Profundizando
1. Perspectiva del Amor desde la Torá
El Amor, La Mujer Judía y El Matrimonio
+100%-

Paciencia infinita

Extraído de El misterio del matrimonio, del Rab Itzjak Ginzburgh. Este libro pertenece a la colección del Club Hebreo del Libro.

Rectificar a Uno Mismo, Rectificar a Otros
Es por cierto un gran logro llegar a ser suficientemente genuino para analizar los defectos de uno con el cónyuge. Pero se debe tener cuidado en aplicar esta objetividad solo a las imperfecciones y problemas propios, contando con la ayuda y el sostén de la pareja, mientras trabaja para rectificarlos mediante la plegaria y el auto refinamiento.

Respecto a juzgar (o condenar) los defectos y malas acciones aparentes del otro, han dicho nuestros sabios: “No juzguéis a tu prójimo hasta no estar en su lugar” . El Jasidismo explica que como uno nunca puede realmente estar en el “lugar” del otro -es decir, nunca puede comprender realmente sus motivos conscientes o inconscientes- uno nunca puede juzgarlo .

Sin embargo, al decir “hasta no estar en su lugar”, los sabios dan a entender que uno debería intentar comprender a su prójimo de la mejor manera posible y acercarse a su “lugar” lo máximo posible. Acercarse al otro significa relacionarse con él, tanto intelectual como emocionalmente, con empatía y amor .

Al acercarse a otra persona nuestra perspectiva cambia. Comenzamos a apreciarlo más y somos capaces de observar el dictamen de nuestros sabios : “Juzga favorablemente a todos los hombres”. Uno comienza a reconocer que los defectos aparentes que ha observado en el otro, son en realidad el reflejo de defectos similares propios, aunque menos aparentes en uno mismo . Puede entonces observar la mitzva de reprender al prójimo de acuerdo a las enseñanzas del Baal Shem Tov : ante todo uno debe reprenderse a sí mismo por la misma falta y sólo entonces es capaz de reprender a su prójimo en forma constructiva. Esta enseñanza del Baal Shem Tov confiere una percepción adicional al consejo de nuestros sabios : “Primero rectifícate y después rectifica a los demás”.

El Antídoto de la Ira
Cuando uno comprende que la rectificación de los demás depende de la rectificación propia, aprende a ser paciente con los demás. La paciencia es el antídoto de la ira.

El único objeto legítimo de ira es la propia inclinación al mal, como enseñan los sabios: “Uno debe siempre despertar la ira de su tendencia al bien contra la tendencia al mal” . Respecto a los demás en general y su cónyuge en particular, uno debe bregar por adoptar el atributo Divino de “paciencia infinita” .

La paciencia fomenta la capacidad de esperar que un conflicto se resuelva por sí mismo , de suspender el juicio y de controlar constantemente la tendencia a responder en forma impulsiva. Esa es la clave para evitar el daño que uno se inflinge a sí mismo y a los demás cuando es incapaz de controlar las reacciones de la “primera naturaleza”.

Rab Itzjak Ginzburgh

Deje su comentario

Su email no se publica. Campos requeridos *

Top