Profundizando
Educación Judía
El rol de los padres en la educación
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Resoluciones de un padre

  • Tendré en cuenta siempre que soy tu padre y te amo.
  • Recordaré que eres un niño.
  • Encontraré la forma para que sientas que eres amado. Diré: “te amo” más a menudo y lo expresaré también de otras maneras, posiblemente con el acercamiento físico, el tono de voz, la sonrisa, la mirada, y al brindarte mi tiempo.
  • No te menospreciaré, no me reiré de ti, ni te despreciaré de modo alguno.
  • Diré: “discúlpame”, cuando me equivoco.
  • Te criticaré menos, y enfocaré más las cosas positivas que tienes.
  • Miraré los sucesos en su perspectiva amplia, dirigiendo mi mirada hacia la recompensa: la satisfacción de tener un vínculo cariñoso, motivado y alegre contigo.
  • Recordaré que eres frágil, que mis palabras y mi tono de voz pueden herirte y atravesarte, que eres suave aun cuando actúas de modo áspero. No me confundiré cuando procedes de modo enigmático. Sé que no eres así, y lo recordaré.
  • Te hablaré de manera directa y clara cuando discrepo contigo, pero no de modo abrasivo, sarcástico, y sin rabia.
  • Pase lo que pase, no te golpearé. Recordaré las palabras del rabino que dice que en esta época está prohibido azotar a nuestros niños y las palabras de mi maestro que me enseñó que en esta generación debemos seguir la senda cálida sin golpear.


* * * * * *

  • Te sonreiré más.
  • Estaré más armonizado y abierto a sentir satisfacción por ti, disfrutando tu misma existencia. Manifestaré esta alegría más frecuentemente.
  • Te respetaré. Respetaré tus sentimientos, tus espacios, y tu intimidad. Respetaré tu dignidad. Respetaré tus opiniones y decisiones aun si (en tu niñez), no te las autorice.
  • Tendré más paciencia. Tendré más paciencia. Tendré más paciencia. Tendré en cuenta más a menudo el atributo Di-vino de erej apaim (lento en enojarse)
  • Te pondré límites, para tu seguridad, para tu crecimiento, para tu rujaniut (espiritualidad) y no evadiré mi responsabilidad. Y recordaré que acepto que te enojes conmigo. Lo hago por el cariño que siento hacia ti.
  • Recordaré que eres una obra en proceso y no un producto terminado y aun cuando tus expresiones pueden sonar audaces, decididas y acabadas, no lo son. Te esperaré pacientemente al fin del camino, aunque me siento algo ansioso y asustado.
  • Estaré menos preocupado con el Kibud Av (respeto por los padres), y más inquieto por el Kavod haBeriot (respeto por las criaturas) – tú eres mi más preciada criatura – y recordaré la Mishná que nos enseña que el Kavod corresponde a aquellos que lo brindan a los demás.
  • Seleccionaré por qué contender contigo e intentaré recordar que las batallas mismas no son personales, sino parte del milagro de tu crecimiento. Y sabré morderme la lengua más frecuentemente.
  • Seré más cariñoso y siempre respetuoso con mamá. Recordaré la mirada de tu cara cuando he le he dicho algo ofensivo. Trataré de poner más empeño en traer alegría a nuestra familia, de atraer a nuestro hogar un espíritu de gozo.

* * * * * *

  • Recordaré que más allá de tu edad, me respetas (tal como yo respeto a mi padre), y lo que es más importante no es tanto la información que te transmito, sino quién soy para ti.
  • No tomaré venganza cuando estoy lastimado. Aun si me has herido intencionalmente y esté muy enojado, no responderé del mismo modo. Recordaré que soy el padre y tú eres el hijo. Intentaré encontrar la calma y el sosiego. Tampoco te ignoraré. Te exigiré la disculpa, pero no tomaré venganza.
  • Sonreiré más. Buscaré las oportunidades de reír más contigo. En ciertos momentos trataré incluso de reír sobre mí mismo.
  • Recordaré el brillo en los ojos de mi padre cuando me veía o me presentaba ante otras personas, el brillo que era más elocuente que sus palabras de orgullo. Y también mis ojos brillarán por ti.
  • Jugaré más contigo. Te daré el tiempo que mereces cada día, aun si fuese sólo por unos minutos.
  • Estudiaré más contigo. Convertiré ese espacio en un momento cálido y alegre y no un momento de tensión y enojo.
  • Estaré decididamente orgulloso de ti. Enfocaré tu belleza interior. No tus notas o tu apariencia, sino tu neshamá (alma), tu bondad, tu generosidad, tus fortalezas, dones y talentos únicos. Recordaré que cada niño es diferente y puede tener su propio derej (camino). Te amaré pues eres, no porque haces. Y no por lo que me das.
  • Intentaré traer más alegría a Shabbat, Iom Tov y a la práctica íntegra y gustosa del judaísmo. Recordaré que mi alegría en la Torá y en las Mitzvot, es la que las convierten en atractivas para ti, será mi entusiasmo el que generará entusiasmo en ti, y mi amor a HaShem el que ahondará tu amor a D”s.
  • Contraeré más interés en tu vida. Si lo compartes conmigo, participaré con alegría en la tuya y dolor en tu tristeza. No tomaré tus reacciones con ligereza. Te aceptaré con seriedad. Estaré disponible para ti y seré respetuoso si decides no compartirlo.

    * * * * * *

  • No te miraré con aversión. No te señalaré con calificativos. Tú eres mi hijo.
  • Intentaré no avasallar tus ánimos. Procuraré estrechar, celebrar y guiar tus principios.
  • No ignoraré tus amarguras. Pondré de lado mi trabajo, mi cansancio y mis obras de Jesed (bondad) y aun mi estudio, para estar allí contigo, en donde me necesites. Tú eres mi Mitzvá más importante.
  • Miraré profundamente en mi interior y recordaré cuán cruel puede llegar a ser transitar la niñez y la adolescencia, te apreciaré y apoyaré. No te abandonaré cuando más me necesitas, aun cuando pareciera ser que me rechazas.
  • Tendré más tiempo de diversión contigo y recordaré que nuestra alegría y amor mutuos atraen la Shejiná (Presencia Di-vina) hacia nosotros.
  • Tendré en cuenta siempre que soy tu padre y te amo.

Jerry Lob

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