Festejando
Purim
Significado y reflexiones
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Purim – Descubrir a Hashem dentro de la naturaleza

Purim – “y todo se dio vuelta”.

En Purim cumplimos con cuatro mitzvot: leer la Meguilá, enviar comida, dar regalos a los pobres y hacer un banquete.  Trataremos de explicar el sentido de estas mitzvot.

Una cosa que destaca el día de Purim es que todo “se dio vuelta”.  El Midrash cuenta que las personas que salen del Gan Eden a este mundo, salen al revés, es decir, de cabeza.

Ellos empezaron a llorar, mientras que Rabí Akibá reía.

El Midrash (Ejá Rabati 5:18) relata que Rabán Gamliel, Rabí Elazar ben Azariá, Rabí Iehoshúa y Rabí Akibá entraron a Roma.  Al escuchar el estruendo de la gente festejando, los primeros tres comenzaron a llorar, mientras que Rabí Akibá empezó a reír.  Le dijeron: “Akibá, ¿nosotros lloramos y vos te reís?”.  Les dijo Rabí Akibá: “¿Por qué lloran ustedes?”.  Le respondieron: “los idólatras viven tranquilos mientras que el Bet Hamikdash está destruido ¿y no lloraremos?”.

Les contestó: “¡Justamente por eso me rio!  ¡Si ese es el pago para quienes  desafían a Hashem, cuánto mayor será el pago para quienes cumplen Su voluntad!”

En otra oportunidad estaban llegando a Ierushalaim.  Cuando vieron el Bet Hamikdash en ruinas, se rasgaron las ropas.  Llegaron al Har Habait y vieron un zorro saliendo del Kodesh Hakodashim.  Ellos empezaron a llorar, mientras que Rabí Akibá reía.

Le dijeron: “¿Por qué siempre lloramos y vos reís?”.

Les dijo Rabí Akibá: “¿Por qué lloran ustedes?”.

Le respondieron: “un lugar sobre el que está escrito que “el extraño que se acerque morirá”, ahora vemos salir un zorro y ¿no vamos a llorar?”.

Les contestó: “¡Justamente por eso me rio!  Hasta que no vi la destrucción no sabía que se cumpliría la profecía de la reconstrucción”.

Le dijeron: “Akibá, ¡nos consolaste!”.

También cuando Rabí Eliezer se enfermó, todos lloraban y Rabí Akibá se reía.

¿Cuál es la explicación de la risa de Rabí Akibá?

Dos formas de relacionarse con la naturaleza.

El punto central de Purim y la raíz de todos los Jaguim y la Torá, es la relación entre Hashem y Am Israel.  Pero existe una gran barrera que interfiere en esta relación que es: la naturaleza.

Veamos este ejemplo muy obvio.  Delante de la nariz de cualquier persona hay un regalo inmensamente valioso.  ¡Aire!  Sin aire, la persona moriría.  ¿Por qué entonces ninguno de nosotros se conmueve ante este regalo?  Deberíamos gritar ¡gracias Hashem porque tengo aire disponible para respirar!  La explicación es que “todos tienen aire, no únicamente yo.  Hashem le brinda aire a “todo el mundo”, y como parte de “todo el mundo”, también me lo brinda a mí”.  También al ver cada mañana que tenemos pan para comer, no se despierta en nuestro interior un sentimiento de agradecimiento especial.  Todos tienen pan.

Esto se puede comparar a un invitado que entra a una casa.  Se encuentra con un plato lleno de galletitas.  Puede ser que hayan puesto veinte galletitas para veinte personas, de las cuales una es para este invitado, o puede ser que el dueño de casa ha puesto una galletita especialmente para esta persona, pero para evitar que se sienta incómodo, ha puesto otras 19 en el plato.

Lo mismo sucede con la persona que respira.  Hashem creó el aire especialmente para él, pero Hashem tiene razones para ocultar este gran favor y por eso pone otros miles de millones de dosis de aire alrededor.  Pero en realidad, el Jesed fue realizado para cada uno de nosotros en particular.

Ese es el sentido de que “todo se dio vuelta” en Purim.  En Purim vemos la verdad.  Debemos mirar la naturaleza con otros ojos.  Si en el almacén crees que de los 500 sachet de leche hay uno para vos, estás equivocado.  Hay un sachet que fue especialmente preparado por Hashem para vos.  Los otros 499 están para ocultar el favor que te hizo Hashem y evitarte la vergüenza.

Meguilá – descubrir. 

La raíz de la palabra Meguilá, coincide con la de “legalot”, descubrir.  En todos los Jaguim subimos a un plano que está por encima de la naturaleza.  Pero en Purim nosotros comprendemos cuál es el verdadero sentido de la naturaleza.  Nos enseña a ver que en la naturaleza está oculto el lazo entre Hashem y nosotros.  Alrededor de este punto se centra toda la historia de la Meguilá.

Por ejemplo, la Meguilá nos cuenta que el trono de Ajashverosh estaba en la ciudad de Shushán.  A diferencia de sus antecesores, que habían gobernado en Babel, Ajashverosh tomó como capital del reino a Shushán.  Esto se debió a que mandó hacer una réplica del trono de Shelomó, pero era tan grande que no se pudo trasladar.  Por eso trasladó la capital del reino y toda su administración, al lugar en el que se encontraba el trono.

¿Por qué hizo Hashem que las cosas se dieran así?  ¡Porque Mordejai vivía en Shushán!  Era necesario mover todo al lugar donde se encontraba el tzadik.  Apenas empieza la Meguilá, Hashem nos enseña que todo giraba en torno a Mordejai.

Acercarse a Hashem, ¡gracias a la naturaleza!

Esta es la razón por la que en la Meguilá no aparece ninguno de los nombres de Hashem.  Esto implicaría subir a un nivel sobrenatural.  Eso ya es Pesaj.  El sentido de Purim es ver que aun en la oscuridad de la naturaleza, el amor con Hashem está más fuerte que nunca.  “Se dio vuelta”, lo que ves como algo natural, es en realidad una expresión del amor de Hashem.

¿Dónde vemos más amor?  ¿En Purim o en Pesaj?  En Pesaj, Hashem nos levantó por encima de todo el mundo, pero en Purim podemos descubrir a Hashem en cada paso de la naturaleza.  El Midrash comenta que cuando el alma de Moshé debía separarse de su cuerpo, el alma se negaba y Hashem le dijo: “Salí, no te demores, y Yo te voy a poner en los cielos más altos, debajo de Mi trono entre los ángeles superiores”.  El alma respondió: “Dos ángeles bajaron del Shamaim a la tierra y pecaron.  Pero en el cuerpo de Moshé hay más kedushá.  Te pido por favor que me dejes en el cuerpo de Moshé”.

El alma prefería el cuerpo de Moshé porque ahí sentía mayor cercanía con Hashem.  Justamente en este mundo que está regido por la naturaleza.  Ninguno de nosotros sabe esta verdad.  Nuestros pies están en la tierra y nuestra cabeza aspira a llegar al cielo.  Creemos que la cercanía con Hashem esta allí.  Pero los que salen del Gan Eden, salen con los pies hacia el cielo y la cabeza hacia la tierra.  Es en este mundo, en la naturaleza que oculta la mano de Hashem, donde podemos lograr acercarnos a Hashem verdaderamente.  Esa es la razón de la risa de Rabí Akibá.  Sus compañeros consideraban que cuando reinaba la oscuridad, no se notaba el control de Hashem sobre ellos.  Pero Rabí Akibá les enseñó que precisamente en la oscuridad es el lugar más apropiado para encontrar el amor de Hashem por su pueblo.

De esta forma debemos mirar la naturaleza.  Hashem se quiso ocultar y por eso les dio aire a otras 500 personas.  Pero la verdad es que cada uno de nosotros debe sentirlo como un regalo personal.  “Por cada respiración debemos alabar a Hashem”.

Purim – Pur (sorteo).

Purim fue llamado así por el sorteo que hizo Hamán para elegir la fecha para ejecutar el decreto.  Aparentemente, no hay nada más fortuito que un sorteo.  Nada más alejado de la influencia de Hashem.

Pero de varios casos en el Tanaj vemos que el sorteo era un método que expresa la voluntad de Hashem.  La tierra de Israel fue repartida mediante un sorteo.  Ese sistema fue aceptado por todos como “la división de Hashem”.  Lo mismo se hacía con los dos chivitos en Iom Kipur o en la época de Iehoshúa cuando Aján utilizó el botín dedicado a Hashem para fines personales.

De todo esto vemos que la expresión de la acción de Hashem de manera natural, dentro de lo “casual”, es mediante un sorteo.

Esta es la esencia de Purim, el sorteo.  Y también la Meguilá tiene el sentido de descubrirnos que todo es guiado por Hashem.

El Maharal dice que cuando el pueblo de Israel recibió pena de muerte, es como si realmente hubiese muerto.  Después Hashem creó un nuevo pueblo y le entregó la Torá nuevamente.  Purim no solo nos demuestra el amor que se despertó en momento de peligro, sino también la esencia del mundo.  Lo que cada uno de nosotros debe pensar al tomar un vaso de agua.  La cercanía más grande con Hashem, está en la naturaleza.

Matanot laebionim y Mishloaj manot.

Ahora que entendimos el principio de la Meguilá, debemos saber cómo convertir ese sentimiento en acción.  Después de leer la Meguilá hacemos tres mitzvot.

Existen dos clases de regalos.  Están los regalos que se dan para cubrir una necesidad de la otra persona.  Por ejemplo, si le regalo una lapicera a un compañero que no tiene una.  Pero hay otra clase de regalo que se da sin que el otro lo necesite, por ejemplo cuando se regalan flores.  No es porque le falten a la otra persona, sino para expresar afecto.

Matanot laebionim y mishloaj manot expresan estas dos clases de regalo.  Los regalos a los pobres son para cubrir una necesidad que ellos tienen.  Pero la mitzvá de mishloaj manot se puede cumplir aun con un rico.  Se da para expresar el cariño que se siente.

También en lo que Hashem nos brinda existen estas dos clases de regalo.  Tomemos como ejemplo la ropa que Hashem nos brinda.  La camisa es algo necesario, pero la corbata es un plus sin el cual nos podríamos arreglar.  Es como si la camisa fuese Matanot laebionim y la corbata el mishloaj manot.

Después de comprender gracias a la Meguilá el amor de Hashem hacia nosotros, queremos darle algo en retribución, pero como no podemos darle nada a Hashem, se lo damos a otra persona.  A los hijos de Hashem.

La seudá de Purim.

El Mesilat Iesharim nos dice que “la vida es lo que más claramente pertenece a Boré Olam”.

Si una persona tiene miedo de que mañana le falte el pan, hoy compra dos.  Incluso oxígeno es posible almacenar.  Pero lo único que no se puede guardar para otro momento, es la vida.  La vida que se necesita para vivir este momento, no puede ser vivida dentro de cinco minutos.

¿Cuál es el momento en el que más sentimos la vida que Hashem nos da?  Cuando comemos.  La persona llega a su casa hambrienta y cansada, comienza a comer y se siente bien.  La comida es un punto de unión entre la persona y Hashem.  Es por eso que el Ietzer Hará se esfuerza tanto en ese momento.  Pensemos en la berajá previa y la berajá posterior.  Una vez que hemos comido… nos cuesta agradecer a Hashem.

La mitzvá del día es alegrarse.

En todos los Jaguim, la mitzvá es alegrarse con Hashem, pero en Purim la mitzvá es la alegría en sí misma.  Le agradecemos a Hashem por la vida que nos dio y la expresión de eso es la alegría.

El objetivo de Purim es descubrir a Hashem aquí con nosotros.  Dentro de la alegría, de la comida y la bebida.  Saber que si vivo, como y tomo, salto y me alegro, todo esto lo recibo directamente de Hashem.  “Dios viviente”.  Sentir que nuestra vida, proviene de dios.  Sentir a Hashem en cada trozo de pan que comemos, en cada bocado.

“Hasta que no pueda discernir entre bendito Hamán y maldito Mordejai”.

¿Hasta que punto debe llegar esta sensación de fe?  Hasta la borrachera.  En esa situación, la persona llega a decir algo que nunca ha dicho.  “Dijo Rabá: la persona está obligada a emborracharse hasta no poder discernir entre maldito Hamán y bendito Mordejai”. (Meguilá 7 b)

Hasta ahora hablamos de comer y reconocer los regalos que Hashem nos da.  Pero en la vida hay sufrimientos, y estos también son parte del sistema.  En Purim llegamos a la plena conciencia de que Hashem está presente en la naturaleza hasta que quien ha tomado de más grita “bendito Hamán”.  Hamán representa el punto máximo de la oscuridad, fue el que quiso exterminar a Israel.  Pero cuando la persona no está consciente, cuando sabe que nada depende de él y todo está guiado desde el Shamaim, puede bendecir por los sufrimientos.  Todo proviene de Hashem.

Después la frase sigue.  “Maldito Mordejai” ¿Qué quiere decir?  Lo normal es que cuando la persona tiene dificultades, le pide a Hashem.  Si la tefilá no es respondida, le pide a los tzadikim que pidan por él.  ¿Por qué?  Porque su propio mérito no basta, necesita ayuda.  En Purim declaramos “Maldito Mordejai”.  No hay barreras entre Hashem y nosotros.  No nos es necesaria la intervención de los tzadikim en nuestro favor.  Cualquier separación, cae.  Hablamos directamente con Hashem.

Purim es un momento de voluntad de parte de Hashem.

Purim es un día temible.  Las puertas del cielo están abiertas porque Hashem ha encontrado a su hijo único después de que lo creía perdido.  El Arí solía decir que la influencia del primer Purim se repite todos los años.  No hubo acercamiento como el de Purim ni en el día de la entrega de la Torá.

Ese es el sentido de la Meguilá, descubrir la presencia de Hashem.  Podemos tomar un vaso de agua y con eso acercarnos a Hashem más que con millones de años en el Olam Habá.  Este es el mundo a través de cual podemos lograr apegarnos a Hashem.  La Meguilá nos hace reflexionar acerca de que cada respiración es un regalo personal de Hashem hacia nosotros.  ¿Qué cambia que otro millón de personas reciba ese mismo regalo?  “Hashem preparó para mí esta porción de aire”.  Así debemos pensar.

Rab Pinkus

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