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¿Robin Hood, Daniel Boone o el Baal Shem Tov?

Muchos escritores, a lo largo de los años, se han apropiado de historias del baal shem tov, distorsionándolas. ha nacido un mito a su alrededor. ¿cuál es en realidad, el verdadero baal shem tov?

Hay muchos mitos y leyendas sobre el Baal Shem Tov. Incluso el más fantástico de los relatos, dicen, es verdad- porque aun cuando en realidad nunca haya sucedido, el Baal Shem Tov era capaz de hacer que ocurran.
Pero hay un mito que no es verdad. Y probablemente sea el más popular. Es la Leyenda judía Moderna del Baal Shem Tov.

Para evaluar la Leyenda judía Moderna del Baal Shem Tov, usted debe considerar la Leyenda judía Moderna del Judaísmo primero. El Judaísmo, como todos saben, es muy bueno. Por todas partes hallaremos humanitarismo, ética y familia.
Así que el Baal Shem Tov encaja muy bien. él contó lindas historias, y hacía sentir bien a las personas diciéndoles que era muy importante que sean sinceros y felices y buenos con otras personas.
La leyenda completa, es muy buena. ¿Después de todo, quién podría tener algo contra el humanitarismo, ética, familia y ser bueno? Ciertamente ninguna persona buena y moderna. Podríamos llamarlo Judaísmo Políticamente Correcto- totalmente equipado con un Baal Shem Tov Políticamente Correcto.

Vayamos al grano: No ha habido nada más desastroso para el Judaísmo que la exactitud política. Ambas posiciones son opuestas. La Exactitud política significa no agitar el barco y guardar la paz. El Judaísmo que hace concesiones con el mundo-diluyéndose, de la forma que lo hace ahora, no es Judaísmo. Y carece de cualquier oportunidad de supervivencia.
Un caso acerca de este punto- y quizás el más doloroso: Había un tiempo en el que el misticismo era considerado irracional, raro, arcaico y ciertamente no adecuado para una persona respetable, moderna. “Emancipados” e “Ilustrados” judíos, por consiguiente, denunciaron la Cabalá. Llamaron al Zohar “el Libro de las Mentiras”. Crearon un mito que la Cabalá era la creación de un grupo de locos y había crecido de culturas extrañas. Fueron tan lejos, que demandaron que los judíos nunca creyeron en la unión mística con el Ein Sof (el “Infinito”), la reencarnación, la vida después de la muerte, la meditación, etc.

El Baal Shem Tov y el movimiento Jasídico eran una gran espina para los judíos políticamente correctos. Demasiado místico. Demasiado fuera de lugar. Y demasiado popular.
Al principio, intentaron negar la existencia del Baal Shem Tov. Cuando eso se volvió tan poco creíble como negar la existencia de George Washington, decidieron crear una nueva mitología que torció completamente todo lo que los Maestros Jasídicos habían enseñado alguna vez.
Así es como el Baal Shem Tov terminó siendo bueno. Un estilo popular de Robin Hood, teológico.
¿Simplemente, cuán benigna era toda esa amabilidad? No hace falta más que mirar nuestra propia generación. Cuando fuimos a nuestros padres y a nuestros rabinos en busca de la espiritualidad para calmar nuestras almas sedientas, conseguimos el equivalente de una pálida mirada fija. Los judíos no creen en eso, nos dijeron. Y si así fuera, lamentablemente, no hay nada que podamos decirles sobre ello. Sólo acerca de ética y humanitarismo. Nada sobre las almas.
Y así, los judíos jóvenes más espirituales terminaron en el otro lado del planeta (quizás en la India, detrás de los gurús), buscando lo que antes sus abuelos habían rechazado, y lo que sus bis abuelos habían dispuesto: la nutrición para el alma- el Misticismo.

Basta de enojos y revanchas:
La Cabalá es tan central en el Judaísmo como el sol lo es al sistema solar, como un corazón lo es a un cuerpo.
El Judaísmo comienza con la más mística de las experiencias en el Monte Sinai donde, “vimos los sonidos y oímos las visiones”, terminando en la unión mística de toda la Creación con su Creador. Abraham, Itzjak y Iaakov eran místicos (vamos, no me digan que alguien que habla con los ángeles no es un místico), que practicaban la meditación aislándose en las pasturas y recibían las revelaciones Divinas por eso. Moshé era un místico. Los Profetas- fueron místicos. Las Sabios del Talmud eran místicos, como se refleja en muchos de los cuentos relatadas en él. Desde el tiempo del Najmánides, prácticamente cada estudioso judío clásico ha patrocinado las enseñanzas de la Cabalá abiertamente.
Cada clásico esfuerzo por explicar Judaísmo a fondo ha acudido a los términos místicos. Cada intento de ello durante los últimos 600 años ha acudido al idioma de Cabalá.

Entre los Sefaradim y la judería Oriental, el Zohar es tan popular como los Salmos. El Jasidut es una excrescencia de la Cabalá del Arí (Rabí Itzjak Luria). Los grandes mitnagdim lituanos (“opositores” al Jasidut) eran maestros de la Cabalá y justificaron su oposición al Jasidut y a su dedicación al estudio místico, en términos de la Cabalá. Incluso la ortodoxia romántica/ racional de Rabi Shimshon Rafael Hirsch se apoya fuertemente en el misticismo de Rabi Jaim Atar (el “Or HaJaim”) y otros.
Los grandes maestros de la Halajá (la ley de Torá), particularmente Rabi Iosef Karo que escribió el Shuljan Aruj y Rabi Moshe Iserlis que lo adaptó para los Ashkenazim, también escribieron libros de Cabalá. El Gaón de Vilna escribió, “Aquel rabino que intente tomar una decisión en Halajá sin una comprensión de Cabalá está condenado a errar.”
Como Adin Steinsaltz recientemente lo expuso: La Cabalá es la teología oficial de Judaísmo. Además, cualquier esfuerzo por explicar Judaísmo en cualquier otra condición está sujeto a caerse de bruces. La Halajá es el cuerpo, la Cabalá es el alma. Así como no se puede explicar el cuerpo sin tener en cuenta la psique interna que lo llena, no se puede empezar a explicar el significado y propósito de la Halajá sin un conocimiento de Cabalá.

Volviendo al Baal Shem Tov: Decir que el Baal Shem Tov era un campesino simple, que empezó un movimiento popular es semejante a decir que la Democracia americana es el producto de algún Daniel Boone, alimentado por las sofisticaciones británicas.
El Baal Shem Tov era un estudioso de la Cabalá de Rabí Itzjak Luria, el “Santo Ari”- como lo eran tantos de los estudiosos contemporáneos. él estaba envuelto desde su temprana juventud en una sociedad de “tzadikim ocultos” (En cada generación existen 36 Tzadikim ocultos que sostienen el mundo) quienes eran estudiosos del Talmud y la Cabalá y viajó de incógnito en su esfuerzo de resucitar la vida judía de Europa Oriental que todavía estaba lamiendo sus heridas de los trágicos pogroms de 1648-49.
La mayoría de lo que el Baal Shem Tov enseñó puede remontarse a las ideas del Arí.
Lo que Albert Einstein era para la Física y Beethoven para la música- mucho, mucho más -es el Baal Shem Tov para el alma humana.

Hubo otros místicos antes del Baal Shem Tov que trataron con la gente simple. Pero para ellos la vida era una dicotomía: El estudio de los trabajos místicos era de un mundo y sus relaciones con la gente simple era otro- un mundo afectado por su misticismo, pero muy, muy distante de él.
El Baal Shem Tov dijo: “éstos no son dos mundos. Están íntimamente conectados. La Cabalá del Ari tiene tanto para hacer con el santo asceta como con el posadero simple o el granjero que siembra papas, que sirven a Di-s con todo su corazón. De hecho, en el judío simple, la excelsa simplicidad de la Luz Infinita brilla mejor.”

De los escritos de Rabi Iosef Itzjak Schneerson, 6to Rebe de Jabad, recibimos esta historia, tal como fue transmitida de Rebe a Rebe, con las palabras del Baal Shem Tov:
En mi decimosexto cumpleaños, el 18 de Elul 5474 [1714], yo estaba en un pueblo pequeño. El posadero era un judío de quintaesencial simpleza. Sólo sabía recitar sus Plegarias con dificultad -no tenía idea de lo que las palabras significaban. Pero tenía un gran temor del Cielo y por todo lo que le ocurriría comentaba:, “Bendito sea él, y él sea bendito por siempre jamás”. La esposa del posadero, tenía un refrán diferente: “Bendito sea Su Santo Nombre.”
Ese día, fui a meditar en la soledad de la pastura, como había sido instruido por los Sabios, que en el día del cumpleaños, uno debe meditar en soledad por un periodo de tiempo. En mis meditaciones recité los Salmos y me concentré en las excelsas Esferas Celestiales.
Estaba sumergido en mis pensamientos, perdiendo la conciencia de lo que me rodeaba. De repente, vi a Eliahu, el Profeta- con una sonrisa en sus labios. Me asombré por merecer una revelación de Eliahu el Profeta mientras me hallaba solo.
Eliahu, el Profeta me contó sobre el placer que Di-s tiene, por así decirlo, de la alabanza y acción de gracias de los hombres, mujeres y niños que lo alaban–sobre todo cuando la alabanza y las gracias vienen de las personas simples, y más aún cuando la alabanza es continua, incesante pues ellos están continuamente unidos a Di-s, bendito sea él, con fe pura y sinceridad de corazón.

Desde ese momento, comencé un camino en el servicio a Di-s, haciendo que los hombres, mujeres y niños digan palabras de alabanza a Di-s. Siempre les preguntaba por su salud, la salud de sus niños, sobre su bienestar material–y ellos me respondían con diferentes palabras de alabanza al Santo, bendito sea él–cada uno de acuerdo a su propia manera.

Durante varios años hice esto, y durante uno de los encuentros de tzadikim ocultos, todos aceptaron este camino…”
De encontrar lo más místico en la más simple de las personas, el Baal Shem Tov pasó a encontrar las chispas más Divinas en el más terrenal mundo, la esencia del Di-s único, en todas partes y en cada evento.
Cuando la verdad de sus manantiales se extienda, sin la distorsión provocada por los diferentes autores que jamás conocieron la verdadera figura del Baal Shem Tov, la Era del Mashiaj habrá llegado, que sea mucho más pronto de lo que todos nosotros pensamos.


(extraído de Jabad Magazine, www.jabad.org.ar).


 

Tzvi Freeman

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