Festejando
Januca
Januca: Significado y reflexiones
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Para alimentar el espíritu

(selecciones extraídas del libro “viviendo cada día”, Por Rab Abrahahm Twersky, © Ed. Benei Sholem)

Hilel dice: En el primer día de Janucá, una vela será encendida. Cada noche subsiguiente una vela es añadida, de modo que en la octava noche hay ocho luces (Shabat 21b).

¿Por qué no encender las ocho velas cada noche?
Hilel nos enseña dos cosas. Primero, debemos buscar siempre incrementar nuestra instrucción y no quedar estancados. Nunca debemos estar satisfechos con el crecimiento espiritual que hemos logrado, sino debemos constantemente buscar fomentar nuestro crecimiento.
En segundo lugar, es una equivocación apresurarse ansiosamente. El crecimiento espiritual debe ser gradual, y debemos adaptarnos a cada nuevo nivel e incorporar lo que hemos logrado antes de dar el próximo paso. Extralimitarnos puede provocar demasiado peso físico, mientras nuestra espiritualidad se puede volver tenue. El crecimiento gradual nos provee de un más firme fundamento.
Ocho luces la primera noche sería demasiado y demasiado pronto, y cada noche posterior no mostraría incremento en la luz.

 

Bendito eres Tú, Señor nuestro Di-s, Rey del Universo, que realizó milagros para nuestros antepasados en aquellos días, en esta época (Bendición por las velas de Janucá).

La traducción literal de las últimas palabras de la plegaria precedente es “en aquellos días en esta época”. Los comentarios nos dicen que “en esta época” se refiere a nuestro propio tiempo.
Nosotros tendemos a pensar que los milagros ocurrían sólo en tiempos antiguos. No es así, dicen los Rabies. Somos frecuentes beneficiarios de la intervención Divina, pero los milagros están encubiertos como fenómeno natural.
Aún si una persona se siente ella misma más allá de toda ayuda, y puede no ver camino para salir de un dilema, nunca debería desesperar. La ayuda Divina nunca falta, y debemos orar por ella.

 

La mitzvá de Janucá es exhibir la Menorá prominentemente donde puede ser vista por todos los transeúntes, a fin de dar publicidad al gran milagro (Código de Leyes, Oraj Jaím 671).

El mensaje de Janucá es para ser compartido con todos. Janucá nos enseña que no deberíamos dejar nuestra verdadera fe aún cuando confrontemos con abrumadoras fuerzas. La revuelta de los Macabeos fue contra la tiranía de la opresión religiosa. Los gobernantes greco- sirios no buscaban exterminar el pueblo judío, más bien, obligarlos a rechazar el judaísmo y abrazar el helenismo.
Aquellos quienes sugieren la asimilación como un medio para la supervivencia están errados. Los Macabeos nos enseñaron que supervivencia física sin supervivencia espiritual no es digna de tenerla.

En mérito de la mitzvá de las luces de Januca, que haya cumplimiento de la promesa, “Mi palabra no se separará de vuestra boca, ni de las bocas de vuestros hijos y los hijos de sus hijos, de ahora hasta la eternidad” (plegaria precedente al encendido de la menorá).

Nosotros oramos que nuestros hijos y descendientes sean personas espirituales, amando y viviendo por la palabra de Di-s.
Los valores son transmitidos, no por la enseñanza o la prédica, sino por el ejemplo. Los niños están inclinados a estimar aquello que ellos ven que sus padres consideran querido. Cuando los padres están dispuestos a sacrificarse por los principios que ellos defienden, los niños ven esto como genuino, y es probable que acepten estos valores en sus propias vidas.
Encender la menorá de Januca no debería ser un mero ritual, sino una dedicación a los ideales de los Macabeos, autosacrificio por la fe de uno, en la comprensión de que una vida desprovista de espiritualidad no es digna de vivirse.

 

La Menorá debe ser colocada sobre el lado izquierdo de la puerta. Dado que la mezuzá está sobre el lado derecho, la persona estará rodeada por mitzvot (Shabat 22a).

Cuando las ocupaciones terrenas y las gratificaciones físicas amenazan la espiritualidad de uno, es esencial rodearse uno mismo por todos lados de mitzvot.
Nuestros Sabios se han referido al ietzer hará, o la inclinación al mal, como un enemigo cuyo designio es destruir la humanidad o la espiritualidad del hombre. Al batallar con un enemigo, debemos proteger todos los flancos, porque cualquier posición que es dejada desguarnecida será vulnerable al ataque. Carece de importancia para el enemigo en qué punto él gana su acceso.
Nosotros no podemos por tanto seleccionar ninguna etapa de nuestras vidas para ser espirituales, sino debemos más bien santificar toda faceta de las mismas. Podemos hacer esto asegurándonos que todo lo que nosotros hacemos debe ser en el interés de cumplir la voluntad Divina. Es necesario estar totalmente inmerso en espiritualidad si uno desea tener algo de espiritualidad.

Las velas de Janucá que están veinte o más codos (aprox. 10 mts.) por sobre el suelo no son válidas, porque ellas están demasiado alto para ser visibles (Shabat 22a).

Algunas personas piensan que los principios espirituales están reservados sólo para aquellas mentes muy elevadas que pueden comprender filosofías muy profundas o para personas que se aíslan de otras y viven vidas contemplativas, pero que la gente común es incapaz de ser verdaderamente espiritual.
El mensaje de Janucá es que la espiritualidad es para todos y está fácilmente dentro del alcance de toda persona. De hecho, si las luces de Janucá, las cuales representan espiritualidad, son colocadas tan alto que ellas están fuera de alcance, no tienen ninguna validez.
No hay nada terriblemente complejo acerca de la espiritualidad. Manténla simple, y tú la hallarás dentro de tu alcance.


Salmo 30

Durante la Tefila de la mañana agregamos el Salmo 30; un Salmo hermoso, compuesto por el Rey David para la inauguracion del “Bet-Hamikdash” que contiene peticiones muy profundas y basicas.

1) MIZMOR SHIR JANUKAT
Un Salmo poetico (relacionado con) inauguracion de
HABAYT LEDAVID
La casa (Templo Sagrado) de parte de David
2) Te enaltecere D-os porque me has alzado, y no alegraste a mis enemigos por mí.
3) D-os mi D-os[Tdp.], clamé a Ti y me curaste.
4) D-os has subido de la tumba mi alma, me diste vida de mi descenso (casi) al pozo (sepulcro).
5) Entonad melodías a D-os Sus devotos, y agradeced a la remembranza de Su santidad.
6) Porque (sólo) un instante dura Su ira; la vida (depende) en Su voluntad, en la noche pernoctará llanto, y en la mañana (habrá) jubilo.
7) Y yo dije en mi sosiego, no me derrumbaré jamás.
8) D-os, con Tu voluntad sostuviste para mi montaña, fuerza; (pero cuando) ocultaste Tu rostro estuve consternado.
9) A Ti, D-os invocaré, y a D-os suplicaré.
10) ¿Qué ganancia hay de mi sangre (muerte), de mi descenso a la tumba? ¿acaso te elogiará el polvo? ¿Acaso contará (el polvo) Tu verdad?
11) Escucha D-os y concédeme gracias; D-os se (Tu un) socorro para mí.
12) Transformaste mi lamento en danza para mí, destaste mi costal (saco de duelo). Y me ceñiste de alegría.
13) Para que te cante el honor (el alma) y no enmudezca, D-os mi
D-os Tdp.], por siempre te agradeceré.

Adaptado de la traducción de Sidur Shem Tob para días Jol

Rab Abrahahm Twersky

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