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¿Por qué los tzitzit?

Extraido del libro Tzitzit , un hilo de luz

Alguna vez ha pensado usted sobre las interrogantes esenciales de la vida? Se ha preguntado usted alguna vez por que razón nació? Cual es el propósito de la vida? Cuales son sus responsabilidades? Alguna vez ha tratado usted de desarrollar una filosofía de la vida y de vivir conforme a ella? Uno de los mas grandes filósofos del mundo llegó a la conclusión de que “una vida sin examinar no valía la pena de ser vivida”.1 Alguna vez ha examinado usted su propia vida?

Por supuesto, todos sabemos que el problema principal no consiste tanto en desarrollar una filosofía de la vida como en lograr vivir conforme a ella. Si lo pensamos bien, sabemos lo que es correcto y lo que es erróneo. Pero cuando llegamos a la hora de la verdad, tenemos la tendencia de olvidarlo.

En lo mas hondo de sí, todo judío tiene la conciencia de que el judaísmo ofrece una filosofía de la vida sin paralelo. Uno no tiene que ser demasiado sofisticado para darse cuenta de que una filosofía de la vida que ha logrado sobrevivir durante mas de tres mil años, y que ha lidiado con todos los problemas humanos posibles que se han presentado en todas las sociedades posibles, necesariamente debe poseer una validez indiscutible. Viendo las cosas de esta manera, el hecho de que se haya originado en Dios mismo parece algo perfectamente obvio.

Sin embargo, en el trancurso del trajín de la vida cotidiana existen incontables cosas que nos alejan de Dios y del judaísmo. Hay amigos que nos incitan a conformarnos, buenos momentos que nos llaman, y un mundo excitante de placeres que nos tientan y seducen a apartarnos incluso de las verdades que ya reconocemos. Pero sobre todo, existe el aguijón de las pasiones que nos transportan consigo, frecuentemente contra nuestra propia voluntad.

Podremos saber lo que es verdadero, pero existen numerosas cosas que nos hacen olvidarlo. Y es extremadamente difícil recordarlo.
Dios tenía conciencia de este problema, y por ello nos entregó un mandamiento que nos sirviera de recordatorio constante. La Tora claramente explicita esto cuando dice: “Seran sus Tzitzit para ustedes, y los veran y recordaran todos los mandamientos de Dios y los obedeceran, y no se seguiran en pos de su corazón y de sus ojos, los cuales les conducen a la inmoralidad” (Bamidbar/ Números 15:39).

Por consiguiente, en el sentido mas simple los Tzitzit nos sirven de recordatorio. Los amarramos a nuestras vestimentas del mismo modo que nos amarrarmamos un hilo alrededor del dedo2 o del cinturón3 con el propósito de recordar alguna cosa. Hay quienes afirman que los Tzitzit son una reminiscencia del latigo4, y tienen como objetivo hacernos recordar que al final de cuentas somos responsables por todos nuestros actos y faltas.5 Los llevamos puestos como un recodatorio constante de que debemos obedecer los mandamientos divinos y no extraviarnos en pos de nuestros deseos.

Esto también se evidencia a partir del contexto en que este mandamiento fue entregado. Justo antes de que Dios ordenase el mandamiento de Tzitzit, la Tora nos informa acerca de un hombre que había cometido un pecado sumamente grave. El Midrash explica que entonces Dios le enseñó a Moshé que este hombre había pecado “porque no disponía de nada que que le recordara constantemente su responsabilidad”. Como respuesta a ello, El le entregó el mandamiento de Tzitzit.6

A la par con este beneficio inmediato, la Tora también nos habla de su efecto a largo alcance.7 Aquí es Dios quien nos habla directamente: “A fin de que recuerden y cumplan todos Mis mandamientos, y sean santos para su Dios” (idem. 15:40). Es decir, que si permitimos que los Tzitzit sean un recordatorio constante para nosotros, que nos preservara de dejarnos seducir por las tentaciones mundanas, entonces formaremos el habito de recordar los mandamientos de Dios. Esto a su vez nos conducira a final de cuentas a convertirnos en personas santas, es decir, inmersas en lo divino en vez de en nuestros deseos mundanos.8

El mandamiento termina con una mención del Exodo de Egipto: “Yo soy el Eterno, su Dios, quien los saqué de la tierra de Egipto para ser su Dios; Yo soy el Eterno”.
Algo que la Tora nos esta diciendo aquí es por qué razón el mandamiento de Tzitzit, así como los demas mandamientos, fueron dados en particular a los judíos y no a toda la humanidad. Existe un nexo especial entre Dios y el judío que fue forjado en el Exodo. Aquí Dios dice: “Yo… quien los sacó de la tierra de Egipto para ser su Dios” (idem). Los milagros sin precedente del Exodo tenían este objetivo en particular: crear un nexo entre Dios e Israel. Por ello es que Dios repitió la frase: “Yo soy el Eterno, su Dios” -ahora y para siempre.9

El Exodo fue un evento único en los anales de la historia. Fue la única ocasión en que Dios mismo se reveló a un pueblo entero, con ello literalmente transformando el curso tanto de la naturaleza como de la historia. Por eso es que la Tora nos pregunta: “Alguna vez Dios intentó tomar para Sí mismo a una nación de enmedio de otra nación, con desafío, con signos y portentos… tal como el Eterno, su Dios, hizo en Egipto ante sus propios ojos? Se te ha demostrado que el Eterno es Dios; no hay otro” (Devarim/ Deuteronomio 4:34). El Exodo hizo posible que todo judío tuviera una conciencia singular de Dios y le demostró que El esta profundamente involucrado en los asuntos del ser humano.10

El Exodo y los sucesos concomitantes hicieron del judaísmo una religión única entre las demas. Otras religiones comenzaron con un unico individuo que alegaba haber recibido un mensaje divino especial. Gradualmente reunma a un grupo de seguidores y sus discípulos convertían a otros mas, con ello creando una nueva religión. Este es el modelo que ha sido seguido por casi toda gran religión en el mundo.
La única excepción a esto lo ha constituido el judaísmo. Aquí Dios mismo sacó a todo el pueblo judío fuera de Egipto y finalmente lo condujo hasta la montaña del Sinaí, donde todos escucharon Su mensaje. Es interesante hacer notar que las primeras palabras de los Diez Mandamientos son: “Yo soy el Eterno, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de esclavos” (Shemot/ Exodo 20:2; Devarim/ Deuteronomio 5:6). Esto era tanto la culminación como la realización del drama del Exodo.

Es debido a este nexo especial forjado en el Exodo que el judío en específico tiene la obligación de cumplir los mandamientos de la Tora. Por medio de los mandamientos este nexo se fortalece y se renueva, preservando al judío y manteniéndolo en un alto nivel espiritual. Por esta razón Dios nos dice: “Yo soy el Eterno, su Dios, quien los sacó de la tierra de Egipto; y guardaran todos Mis decretos y leyes, y los cumpliran; Yo soy el Eterno” (Vayikra/ Levítico 19:36-37).

Por consiguiente, el Exodo impone una responsabilidad sumamente especial sobre el judío. Dios nos rescató de la esclavitud, y en un sentido muy único se convirtió en nuestro Amo. En la Tora, Dios dice: “Los hijos de Israel son Mis siervos, a quienes saqué de la tierra de Egipto; Yo soy el Eterno, su Dios” (Vayikra/ Levítico 25:25).

Así, pues, en cierto sentido los Tzitzit son una insignia que llevamos puesta, la cual proclama que somos súbditos de Dios.11 Es a causa del Exodo que somos los súbditos de Dios de este modo tan único.

La Tora alude a este hecho cuando nos declara que debemos vestir los Tzitzit para ser “santos para su Dios”. La palabra “santos” significa dos cosas: primeramente, que somos cercanos a Dios; y segundo, que nos separamos de las cosas que son profanas.12 Vestimos los Tzitzit como una señal de que nuestra especial relación con Dios, de que somos aquellos que han aceptado la Tora. Dios reitera la idea de esta relación especial cuando dice: “Seran santos para Mí, pues Yo, el Eterno, soy Santo, y Yo los he apartado de los demas pueblos para que que sean para Mí” (Vayikra/ Levítico 20:26).

Sin embargo, debemos comprender la razón de todo esto. Por qué los judíos son tan especiales? Por qué Dios tuvo que escoger a un grupo específico de gente para que fuesen Sus siervos escogidos? En una palabra, por qué los judíos son “el pueblo elegido”?
Dios tenía necesidad de un grupo escogido de personas que aceptara sobre sí la tarea de conducir al resto de la humanidad y les mostrara el camino a seguir. Echando un vistazo a las generaciones que vivieron antes de Abraham, Dios vio que la humanidad en su conjunto no era capaz de mantener un nivel espiritual y ético elevado. Por lo tanto, escogió a Abraham y a sus descendientes, los judíos, a modo de representantes especiales para que proclamasen Sus enseñanzas a toda la humanidad. Esto es lo que Dios mismo nos declaró por medio de Su profeta: “Yo, el Eterno, te he llamado en rectitud… y te he puesto por pacto del pueblo, por luz de las naciones” (Yeshayahu/ Isaías 42:6). La misión especial de Israel es de dar testimonio acerca de Dios, tal como vemos: “Ustedes son Mis testigos”, dice Dios, “y Mis siervos, a quienes he escogido” (Yeshayahu/ Isaías 43:10).13

Aun cuando el judío constantemente lleva a cabo esta misión, la época principal en que esto llegara a cumplirse cabalmente sera en la época mesianica. Cuando todos los judíos sean traídos de vuelta a Dios por el Mesías (Mashiaj), ellos a su vez influenciaran a toda la humanidad en esta misma dirección. Este punto constituye una de las principales profecías de la Era Mesíanica (Yeshayahu/ Isaías 2:2-4):

Y acontecera al final de los tiempos
que la montaña de la casa del Eterno
sera establecida sobre la cima de las demas
montañas
y elevada por encima de las colinas,
y todas las naciones vendran en torrentes hacia ella
Muchos pueblos vendran y diran:
Vengan y ascendamos a la montaña del Eterno,
a la casa del Dios de Yaacov;
y El nos enseñara Sus caminos
y marcharemos en Sus senderos.
Pues la Tora saldra de Tzión,
y la palabra del Eterno de Yerushalaim.
El juzgara entre las naciones
y decidira entre los pueblos.
Batiran sus espadas en azadones
y sus lanzas en podadoras.
Ninguna nación levantara su espada contra nación
y ya no aprenderan mas la guerra.

De aquí aprendemos que los judíos ocuparan una posición especial de liderazgo moral en la Era Mesianica. Pero quiénes de los judíos estaran en posición de ejercer tal liderazgo? A quiénes se les considerara capaces de diseminar la palabra de Dios al resto del mundo?
Nuestros Sabios nos han enseñado que seran aquellos individuos que son cuidadosos en el cumplimiento del mandamiento de Tzitzit. Acerca de ello el profeta vaticinó: “En aquellos dmas, diez hombres de cada lengua de las naciones se agarraran a la esquina [de una vestimenta con Tzitzit, llevada por] un judío, y diran: ‘Iremos con ustedes, pues hemos escuchado que el Eterno esta con ustedes'” (Zejaria/ Zacarías 8:23).14

1. Sócrates, en el Fedón de Platón.
2. Alshej sobre Bamidbar/ Números 15:39.
3. Tur Oraj Jaim 24.
4. Zohar 1:175a; Baj,. Oraj Jaim 24, s.v. Tzitzit.
5. Menajot 44a; Rashi a Bamidbar/ Números 15:40; Rshit Jojma, Shaar haKedusha 6 (141c); Perí Etz haJaim, Shaar Tzitzit, nota # 1 (Ashlag, 5526), pag. 81; Liketei Moharan 7:4; Cf. Tikunei Zohar 18 (37a).
6. Tana d’Bei Eliahu Raba 62 (401a); Rambam, Baalei Tosafot sobre Bamidbar/ Números 15:32. Abarbanel, sin embargo, escribe que éste fue uno de los primeros mandamientos entregados a los judíos.
7. Abarbanel sobre Bamidbar/ Números 15:40 (86b); Alshej, ídem.
8. Sifri (115), Malbim, Or haJaim sobre Bamidbar/ Números 15:40; Reshit Jojma, Shaar haKedushaa 6 (141a).
9. Cf. Sifri (115), Rashi, Malbim, sobre Bamidbar/ Números 15:41; Zohar 3:176a.
10. Kuzar 98:1; Yad, Yesodei haTora 1:8; Mor”e Nevujim 2:35.
11. Menajot 43b; Rashi, Tosafot ad.loc. s. v. “Jóshen”, Pesikta Zutrata. Sforno, Abarbenel, Oraj Jaim sobre Bamidbar/ Números 15:39. Bajia, ídem, citando el Sefer haBahir 93; Sefer haJinuj 386; Zohar 3:174b; Etz Jaim, Shaar haShemot 7 (pag. 343); Dérej Hashem 4:6:6.
12. Ver Tosafot, Kidushín 2b, s.v. “Deasar”.
13. Estos pasajes se refieren ya sea a Israel o al Mesías. En cualquiera de ambos casos, el esclarecimiento de todos los pueblos se realizara a través de Israel.
14. Shabat 32b; Sifri, Bajia (83b); Etz Jaim, loc. cit.; Likutei Halajot, Tzitzit 3:9 (38a).

Aryeh Kaplan

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