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Practica un Judaismo Alegra

Extraido de Hijos que amen ser Judios

Tu actitud con respecto a tu identidad judía tiene un gran impacto en la actitud de tus hijos con respecto a su propia identidad judía. Debes encontrar las formas de hacer del judaísmo algo alegre en tu propia vida y en la vida de tu familia. Para empezar a entender por qué es así, considera el siguiente relato sobre la Crisis de los Misiles en Cuba:

Era el año 1962. John F. Kennedy era presidente de los Estados Unidos. En plena Guerra Fría, Cuba había caído bajo el dominio de Fidel Castro y se había alineado con la Unión Soviética. Los rusos estaban construyendo en Cuba —que está a sólo unos 145 kilómetros de la costa de la Florida— lanzadores nucleares. Los misiles podían eliminar Washington y gran parte de los Estados Unidos. JFK decidió hacer frente a los comunistas. La situación estuvo muy tensa durante casi tres semanas. Se les dijo a los ciudadanos estadounidenses que si los rusos lanzaban sus armas, habría una advertencia dieciséis minutos antes… del fin.

Gracias a Dios, los rusos se echaron atrás y desmantelaron las instalaciones de lanzamiento. Todo terminó bien. Unas semanas después de la finalización de la crisis de los misiles, hubo un encuentro de Alcohólicos Anónimos en algún lugar de la Costa Este de los Estados Unidos. En el encuentro, un participante regular, Tim, estaba sonriente. Hacía más de doce años que estaba sobrio y bromeó: ‘Si me quedaran tan sólo unos minutos de vida… ¡vaya, cómo me tomaría un trago!’. La gente se reía entre dientes y la reunión prosiguió. Con todo, Tim había revelado algo sobre sí mismo. Tim había logrado muchísimo y merece nuestros más sinceros respetos. Combatió su alcoholismo y permaneció sobrio doce años, lo cual exigió fortaleza, devoción y disciplina. Cualesquiera hayan sido sus motivaciones —salvar su matrimonio, su familia, trabajo, salud, cordura u otra cosa—, hizo frente a una enfermedad y venció.

Y aun así, cuando reflexionó en si sólo le quedara un breve tiempo de vida, ¿en qué pensó Tim? ¿Abrazar a su esposa? ¿Tener a sus hijos entre sus brazos? ¿Contemplar la puesta del sol?
No, pensó en beber. Con sólo unos minutos de vida para hacer algo significativo o deleitable, pensó en el alcohol. Tim seguía siendo un adicto. Se mantenía sobrio porque tenía que hacerlo, pero cuando pensó en algo que lo hiciera feliz, algo con sentido, se olvidó por completo de su esposa y familia, y pensó en la bebida. Se había esforzado mucho por mantenerse sobrio años enteros, pero no disfrutaba de esta vida. Permanecía sobrio por obligación, no deleite.

Hoy, muchos judíos del mundo sienten lealtad hacia el judaísmo. Son miembros de sinagogas y/o centros comunitarios. Donan dinero a Israel. Tratan de mantener algunas tradiciones judías. Se esfuerzan por ser buenos judíos y esperan que sus hijos hagan lo mismo.
No obstante, si les preguntaras qué disfrutan de la vida, te dirán que disfrutan de las películas, los deportes, el baile, la música, los viajes y la buena comida. Rara vez mencionarán algo judaico. Ciertamente, su identidad judía forma parte de sus vidas, una parte seria. Pero es como la conexión de Tim con la sobriedad, una obligación: ‘Permanezco judío porque tengo que hacerlo. Es lo correcto. Seguir siendo judío es importante, pero no me hace feliz. No me trae alegría’.

El Síndrome de Iom Kipur
Iom Kipur, el Día de la Expiación, es el día más santo del año. Iom Kipur es un día hermoso, un día vigorizante, pero para la mayoría de la gente es también un día serio y solemne: un día de plegaria y, tradicionalmente, ayuno. ¿Cuántos judíos respetan Iom Kipur de alguna forma? Según la Encuesta Nacional de Población Judía de los Estados Unidos de 2001, en Iom Kipur ayunan el 59 por ciento de los judíos. Y muchos más conmemoran el ayuno de alguna otra forma

Iom Kipur dura un día y su tema es el arrepentimiento. Cinco días después de Iom Kipur hay una festividad llamada Sukot, que dura ocho días. ¿Cuál es el tema de Sukot? ¿El arrepentimiento? ¿El pecado? ¿El ayuno? No. ¡Su tema central es la alegría! La Torá dice de Sukot: ‘Debes estar jubiloso en tu celebración de la fiesta’.Sukot es una semana entera dedicada a la alegría: amigos, familia, comunidad, bellos conceptos, comida, bebida y música. Mas ¿cuántos judíos observan Sukot de modo alguno?

Lamentablemente, la respuesta es muy pocos. De hecho, mientras que los Iamim Noraím (Rosh Hashaná y Iom Kipur), Pésaj y Januká son los tópicos de mucha investigación, la Encuesta Nacional de Población Judía de los Estados Unidos y otros sondeos ni siquiera se molestan en investigar la observancia de Sukot. Nuestra fiesta de la alegría ni siquiera logra entrar en el radar de la investigación comunitaria. Piensa en la perspectiva a la que esto da lugar. La mayoría de los judíos contemplan el judaísmo con las lentes de Iom Kipur: viéndolo como serio, solemne y cualquier cosa menos alegre.

Si bien los judíos tienen ciertamente obligaciones y responsabilidades, estamos destinados a tener vidas felices (y también alegres). En el antiguo Israel, uno de los momentos culminantes del año se producía durante la festividad de Sukot. El Talmud declara que quien no vio este regocijo, ‘nunca vio una celebración’. La alegría es un tema presente en toda nuestra tradición. El gran erudito medieval Maimónides escribió: ‘Trata de estar permanentemente con el ánimo alegre’. El mismo Tanaj (Biblia Hebrea) instruyó: ‘Te regocijarás con todo lo bueno que te ha dado el Todopoderoso’.En hebreo, la palabra mitzvá se refiere tanto a mandamiento como a una buena acción. El maestro jasídico Rabí Najman de Bréslov es célebre por haber dicho: ‘¡Es una gran mitzvá estar constantemente jubiloso!’. ¿Suena todo esto como una religión solemne, seria, aburrida?

El judaísmo es una religión y cultura fundamentada en un sano equilibrio entre alegría y responsabilidad. No obstante, hay demasiadas personas que viven todas sus vidas como judíos sin disfrutar realmente de su judaísmo: su judaísmo es de obligación, no disfrute. A largo plazo, esta identidad judía ‘desequilibrada’ no puede funcionar como fuerza sostenedora de la identidad judía. Quien se aleja del judaísmo no lo hace porque sea algo cautivante, alegre y apasionante. Lo hace por sentir que el judaísmo es antiguo, aburrido y está desvinculado de su vida. También es cierto lo contrario: disfrutar de nuestras vidas judías ayudará a mantener judías a las generaciones futuras.

Una Lección para Padres
En lo referente al rol de padres, vivir la vida como un judío ‘leal pero infeliz’ es una receta para el desastre. Como seres humanos, emprendemos grandes esfuerzos por hacer lo que hallamos deleitable y evitar actividades que no disfrutamos. Nos ‘olvidamos’ de sacar la basura, ‘postergamos’ la dieta para adelgazar, ‘no encontramos tiempo’ para pagar las cuentas. Básicamente, hallamos las formas de evitar lo que no disfrutamos hacer. Si el judaísmo es poco agradable, los niños harán lo que se les obligue a hacer, usualmente hasta la dolescencia. Entonces, huirán de las actividades judaicas para hacer lo que les resulte más placentero. Si queremos que nuestros hijos ‘sigan siendo judíos’ tenemos que ayudarles a disfrutar de su identidad judía. Si los niños disfrutan de su judaísmo, entonces todo lo demás de este libro se hace mucho más fácil. ¿Cómo pueden asegurarse los padres de que sus hijos disfruten de su identidad judía?

Esfuérzate Por Ser Más Feliz
En gran medida, los padres felices generan hijos felices. Por supuesto, hay excepciones, pero suelo sorprenderme de lo fuerte que es esta norma. Como explicó Rabí Najman de Bréslov: ‘Cuando estás feliz, eres capaz de alegrar a los demás, lo cual es un gran acto de benevolencia. Una persona feliz propaga sus sentimientos positivos’. ¿Cómo podemos estar más felices? Una respuesta completa exige todo un libro, pero estas son dos ideas simples que suelen ayudar:

En primer lugar, aprende a ser más agradecido. Cada día, nota otra cosa nueva por la que dar las gracias. Esto tiene una rápida influencia. En un tiempo muy breve, te darás cuenta de lo mucho por lo que todos tenemos que estar agradecidos. Cuanto más se aprecie lo que se tiene, más positiva será la actitud personal. De repente, los fastidios, desilusiones y frustraciones de la vida diaria parecen menos problemáticos. No desaparecen, pero son menos agobiantes.

En segundo lugar, piensa en cosas alegres. Al principio, quizá tengas que forzarte a hacerlo, pero el esfuerzo vale la pena. Con el tiempo, este modo de pensar ‘artificial’ se hará cada vez más natural y nuestro estado de ánimo dará un giro en positivo. Al hacerte más feliz a ti mismo, es muy probable que hagas más felices a tus hijos. Cuanto más felices se sientan tus hijos, más proclives serán a disfrutar de las tradiciones y actividades familiares que acompañen al hecho de ser judío.

Disfruta más de tu judaísmo
Si los padres disfrutan de las festividades y los acontecimientos del ciclo vital judío, hay mucha más probabilidad de que también lo hagan sus hijos. Si los padres sienten que el judaísmo es una carga, los hijos serán más proclives a huir de su herencia. A comienzos del siglo XX, algunos judíos que inmigraban a los Estados Unidos se quejaban de sus vidas difíciles: ‘Siz shver tzu zein a id [es difícil ser judío]’. Esta actitud, si bien entonces comprensible, no inspirará a nuestros hijos a conservar su identidad judía.

Los padres tienen que mostrarse entusiastas con su propia identidad judía. Nuestra actitud hacia las actividades judaicas debe ser de alegría y felicidad. Después de todo, ¡el judaísmo está para sumar a nuestras vidas, no para hacerlas más difíciles! Como explicó el rab Noson Tzvi Finkel, director de la gran ieshivá (centro de estudios talmúdicos) de Slobodka: ‘Los mandamientos fueron entregados para nuestra máxima felicidad y placer. La meta de… la Torá es brindar una forma de vida que mejore enormemente la existencia’.

Diviértete con tus Hijos
Canta, baila, muestra un buen sentido del humor y sonríe. Si eres del tipo serio, ¡deja de estar tan serio todo el tiempo! Los niños necesitan diversión, carcajadas, risitas inocentes y sonrisas. Si tus hijos disfrutan de tu compañía —antes que pasar tiempo contigo cuando no tienen más elección—, tu influencia en ellos será enorme. Estarán de buen humor y además se te unirán con entusiasmo en ‘las cosas judías’. Tendrán la mente abierta y positiva hacia tu ejemplo.

Participa en Actividades Judías Alegres
Muchas familias cometen el error de introducirles a sus hijos el judaísmo a la fuerza. Esto no suele funcionar. Los niños escucharán en ese momento, pero con resentimiento. Huirán a la primera oportunidad. Ser judío es una alegría y un privilegio, y debería vivirse así. Si los niños detestan ir al Beit Knéset y se sienten obligados a hacerlo, los padres no están sembrando las semillas de un judío adulto comprometido. Más bien, se están predisponiendo al fracaso. Por supuesto, deseamos que nuestros hijos vengan al Beit Knéset, tengan amigos judíos y estén familiarizados con la plegaria y los rituales judaicos. Pero tenemos que dar con las formas indicadas de ayudarles a disfrutar del Beit Knéset.
La celebración del Shabat semanal es un componente maravilloso de la vida judía. En mi familia, sentarse a la mesa de Shabat es un privilegio, no una obligación. Entre la comida deliciosa, los postres especiales, el canto, los relatos, las impactantes lecciones de vida y la atención adicional por parte de los padres, la mayoría de los niños quieren estar allí, la mayoría del tiempo. Eso está bien. Queremos que disfruten del Shabat, no que se sientan encadenados por él. Una madre que conozco tuvo una idea maravillosa: los viernes, cuando enciende las velas de Shabat antes de la puesta del sol, le da a cada niño un gran abrazo y beso… ¡y un chupetín!

¿Puedes imaginarte el efecto subconsciente de esto? ¿Te sorprende que sus hijos esperen el Shabat con ansias y disfruten del encendido de las velas? En muchas familias, para cada festividad importante, los niños reciben algo nuevo —un juguete, ropa u otro obsequio— y en la noche de Pésaj reciben el mejor obsequio del año. En estos hogares, el judaísmo es inmediatamente asociado con momentos especiales y felices.

Haz uso de las Festividades
Las fiestas judías son grandes oportunidades para hacer del hecho de ser judío algo apasionante y divertido. Si tus hijos van a una escuela integral, se les enseñará allí todo lo relacionado con las festividades y las esperarán con ansias. Si tus hijos asisten a una escuela pública, hazlos faltar para celebrar las fiestas judías. Ellos aprecian este cambio, y las festividades son una oportunidad maravillosa para pasar tiempo con la familia, el canto, la buena comida, los relatos interesantes y muchísima diversión.

Reflexiones Finales
Con un poco de empeño, los padres pueden llevar más felicidad a la atmósfera hogareña. Y con un poco de perspicacia y planificación, los padres judíos pueden —y precisan— hacer de la conexión de su familia con el judaísmo algo alegre y positivo.

Doron Kornbluth

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