¿Qué tienen en común Yitró y Donald Trump?
LA AMISTAD DE YITRÓ
La parashá de esta semana nos presenta a Yitró, el líder religioso y político de Midián, una nación no judía. Yitró acogió a Moshé cuando huyó de Egipto y eventualmente se convirtió en su suegro: Moshé se casó con Tziporá, la hija de Yitró. Yitró llega al campamento israelita y se comporta como un gran aliado y admirador del pueblo judío—el único amigo desinteresado que los judíos teníamos en ese momento—y bendice públicamente a Dios por salvar a Israel de la sangrienta mano de los egipcios, quienes buscaban destruir al pueblo de Israel.
La actitud positiva de Yitró hacia Israel es aún más notable si recordamos que, unos versículos antes, el pueblo de Israel fue atacado sin motivo por Amaleq, marcando el principio del antisemitismo. Es como si la Torá quisiera mostrar, a través de esta yuxtaposición, que hay no-judíos que nos desprecian, como Amaleq, pero también no-judíos que nos quieren, como Yitró.
EL CONSEJO DE YITRÓ
Yitró también aconseja a Moshé—¡sin que Moshé se lo pida!—y le sugiere que la forma en que está lidiando con el pueblo es demasiado personal e ineficaz, porque eventualmente lo agotará. Yitró le recomienda a Moshé que cree un sistema con diferentes niveles de jueces—locales, tribales, nacionales—y que les delegue la tarea diaria de juzgar al pueblo, una responsabilidad que hasta ese momento recaía completamente sobre Moshé. Lejos de decirle a Yitró que no necesitaba consejos porque “él hablaba directamente con Dios”, Moshé escucha a Yitró y de inmediato reestructura el sistema judicial de Israel.
Lo primero que Yitró y Trump tienen en común es que una de sus hijas está casada con un hombre judío, y ambos tienen nietos judíos. Pero el paralelismo no termina ahí.
EL MEJOR AMIGO DE ISRAEL
El presidente Trump fue, es, y espero que siga siendo, el mejor amigo que el Estado de Israel—y, por extensión, el pueblo judío—ha tenido en la Casa Blanca. Es una excepción comparado con los líderes políticos mundiales (con la notable salvedad de Javier Milei). Trump no oculta su amistad con Israel y ha articulado con valentía—sin que Netanyahu se lo pidiera—el único plan de paz que puede funcionar para Israel y el Medio Oriente: reasentar a los palestinos de Gaza en estados árabes aliados, demoler Gaza, reconstruirla y crear allí un lugar de paz y prosperidad para el Medio Oriente. Al igual que Moshé con Yitró, Netanyahu también aceptó esta sugerencia con entusiasmo. Y esperamos, que con la ayuda de Dios, la implemente de inmediato.
EL CONSEJO DE TRUMP
Hay más: el presidente Trump, directa o indirectamente, está enseñando al mundo—y quizá a Israel—cómo tratar con los terroristas. He afirmado muchas veces mi creencia en el principio de que “no se negocia con terroristas”, porque negociar con secuestradores solo los envalentona y los anima a realizar más secuestros. Cuando las negociaciones satisfacen la sed de los secuestradores, esa sed no se apaga. Al contrario, solo es cuestión de tiempo antes de que esa sed despierte de nuevo, y con mucha más intensidad (ver video al final de este email).
En lugar de abogar por negociaciones con terroristas, el presidente Trump impuso un ultimátum: “O liberan a TODOS los rehenes antes del sábado al mediodía, o se abrirán las puertas del infierno sobre Gaza”. Ni siquiera Yitró podría haberlo dicho mejor.
Confieso que mi información se basa en lo que leo en los medios y no conozco los detalles detrás de escena de esta compleja situación. Sospecho que Netanyahu y Trump están jugando el papel de Buen Policía/Mal Policía y que todo esto está coordinado. Pero también existe la posibilidad de que Trump está enseñando a Netanyahu cómo tratar con Hamas. Muy pronto lo sabremos.
La Torá (Éxodo 18:24) dice que: “Moshé escuchó la voz de su suegro [Yitró] y siguió todo lo que dijo”. Si yo fuera el Primer Ministro de Israel, también escucharía a Trump y seguiría su consejo al pie de la letra.
Rezo a HaShem para que proteja a nuestros soldados, traiga a los rehenes de regreso a sus hogares e inspire a nuestros líderes para tomar las decisiones más sabias en estas complejas circunstancias.
Rab Yosef Bitton