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¿Qué signifca la Resurreccion de los muertos?

Extraído de El Zohar 4

El excelso cabalista, Rabí Moshé Jaim Luzzatto –Ramjal-, en una de sus obras más renombradas, explica el objetivo de la Resurrección con asombrosa lucidez:

“La idea de la resurrección de los muertos, en breves palabras, es muy simple. En vista del hecho de que Dios creó al hombre con cuerpo y alma, juntos, para que aceptaran sobre sí mismos todo el servicio sagrado, la Torá y los preceptos que se les dieron, también corresponde que estén juntos al recibir la recompensa eterna; siendo, como es, inconcebible que las labores del cuerpo no redunden en su beneficio, y Dios no retiene la recompensa de ninguna criatura (Tratado de Bava Kama 38b). Lo que sí necesita de reflexión son los detalles de esta unión de cuerpo y alma, en su conjunción, su separación, y su reunificación completa subsecuente. Porque así obra el Eterno con todos los hombres, y ciertamente no es un tema baladí.” (La Sabiduría del alma -Daat Tevunot-).

En pocas palabras, tras el paso conjunto por la vida, etapa en la que estos dos “socios”, el cuerpo y el alma, realizan su obra, se separan para la rectificación individual, en ámbitos diferentes: el alma en lo Alto, en los mundos espirituales, y el cuerpo en el sepulcro, en el mundo físico. Ambos son juzgados, pero este no es el final de su encuentro. Porque tal como lo indica el cabalista italiano, tras revivir juntos recibirán su recompensa debido al servicio espiritual y las buenas acciones que realizaron en su paso por la vida.

¿Quiénes resucitarán?

En primer lugar, nos atengamos al aspecto espacial. En el Talmud (Tratado de Ketuvot 11a) existe una opinión que mantiene que todos los muertos enterrados en cualquier lugar del mundo, resucitarán. También en el mismo pasaje del Talmud y en otras fuentes clásicas (Midrash Raba, capítulo 96; Midrash Tanjuma, sección de Vaiejí 3), se enfatiza la opinión que únicamente aquellos muertos enterrados en el territorio de la Tierra de Israel revivirán. Y de acuerdo con esta última opinión, ¿qué sucederá con los muertos enterrados fuera de la Tierra de Israel? Estos rodarán o marcharán por canales subterráneos hasta la Tierra de Israel, tal como es explicado de modo detallado en el presente volumen de El Zohar.

¿Por qué merito se logrará la Resurrección?

En el libro del profeta Isaías encontramos el siguiente versículo:

“Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! Porque tu rocío es cual rocío de hortalizas -orot-, y la tierra dará sus muertos” (26:19).

Y si bien la mayoría de los comentaristas clásicos se inclinan por explicar la palabra hebrea orot como hortalizas, en el Talmud (Tratado de Ketuvot 111b) se la apega a la raíz de la palabra luz, or, y se determina de modo contundente: “Todo el que ha tomado durante su vida de la luz de la Torá, la luz de la Torá lo revivirá; y todo el que no tomó de la luz de la Torá, ésta luz no lo resucitará”.

El Rabino Israel Meir Hakohen -Jafetz Jaim-, en su obra Jovat Hashmirá, escribe que al cuerpo que se desintegra en el sepulcro, nada puede despertarlo e incorporarlo para una nueva vida -tampoco los preceptos y los buenos actos que realizó durante su vida- salvo la luz de la Torá que estudió.
El Talmud, en el Tratado de Ketuvot (111b), en nombre de Rabí Elazar, en el mismo tenor enseña que los ignorantes del conocimiento de la Torá no pueden ser considerados realmente vivos, y que tampoco revivirán aquellos que debilitan y desvalorizan el estudio de la Torá.
Por otra parte, en el mismo sitio el Talmud nos enseña que toda persona que ayuda a un erudito de la Torá colaborando económicamente para que éste pueda abocarse por completo a su estudio, también revivirá durante la Resurrección de los muertos (véase también el comentario de Rashi).

Sobra aclarar que las mujeres -quienes están exentas de los preceptos que dependen de un momento determinado-, gracias al cumplimiento de los demás preceptos positivos y negativos se aseguran un lugar en el Mundo Venidero. Pero como debido a sus ocupaciones hogareñas y a la crianza de sus hijos, ellas suelen estudiar menos Torá que los hombres, gracias a su apoyo para que su cónyuge y sus hijos estudien la Torá también serán recompensadas con la luz que las revivirá.

El hueso inquebrantable

Los sabios cabalistas nos enseñan (Rabí Iosef Jaim de Bagdad –Ben Ish Jai- y el Ramó de Pano) que existe un hueso en la persona, denominado luz, que permanece inquebrantable en la tumba hasta el momento de la Resurrección de los muertos, incluso después de que todo el cuerpo se ha desintegrado. Este hueso no se nutre de ninguna comida que la persona ingiere salvo de la cuarta comida del Shabat –melavé malká-, la comida que se realiza para escoltar a la reina del Shabat cuando se aparta del mundo.

Otra explicación acerca del motivo de la inmutabilidad de este hueso es que el Primer Hombre, Adán, provocó la existencia de la muerte en el mundo al comer del árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, lo cual sucedió el mismo día de su creación, el primer día viernes. Por lo tanto, todo sus miembros se nutrieron de esta ingestión prohibida y se vieron afectados por la misma, con excepción del hueso denominado luz, el cual, tal lo dicho, sólo se nutre a la salida del Shabat.

La relación cuerpo-alma

Existe una discrepancia entre dos gigantes espirituales -Maimónides y Najmánides- acerca de cuánto tiempo y de qué modo continuará la relación entre el alma y el cuerpo tras la Resurrección de los muertos.

Maimónides, en su famosa Epístola sobre la Resurrección de los muertos, sostiene que la renovada unión del cuerpo y el alma es temporal. Y que varios miles de años después de la Resurrección de los muertos, el alma se elevará en dirección al Mundo de las almas, y allí recibirá su recompensa eterna.

Najmánides, por su parte, en su libro Shaar Hagmul, mantiene que la situación de unión resultante entre el alma y el cuerpo, tras la Resurrección de los muertos, ya no volverá a interrumpirse jamás, y que tras la influencia espiritual del alma sobre el cuerpo ya ambos -alma y cuerpo- ingresarán al Mundo Venidero en un grado de altísima pureza.

Nos resulta de fundamental importancia aclarar al lector que las definiciones presentadas en este apéndice en ningún caso deben ser aprehendidas como meras discrepancias sino que ocultan niveles de profundidad y significado que únicamente pueden comprenderse tras un estudio mucho más amplio e intenso del tema, lo cual extralimita nuestra intención inicial.

Rabi Shimon bar Iojai

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El Zohar (Vol. 4 , de 32 tomos)

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