muertos.

Quizá la Tora dirige su palabra a la civilización humana y le dice al mundo lo que era importante en aquel momento de luto en Egipto. Inlcuso para una
nación tan sanguinaria que estaba dispuesta a dejar todas sus riquezas y honores con tal de mantener a los judios. En ese momento, ya nada era importante. Habia que darle el merecido honor y enterrar a los muertos.

Y es así que la Tora nos cuenta que a pesar de las ramificaciones políticas que ocurrian durante el Exodo, otra cosa estaba en la mente de los egipcios. Tal vez las acciones de esa primitiva nación nos pone en perspectiva acerca de lo que realmente tiene importancia. ¿Si una nación como Egipto estaba dispuesta a dejar su orgullo nacional y la pérdida de la principal mano de obra por el honor que debian rendir a sus muertos, entonces cuanto mas cada nación
debería revisar cuales son verdaramente sus valores y prioridades. No podemos aprender grandes lecciones morales de los egipcios, pero esto, todos nosotros debemos aprender.

Shabat Shalom!

Dedicado por las familias Hirsch y Friedman en memoria de Henry Hirsch

Rabbi Mordechai Kamenetzky

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