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Recuperar la luz de la conciencia

Extraído de La luz de Efraim, escrito por Simja Benyosef. Editorial Obelisco

“Por favor, explíquemelo otra vez, Rab”, pidió Adam.

“Te lo diré de otro modo. Existen tres clases de amor: el amor que expresas con el cerebro, el que sientes con el corazón, y el amor natural. Cuando un hombre profana el pacto de la circuncisión, un prepucio espiritual viene a recubrir las tres clases de amor. A consecuencia el hombre no puede sentir el amor de Dios en ninguna de estas tres maneras, porque las klipot-cáscaras se mantienen como una barrera inexorable entre la persona espiritual de sus vasijas y la luz circundante que trata de penetrarla. El ocultamiento de la Presencia Divina que resulta de esta situación es doble, porque no sólo afecta su propio amor por El Altísimo, sino también el amor de El Altísimo hacia él.

“Lo más valioso en la vida del hombre es el sentimiento de apego apasionado al Todopoderoso que puede sentirse en los momentos de conciencia expandida durante la oración. Es un profundo vínculo que siempre permanece contigo, iluminando la oscuridad y el ocultamiento de otros momentos de tu vida. En cambio, los culpables de las transgresiones sexuales están aislados en la célula de su prepucio espiritual, y después de algún tiempo se vuelven insensibles incluso al dolor de su soledad”.

“¡Es tan cierto”! murmuró el joven. “Por favor, continúe lo que estaba diciendo acerca del espíritu de desatino”.

“Te decía que si un espíritu de desatino entra en el cuerpo de un hombre, eso indica que otra cosa se ha ido. Ahora bien, es sabido que cuando una persona peca, se le va parte de la entidad de su conciencia. A consecuencia de algunas transgresiones, la persona pierde las vasijas de la cabeza de la estructura de su conciencia. Por resultado de otras, puede perder las vasijas del centro o de la parte baja. En cambio, la consecuencia del malgasto de semen es que el hombre pierde los tres niveles-cabeza, centro y parte baja-o sea, toda la entidad espiritual de su conciencia”.

“Lo que está diciendo es que pierde toda la persona espiritual de su conciencia. … ¡Uau, pierde toda la conciencia! ¡Por eso es tan difícil la teshuvá de esta trasgresión! Anoche leí lo que Rab Kaplan escribió sobre esto y me gustaría compartirlo con usted, Rab”.

“¿Lo has traído contigo? Bien, léemelo”, asintió Yosef.

En el ámbito espiritual, ¿qué representa el prepucio? Hemos visto que yesod-fundamento representa el concepto de la relación recíproca, de dar placer y recibirlo, que debería ser la cosa más hermosa del mundo. Sin embargo, ¿qué sucede cuando lo recubre la orlá? Una klipá, que literalmente significa ‘cáscara’, o ‘barrera,’ se apega a yesod y le impide establecer un lazo perfecto con Maljut‘. [nnerspace, op. cit., p. 68.]

“Creo que está diciendo que impide-o dificulta, no sé-la unión celestial de la Shejiná, ¿no”?

“En efecto. El Principio de la Sabiduría señala que la razón por la cual la teshuvá para este pecado es tan difícil es porque la Shejiná misma se vuelve su Acusadora. [Shaar Hakedushá, 17:15.] El autor, Rab Eliahu de Vidas, vivía entonces en Sefad. Después se mudó a Jebrón, donde está enterrado. Deberías ir a rezar a su tumba, en el cementerio antiguo de Jebrón; lo han renovado y queda a diez minutos a pie de la Cueva de Majpelá, donde están enterrados los patriarcas. El capítulo diecisiete del Portal de la kedushá trata de la profanación del pacto. Voy a leerte un fragmento:

Mi maestro ha escrito acerca de la teshuvá que se requiere para este pecado. Cuando un hombre usa su yesod para derramar semen, la consecuencia celestial es que la luz Divina va a mantener a los seres maléficos que llamamos demonios, en lugar de imbuir a la Shejiná. La consecuencia de su pecado es que después de que muera, no verá el semblante de la Shejiná, ya que contribuyó a Su angustia. No les sucede eso al resto de los pecadores, porque cuando terminan su tiempo de expiación en Gehinom, entran en el Edén a recibir la recompensa por su contribución a la causa Divina de la creación. En cambio, los que han malgastado su semen y se han muerto sin arrepentirse no salen de Gehinom. Mismo los criminales salen de allí pero ellos no. No hay pecado que cubra a una persona y a su alma de impureza como el de desperdiciar semen.

Eso sucede si no hace teshuvá. Sin embargo, si se arrepiente, como lo enseña el Talmud, ‘nada se interpone a la teshuvá‘. [Talmud Jerusalem, Peá 1a.] Las palabras del Zóhar, que la expiación para este pecado no depende de la teshuvá significan que para expiar, tiene que adoptar medidas que le conecten más allá el ámbito espiritual de la teshuvá, que es la sefirá biná-entendimiento. La razón por esto es que la profanación del pacto repercute en las fuerzas Divinas más excelsas, e involucran una profanación de jojmá-sabiduría. [Zohar, Vaijí, 219b.]

“¿Una profanación de jojmá“?

“La palabra hebrea es pegam, que significa profanación, o mancilla; implica causar mella-daño espiritual-al nivel de esa sefirá. Cuando te hablo de la profanación del pacto, en hebreo se dice pegam habrit, o bien, pegam hayesod“.

“Lo que dice es terrible, no hay quien lo niegue, pero de cierto modo, me siento mejor”, musitó Adam. “Sé que jojmá-sabiduría es más alto que biná-entendimiento, y que la teshuvá está en el ámbito de biná. O sea, que cuando el Zóhar dice que no hay teshuvá, no significa que no hay nada que se pueda hacer para arrepentirse, sino que lo que hay que hacer es más duro que los actos penitenciales que suelen hacerse para expiar otras transgresiones”.

“Absolutamente”, respondió Yosef. “En el pasaje que te acabo de leer, Rab de Vidas está citando a su maestro, Rab Moshé Cordovero, (el Ramak), quien era el kabalista principal en Sefad hasta la llegada del Arí. Cuentan que cuando estaba el Ramak en su lecho de muerte rodeado por sus discípulos, uno de éstos dijo: ‘Nuestro maestro, luz de nuestros ojos, ¿quién seguirá iluminándonos en el camino de la sabiduría oculta de la Torá’? Respondió el Ramak, ‘El que va a sucederme ya se encuentra en Sefad, pero aún no se ha revelado. Es el que pueda ver la columna de nube que provenga de mi ataúd’.

“Poco tiempo después, estaban todos reunidos en el cementerio de Sefad, y los miembros de la jevrá kadishá-sociedad de enterradores se disponían a bajar el cuerpo en un hoyo recién cavado. De pronto, se destacó del grupo un hombre joven y dijo: ‘Ahí no lo entierren, sino allá, porque allá se ha detenido la columna de nube que salía de su ataúd’. Entonces supieron todos que el próximo líder sería el Arí.

“Te he contado esta historia para que percibieses el alto nivel espiritual del Ramak. Consulté sus escritos a ver qué decía él acerca de esa declaración del Zóhar. Explica que las fuerzas celestiales dificultan el arrepentimiento de tal persona quitándole todo deseo de hacerlo. No obstante, concluye que si la persona persiste, no cabe duda que su teshuvá será aceptada. Y Rab de Vidas mismo señala que la prueba de que la teshuvá es posible es que Noé demoró la construcción del arca con la esperanza de que se arrepintiera la gente”.

“Un momento. En el tiempo de Noé aún no había judíos. Eso quiere decir que esto es igual de prohibido a los no judíos”.

“Por supuesto que lo es. Los gentiles hacen bajar almas por medio de su semen, igual que nosotros. Tienen su forma propia de santificar una unión por el matrimonio, como nosotros, y sus reglas les piden que limiten su actividad sexual al matrimonio, igual que nosotros. El gentil que desperdicia semen está tirando su esencia espiritual a las fuerzas del mal, y peca contra su concepto de Dios. La consecuencia del malgaste de semen es que las fuerzas Divinas atacan sin piedad a los trasgresores, tanto judíos como gentiles; como lo enseña la historia, nadie se salvó del gran diluvio”.

“En el fragmento que me leyó, parece que se refería a la masturbación masculina, ¿verdad”?

“En efecto, pero quiero añadir algo a lo que los sabios han dicho al respecto. Aunque en la cita que te leí, Rab de Vidas se refiere a la masturbación masculina, eso no quiere decir que estas consecuencias terribles sean sólo consecuencia de esa trasgresión particular. Quizá sea ésa la más difícil de expiar, pero suceden consecuencias similares para todas las formas de malgastar semen, o sea que todas constituyen una profanación del pacto-pegam habrit. Y cuando los sabios dicen que la teshuvá es tan difícil, no se refieren solamente a lo que tienes que hacer para expiar. No volver a hacerlo puede resultar muy, muy difícil”.

“¿Aunque desees evitarlo con toda tu alma?” preguntó Adam en voz casi inaudible.

“Desgraciadamente, aún así. No imposible, pero sí muy difícil. Los estudios científicos muestran que con una vez sola que un hombre caiga en esta perversión sexual, en la privacidad de su casa, está creando una situación que le será difícil deshacer”.

“Dado todos los factores que entran en juego comprendo perfectamente que se vuelve un problema con sólo una vez que lo haga”, exclamó Adam con amargura.

“Acabamos de ver que el esperma está conectado con la sefirá jojmá-sabiduría, y por consiguiente con el cerebro. Por eso debilita tanto la cohabitación, ya que al emitir semen, el hombre está perdiendo parte de su propia vitalidad, su propia esencia de vida. Como las células del esperma vienen del cerebro, algunos hombres piensan que fueron creados con la necesidad intrínseca de emitir semen de ese modo”.

“Según lo que me ha enseñado, la fuerza de voluntad proviene de keter-corona. Entonces se me ocurre que los que no se dan por vencidos, y siguen tratando de detenerse a pesar de las dificultades, deben atraer a sí mismos más fuerza de voluntad del ámbito celestial”, dijo el joven

“No me cabe duda que tienes razón”, aprobó Yosef.

“Pero, ¿con qué idea dirige El Eterno Su Providencia para crear condiciones en que un hombre pueda convencerse a sí mismo que le imposible parar”?

“Cuando siente un hombre que es más allá de sus fuerzas dejar de transgredir, es señal de que vino al mundo para rectificar esa misma trasgresión”.

“Entonces si siente que no puede parar, o más aún, que fue creado de forma que le es imposible dejar de de profanar el pacto, quiere decir que fue reencarnado para rectificar la profanación del pacto cometida durante otra vida. Eso aprendimos de la historia del Zóhar acerca del rey y la reina. Supongo que puede decirse que es duro, pero justo. Pero… no acabo de comprender; ¿por qué creó El Eterno una tendencia al mal tan poderosa”? preguntó Adam.

“El Zóhar discute este tema por medio de una historia a la que le tengo apego porque me ayudó mucho cuando era joven. [Terumá, 163a.] Nos dice la Torá de servir a El Eterno con todos nuestros corazones, bejol levaveja, con la letra bet inscrita dos veces, indicando las dos tendencias que influencian nuestro corazón. Las palabras con todos nos dicen que requerimos ambas para expresar nuestro amor a El Altísimo.

“Pregunta el Zóhar, ¿cómo puede usarse la tendencia al mal para amar a El Altísimo, ya que el propósito de la existencia de la tendencia al mal es de acusar al hombre para impedirle cumplir su servicio Divino? ¿No es la tendencia al mal el aspecto del hombre del que hemos de escapar para no ensuciarnos con su contacto? Al contrario, responde, no hay mayor prueba de amor que se le pueda dar a El Altísimo que la de superar nuestra tendencia al mal. Al romper nuestra tendencia al mal, estamos obligándola a servir a El Todopoderoso”.

“¡A veces, la tentación es tan fuerte, que parece imposible romperla, especialmente un baal teshuvá, para quien todo esto es nuevo”! exclamó el muchacho, denegando con la cabeza.

“Míralo como un desafío que nos manda El Altísimo después de que comenzamos a ascender, viviendo nuestra vida según los dictámenes de la Torá. Ten en cuenta que el hombre podría pasarse mil años sirviendo a su Creador, pero sólo hay una manera en que puede mostrarle la esencia de su amor. Y esto es, que en el momento en que está luchando contra una tentación que parece más fuerte que él, muestra la energía de decir que no, nunca más.

“El sabio jasídico Rab Mordejai Yosef de Ishbitz, conocido por su obra Mei Shiloaj, escribe que en el momento en que el hombre siente que está por superarlo la lascivia, pero aún así, se controla, está reparando una falta que vino al mundo a reparar”. [Mei Shiloaj, final de la sección acerca de la perashá Koraj.]

“¿Qué quiere usted decir, reparar una falta?”

“Explica el Mei Shiloaj que cada persona nace con una falta particular que tiene que rectificar durante su vida, y alude a ello el versículo, ‘Yo sabía que te rebelarías, y eras considerado trasgresor desde el seno materno'”. [Isaías, 48:8.]

“¡El saberlo es una tremenda ayuda”! exclamó Adam. “Entonces, cada vez que el hombre lucha consigo mismo y gana, en lugar de desanimarse porque aún tiene mucho que luchar, tiene que regocijarse que está un paso más cerca de completar la estructura que vino aquí a construir”.

“El Mei Shiloaj habla de ese regocijo precisamente acerca de la profanación del pacto. Aconseja al hombre que vuelque su corazón ante El Altísimo, suplicándole que lo ayude, y que sienta gran alegría en cada victoria. [Perashat Naso: Daber el benei Israel…]

“Ahora bien, al hablarme tú de la estructura que el hombre vino aquí a construir, estabas considerando al hombre una entidad espiritual integrada, y como ya te dije, lo que lo conecta a su Creador es keter-corona al nivel de su cabeza. ¿Qué representa keter-corona”?

“Ya veo adonde se dirige. Según comprendo, la faceta inferior de keter transmite voluntad. Lo que me está diciendo es que los que se permiten caer en la trasgresión de malgastar semen tienen que haber perdido toda su fuerza de voluntad que proviene de keter-corona”.

“La pregunta que hay que hacerse es la siguiente: ¿qué esfuerzo estás dispuesto a hacer para recobrar tu voluntad perdida? Y deja que te haga otra pregunta. ¿Qué representa el aspecto superior de keter-corona”?

“Deleite”, respondió Adam. “Estaba pensando que no tenemos conciencia de la voluntad, de cómo entra la voluntad en nosotros”.

“Tienes razón”, asintió Yosef. “La voluntad se expande en el cuerpo del hombre sin conciencia del cerebro humano, y sigue su proceso hasta que la luz de keter-corona, de donde proviene la conciencia, llega al corazón. Es entonces que el hombre siente las luces de keter. El punto de contacto entre las luces de keter y el corazón se llama deseo del corazón. Ahí se revelan el deleite y la expansión del corazón, hasta que se convierte en placer y anhelo. [Tal Orot op. cit; jelek I, ot jet.]

“No obstante, el problema es que los que han causado un daño considerable arriba y abajo con su profanación de daat-conocimiento están rodeados por un prepucio espiritual, y ya no sienten”.

“Les falta la luz de la conciencia que mencionó usted antes”, dijo Adam, “y a mi también me falta, en particular desde Shavuot. Nunca volveré a ser el mismo. Eso no sólo era un estado de conciencia mental; también fue un sentido de deleite que se difundió por todo mi cuerpo, penetrando hasta mi alma misma”.

“Quizá El Altísimo te estaba dando la oportunidad de probar la dulzura de la luz de la conciencia en su plenitud”, sugirió el sabio en voz baja.

“¿Pero porqué haría él una cosa así? ¡No será que me lo merezco”! terminó con amargura.

“Recuerda nuestra primera conversación en el Muro”, dijo Yosef. “A veces El Altísimo quiere ayudar a un alma a que regrese a él, y le da a probar Su Luz Infinita. Luego le quita la luz y el anhelo que este alma va a tener por recuperar lo que perdió le va a dar una inyección de energía sin igual”.

Adam se mordió el labio y bajó la cabeza. “Es que siento que el daño que he causado es tan inmenso que nada que pueda hacer lo compensaría”.

“¿Y si lo único que se requiere de ti por el momento es esa simple conciencia”?

“Por el momento… o sea, ¿para empezar el proceso”?

“Precisamente. Luego, si sientes que le debes algo a alguien, que tienes que reparar algo que le hiciste, ¿qué puedes hacer”?

Adam reflexionó un momento. “Me enteraría qué clase de cosas le gustan y trataría de dárselas para hacerme perdonar por el daño que le causé. Pero en el caso de Dios no es tan fácil, porque ¡mismo si el hombre acepta cumplir todos los preceptos de la Torá, no está haciendo más que su deber y está haciéndose un favor a sí mismo! Entonces, ¿cómo se le causa placer a Dios”?

“Tienes razón al considerarlo de este modo. Lo que tienes que hacer es enfocar en cumplir el deseo del corazón de El Altísimo. No estamos hablando de ningún mandamiento en particular, sino de Su deseo del corazón. Este nivel de conexión siempre involucra bitul-entrega, un grado de cumplimiento más allá de lo que te pide la Torá, un deseo de comprender la profundidad de la voluntad de Dios y de entregar todo tu ser para cumplirla”.

“En otras palabras, la voluntad interna de Dios”, especificó Adam. “Pero, ¿cómo se sabe en qué consiste? Debería pasarme el resto de la vida sumergido en el estudio de Torá…”

El sabio sonrió y dijo: “Paremos por esta noche. Te esperaré mañana como siempre”.

Simja Benyosef

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1 comentario
  1. MARIO SOLER

    Gracias por este artículo,Recuperar la luz de la conciencia. Estaba buscando referencias relacionadas con “LA CONCIENCIA ESPIRITUAL”, de la que nos habla el Rab Shalom Arush.

    Viendo la refeencia que es del libro “LA LUZ DE EFRAIM”, me ha llamado mucho la atención de que HaShem me está hablando por mensajes diferentes, DE YOSEF EL TZADIK, ES ALGO ASOMBROSO…¿SERA JOSE EL JUSTO MI NOMBRE JUDIO?

    Gracias por su página. Mario
    Shabat Shalom

    16/03/2017 a las 14:22

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