Estudiando
7.Balak
El Libro de Bamidbar (Números)
+100%-

Shabat Balak: Drasha,

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A todos nos fascinan los objetos inanimados o los animales que hablan. La decada de los » 60 se caracterizo por tener una audiencia de television enloquecida por ver hablar a caballos, incluso a autos. Una industria entera se baso en el concepto de un raton hablante. Pero esta semana, un animal que habla no es ningun chiste. La Tora nos cuenta acerca de un animal que hablo, y que no le causo nada de gracia a su jinete, enseniandonos una importante lección a todos nosotros.

Bilaam, el maximo profeta que tuvo el mundo gentil, fue contratado por Balak, el rey de Moab, para maldecir a los judios. Inicialmente Bilaam rechazo la oferta, pero rapidamente la acepto cuando le ofrecieron grandes riquezas y honores. Bilaam entonces ensillo a su burro de confianza y emprendio viaje. Planeaba viajar hasta una altura desde donde pudiera hechizar a la nacion judia, que estaba acampando inocentemente bajo la malvada mirada fija de Balak.

Pero Hashem tenia diferentes planes . Cuando el burro de Bilaam pasaba por un camino estrecho, vio algo atemorizante. Un angel, con su espada extendida, bloqueaba su camino. El burro se aparto de la carretera y trato de regresar hacia el campo, pero Bilaam golpeo al animal para traerlo nuevamente al camino. Sin embargo, el angel seguia obstruyendo el camino y el pobre burro, asustado, se apretujo contra la corniza de piedra, presionando asi la pierna de Bilaam contra la pared. El gran profeta , quien
arrogantemente montaba su burro, no podia ver la figura angelical, y por eso, reacciono violentamente.
Nuevamente golpeo a su burro; esta vez con mas fuerza.
Pero el angel no se retiraba del camino. El angel, lentamente, comenzo a acercarse hacia el burro y su jinete. De pronto, el burro se encorvo lleno de pánico, y Bilaam lo golpeo nuevamente. Pero esta vez el burro no actuo como de costumbre, sino que hablo.
Milagrosamente, Hashem abrio su boca, y el burro le pregunto a Bilaam, «¿Por que me golpeaste? ¿Acaso no soy yo el mismo animal que has montado durante toda tu vida? ¿No deberia preocuparte mi comportamiento extraño?» (Numeros 22:28)

Cuando el angel, espada en mano, finalmente se revelo, y reprocho a Bilaam por haber golpeado al inocente animal, Bilaam se quedo boquiabierto. No supo que decir, solo pudo decir una sola frase. » He pecado, pues no supe que estabas parado frente a mi en el camino. Y si tu quieres, regresare » (Numeros 22:34).

Lo que no logramos entender es la inmediata reaccion de Bilaam aceptando haber pecado. ¿Si el no podia ver al angel en el camino, por que admite haber tenido culpa?.
Muchos jinetes golpearian a su burro, si este presiona su pie contra la pared o si se le encorva en medio de un grupo de oficiales del rey. Bilaam simplemente, deberia haberle dicho al angel, » no sabia que estabas alli y pense que mi animal actuaba de manera que requeria disciplina» ¿Por que la disculpa? ¿Si el verdaderamente no sabia que el angel estaba alli, por que admitio su pecado?

En uno de los días finales de la guerra de los seis dias, las tropas israelies atravesaron fortificaciones enemigas y lograron llegar a los antiguos pasillos de Jerusalem. Como si la fuerza de gravedad Divina los guiara, un grupo de soldados esquivo los ataques jordanos y avanzo hasta que no habia mas razon para continuar. Habian llegado hasta el Kotel HaMaravi, el Muro Occidental, el lugar mas sagrado del pueblo judio, el sitio del Primer y Segundo Templo. Los jovenes, algunos que habian estudiado en yeshivot, otros que venian de hogares tradicionales, se abrazaron y comenzaron a llorar al unisono. ¡El Kotel habia sido liberado!.

Un joven soldado, quien habia crecido en un kibutz completamente secular del norte del pais, contemplaba a sus colegas que lloraban como niños. De pronto, el tambien comenzo a llorar. Uno de los soldados religiosos, con quien habia tenido incontables debates, lo abrazo y le pregunto, «No entiendo. Para nosotros, el Kotel significa todo. Es nuestro eslabon con el Beit Hamikdash (Sagrado Templo) y el servicio que alli se realizaba. Esta es la experiencia mas movilizadora de nuestras vidas.
¿Pero vos, por que estas llorando?»
El joven soldado miro a su amigo, y en medio de las lagrimas simplemente dijo, «Lloro porque no puedo llorar».

Bilaam, el profeta mas grande de los gentiles, se dio cuenta que algo deberia estar mal. Un simple burro habia podido ver la revelación del angel. El sin embargo, no pudo. Bilaam se dio cuenta de que hay experiencias que el deberia haber podido captar y apreciar pero que no pudo. Si el no pudo captarlo, no fue la culpa de un burro o del angel. Fue su culpa.
Bilaam en seguida se dio cuenta que era el mismo quien estaba en falta.

¿Cuan seguido D-s nos grita a traves de los titulares del periodico, ya sea con terremotos, incendios incontrolables o tragedias humanas?. Deberiamos clavar la mirada y poder ver la figura del angel parada en nuestras frentes con la espada extendida. Sin embargo no lo hacemos. Damos vuelta la pagina del diario y con el, le pegamos al “burro”. Deberiamos llorar las tragedias de la vida, y si no nos damos cuenta que estan alli, deberiamos llorar por no poder darnos cuenta. Entonces ese dia sonreiremos. Para siempre.

¡Shabat Shalom!


Dedicado por Marty e Irene Kofman en memoria de R Esther bas » Yitzchak y » R Elozor ben R’ Yehuda de bendita memoria.

Rabbi Mordechai Kamenetzky

1 comentario
  1. Daniel Delgado Leon

    Creemos tener la razon. Y tropezamos una y dos y más. Pero El Eterno siempre nos da el camino correcto.

    07/12/2019 a las 19:29

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