Estudiando
5.Itró
El Libro de Shemot (Exodo)
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Sedienta esta mi Alma:Escuchar, creer y ser fieles

Extraído de Sedienta esta mi alma de Ti

Escuchar para creer.

La salida de Egipto sirvió a Itró para comprender que en la creación existe una «cuenta especial» con el Creador «medida por medida». El nivel espiritual del pueblo judío era muy elevado [1], como señala Rashi z»l acerca del versículo: «…y salieron armados…» (Shemot 13:18), ya que no debe leerse «jamushim» -armados- sino «Jamishim» -un quinto-, por una afinidad en su pronunciación, ya que: «uno de cada cinco fueron los que partieron de la esclavitud a la libertad absoluta» [2]. Ese nivel de percibir al Creador que unos pocos pudieron lograr para poder entender cabalmente que esa tremenda cantidad de muertes de hermanos judíos en la plaga de la oscuridad y todas las discusiones de Moshé con Paró no fueron «trabas» producto de los pecados del pueblo judío sino todo lo contrario, ellas sirvieron como herramientas para así clamar al Creador y retornar a su condición de descendientes de Abraham, Itzjak y Iaacob. No como un descubrimiento de su ascendencia sino para poder redescubrir que dentro de ellos existe un nivel similar al de nuestros patriarcas, aunque allí todo sea en forma potencial, y esa «verdad», que se encuentra en forma latente, puede, en cualquier instante, plasmarse en realidad.

Lucha eterna.

No ocurre así en la lucha contra Amalek, el triunfo de Israel fue llamado «guerra» y no «victoria» porque incluso que ella perdure por toda la eternidad como un precepto más el resultado lo que perturbó a Itró, su forma de denominarla era una mera anécdota, sino que Itró veía la causa, la causa, él comprendió que el motivo por el cual Amalek se atrevió a luchar contra Israel no era únicamente con el propósito de vencerlos sino buscaban algo más, provocar una nueva forma de interrumpir al pueblo elegido en el cumplimiento de los mandamientos Divinos. Una contienda que para Amalek tenía un solo resultado: la derrota asegurada, pero… igualmente se enfrentó, sabiendo que su destino era la muerte[3] .

Itró escuchó eso y, según el Rab Iejiel Gordon z’l: «ese hecho lo apartó del grupo de los irracionales«. Llegó al punto de «resguardarse bajo la Presencia Divina» como comenta el Rab Eliahu Lopian z’l, ya que, escuchar no significa percibir ¡Todo el mundo supo acerca de la gran epopeya del pueblo judío! como manifiesta el Midrash: «todo el mundo oyó acerca de lo milagroso de las plagas, de la partición del Iam Suf y la victoria de un pueblo sometido por la esclavitud y sin ningún tipo de armas pudo vencer el poderío de Amalek«[4] , el ejército más poderoso de Cnáan. Itró «…escuchó...», «entendió» como aclara el Rab Moshé Jaim Efraím z’l.

Itró poseía una facultad que lo destacó: «una predisposición para convertirse«. Explica el Rab Najman z»l de Breslov: «¡Toda la creación escuchó! Cada uno prestó oídos a lo que necesitaba para crecer espiritualmente. Itró no fue la excepción, tomó lo que necesitaba» pero hacía falta seguir alimentando, «dar forma a la masa». «...Y fue Amalek y luchó contra el pueblo de Israel en Refidim…» (Shemot 17:8). Para Rashi z’l el nombre Refidim deriva del comportamiento del pueblo de Israel en ese momento: «la lucha se debió a que Israel se «debilitó» en el cumplimiento de los preceptos y en el estudio de la Torá«.

¿A través de qué se hizo evidente ese debilitamiento? Ellos se cuestionaron: «…¿Está con nosotros el Eterno?…» (Shemot 17:7). Dicha pregunta lleva a una nueva instancia, escudriñar dentro de la profundidad del alma y contestar el cuestionamiento tan difícil como… ¿está dentro de nosotros el Todopoderoso? La verdadera pregunta es: ¿Estamos en condiciones espirituales adecuadas para que el Omnipresente pose dentro de nosotros? No como un cuestionamiento filosófico sino como una tarea introspectiva, corroborando si el ser humano está en condiciones de recibir la sublime santidad del Omnipotente. Ellos se preguntaron: ¿estamos puros espiritualmente para permitir que en nuestro interior se albergue lo Infinito, a Quien no posee límites? [5]

Amalek se atrevió a enfrentar a Israel no por su irracionalidad ni su locura sino porque percibió el pecado de la falta de fidelidad hacia el Creador. Esa «enfermedad» los hacía vulnerables, ello provocó el alejar al Todopoderoso de su interior; solo entonces Amalek, el instrumento del Omnipotente, plasmó el concepto hasta ahora tácito de: «…medida por medida...» haciéndolo evidente a todos, puesto que Israel no sintió ni percibió la Presencia Divina junto a ellos, dicha unión con el Creador desapareció momentáneamente, arrancada por él mismo, por intermedio del «enemigo». El Todopoderoso dio fuerzas especiales a Amalek para que despertase al pueblo de Israel de su letargo y se diera cuenta de su error y así pudiera recapacitar, como exhorta el profeta: «…escuchen y vivirá su alma…» (Ishaiá 55:3) .

1-Ver perashá Bealotejá. Pero, como expresa el Ktav Sofer z»l: «Itró sospechó del nivel espiritual del pueblo de Israel, de los milagros que les habían sucedido como las diez plagas, y ellos seguían sin creer en el Creador -ya que como dijimos: las plagas fueron en parte para el pueblo de Israel. -Ver perashá Beshalaj-, pero al producirse el milagro del cruce del Iam Suf, allí fue dicho: «…creyeron en el Eterno…» (Shemot 14:31), luego de haber adquirido ese excelso nivel de desprenderse de las dudas, entonces ellos dijeron: «…¿Está con nosotros el Eterno?…» (Shemot 17:7), pero la guerra contra Amalek confirmo su elevado nivel espiritual, por eso, luego de ese suceso, Itró se decidió a unirse al pueblo de Israel».

2-«jamushim» -armados-, como explica el libro Torat Moshé: «Se refiere al féretro que contenía los huesos de Iosef. Pues el mérito del justo protege al pueblo, incluso después de su muerte física».

3-El Rambam z»l, en su Moré Nevujim (1:54), pregunta: «El precepto de aniquilar al pueblo de Amalek, ¿es una acto de crueldad o de venganza? Ambos términos son erróneos, este precepto es un acto que demanda de la persona erradicar todo lo que pueda apartarlo de la senda correcta, eliminar los obstáculos para poder transitar por la vida para acceder a la perfección que demanda el Creador, conocer Su esencia, enfriándose nunca se llegará a dicha finalidad».

4-El Yalkut Shemoní (Itró 18) comenta: «Moshé también le comentó a su suegro los milagros del pozo» del cual emanaba agua constantemente, y esas aguas acompañó al pueblo de Israel durante toda su travesía por el desierto; también sobre «el Man» y los diversos milagros que les ocurrieron, pero lo que impactó a Itró fueron esos dos episodios, por eso Rashi z»l menciona exclusivamente a esos dos.

5-Dicha pregunta recae también para nosotros, comprendemos que en cada bendición que decimos: «Bendito eres Tú, Señor, Rey del universo, que nos has santificado con Tus Mandamientos…» el Creador entregó Su Torá, Su sabiduría infinita al ser humano, Su Torá, donde está Su voluntad plasmada en los Preceptos Divinos

6-El Malbim z»l comenta a dicho versículo: «Primeramente la persona debe «abrir» sus oídos preparándolos para poder escuchar y así poder comprender posibilitando salvar su alma del hambre y la sed de sabiduría Divina», ya que: «…Sedienta está mi alma de Ti…» (Tehilim 63:2).

Daniel Domb

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