Profundizando
Educación Judía
El medio ambiente y la influencia en la educación
+100%-

Presión de los pares

Estas líneas las envío con mucho cariño,

un papá a su hijo, que dejó de ser niño,

en primer lugar que sepas: Te quiero,

y por eso mismo contigo seré sincero.

 

Please, lee esta carta, tenle paciencia,

ya sé, no es fácil en la adolescencia,

temas que ahora cobran importancia,

pues ya has superado tu tierna infancia.

 

En algún momento también tú lo harás,

cuestiones vitales con tu hijo conversarás,

tomarás sus manos, hablarás con calma,

compartirás aquello que palpita en tu alma.

 

Somos un eslabón más de una eterna cadena,

conoces nuestra historia, que no te es ajena,

pasamos por sociedades en muchos países,

tratando siempre de honrar nuestras raíces.

 

Copiar lo que “todos” hacen, fue tentador,

ser siempre distinto a lo que hay alrededor,

fue la única clave para la supervivencia,

y así los judíos perpetuaron su creencia.

 

Nuestros abuelos así actuaron con valentía,

garantizaron el futuro de su digna dinastía,

y quienes no transitaron por ese camino,

ya no comparten nuestro honroso destino.

 

Se enamoraron de la antigua España,

o prefirieron integrarse a la gran Alemania, 

fue una puñalada al propio corazón,

ya que sus hijos y nietos, ya judíos no son.

 

Nada fácil remar contra la corriente,

hacer lo que es de uno, y ser diferente,

sin estar pensando “lo que diga la gente”,

pero sólo así se es hombre, e independiente.

 

También a ti te toca estar presionado,

con el mismo temor a quedarte aislado,

también tú acometes la pelea interna,

de sostenerte ante la influencia externa.

 

Mamá y papá queremos pedirte,

que en todo momento seas muy fuerte,

lo que tú hoy decides definirá tu futuro,

piénsalo bien, y elige para ti lo seguro.

 

Sé que tú eres un joven pensante,

y sabes mirar hacia más adelante,

de ti estamos más que orgullosos,

y lo mejor para ti estamos deseosos.

 

Tu crecer lo seguimos, paso a paso,

y aun cuando lejos en la mente te abrazo,

por tu buen porvenir a D”s siempre le rezo,

y de ti me despido con un cariñoso beso.

Tu padre

La presión de los pares en la sociedad actual de Occidente, tanto en el ambiente escolar, como en el trabajo y en todo lugar en el que la gente convive con otras personas en forma estable, se ha convertido en uno de los elementos más fuertes que influyen en la conducta humana.

Es muy común que una persona no obre por convicción ni por los principios que uno cree valiosos, sino por su creencia en la necesidad de ser aceptado por el entorno.

La presión de la que hablamos puede estar alimentada por la conjetura de que – no obrar del todo bien – el “mal de muchos”, pierde su gravedad, y pesa sobre cada uno con menor rigor.  Por lo cual, los integrantes del Grupo, subconscientemente,  se sienten mejor al tener más “cómplices” en su forma de obrar.

Pero absurdamente, es probable también, que ese entorno no esté interesado en que el individuo cambie su conducta y se asemeje al resto, o que las personas que componen el grupo de pertenencia tengan cada una sus propias preocupaciones y ni siquiera registren el intento del individuo por mimetizarse con ellos, pero eso no obsta a que uno termine queriendo ajustar su comportamiento al del ambiente que lo rodea. 

Rab Daniel Oppenheimer

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