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Oscuridad antes del alba

Extraído de Cabalá: espiritualidad auténtica para nuestros días por Simcha Benyosef

La lectura de la Torá con que finaliza el libro de Números, Masé [Viajes] siempre se lee durante los días de aflicción, las 3 semanas entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av. Masé comienza así:
Estos son los viajes de los israelitas, quienes habían salido de Egipto en grupos organizados bajo el liderazgo de Moisés y Aarón. Moisés recordó sus paradas por el camino, por orden del Eterno. Estas fueron sus paradas por el camino:

Los 43 versículos siguientes enumeran los nombres de todos los lugares donde acamparon los hijos de Israel en camino a Tierra santa. ¿Cuál es la importancia de estas 42 paradas que merecieron ser mencionadas en la Torá?

Según el Midrash, cada parada constituyó un paso más hacia la santidad, una senda en extremo valiosa para el Creador. En tal calidad, fueron inmortalizadas como preciosos recuerdos para las generaciones venideras.

El Arí enseña que con cada peldaño que ascendemos en la escalinata espiritual, no agregamos más a la estructura preexistente, sino que empezamos a edificar un proyecto totalmente nuevo. El Maharal de Praga ilustra este patrón de progresión recordándonos que el futuro redentor de Israel nacerá en el fatídico 9 de av.

El Maharal explica que la luz del Mesías no es una continuación de la que irradiaba el Templo, sino que, mas bien, es una nueva forma de energía divina que D-os dirigirá hacia nosotros. De aquí que esta nueva iluminación no podía engendrarse en tanto el Templo permaneciera en pie: la luz del Mesías solo podría comenzar a resplandecer después de extinguirse su predecesora. Igualmente quien tiene un edificio viejo no puede erigir un palacio en su lugar e menos que la estructura previa haya sido retirada del sitio.

Por ello, Israel se compara con la luna. Cuando la luz de la luna llega a su apogeo, debe por fuerza debilitarse hasta desaparecer antes de recibir la luz renovada del siguiente mes. El servicio divino que Israel deber cumplir obedece una naturaleza similar. En el camino hacia la redención, nuestra labor consiste en construir una sucesión de estructuras en el mismo sitio. De ahí que cada una de nuestras nuevas estructuras debe ser destruida antes de iniciar una nueva. Así cada estructura supera a su predecesora en complejidad y belleza.

Cada una de las cuarenta y dos paradas en el largo periplo de Israel hacia la Tierra Santa representa un peldaño de ascenso hacia un nivel superior de cercanía a D-os. En consecuencia, debían desplegarse redoblados esfuerzos para subir cada peldaño. Una vez finalizado con éxito cada viaje, el pueblo sintió una tangible perdida de conciencia de lo Divino. Esto permitió a su vez que el flujo renovado de luz divina inundara la oscuridad. Algunos de los incidentes que sucedieron como resultado del ocultamiento de la Presencia Divina se registran o aluden indirectamente en listado de paradas.

[Ellos] acamparon en Refidim, donde no hubo agua para que bebiera el pueblo…Partieron del desierto de Sinaí y acamparon en las Tumbas del Deseo…Aarón ascendió al Monte Hor por orden del Eterno y ahí murió.

La Torá nos presenta aquí un patrón de conducta para todos los judíos para toda la eternidad. Cada integrante de Israel debe completar con éxito cuarenta y dos paradas similares en el mundo físico. Desde que nace hasta que regresa el alma a su Creador, un judío vive en diversos ascensos y descensos de distinta intensidad, iluminación seguida de oscuridad, cada cual ofreciéndole una forma peculiar de crecimiento capaz de ser alcanzado a partir de un punto de ocultamiento que le precede.

En cada parada, uno asciende al siguiente nivel. No obstante antes del ascenso en si, pasamos por una prueba. Al reflejar nuestra total confianza en D-os durante esta «travesía desértica», demostramos ser merecedores de ascender.
[..]

Antes de ascender a un nuevo nivel, la luz que nos ayudo a subir al nivel anterior queda opacada. Sin embargo, aunque sintamos que estamos nuevamente construyendo desde cero, en realidad estamos agregando altura al edificio que hemos estado erigiendo desde que fuimos creados. Mientras mas crecemos, mas se espera de nosotros, con lo cual ciertos patrones de conducta que habrían sido dignos de elogio en una estructura inferior ahora pueden hacernos incurrir en el desagrado de D-os.

Ahora podemos entender por que debemos pasar por los dias de Aflicción antes de recibir una nueva luz en el mes de Tishrei [Rosh HaShaná]. Las tragedias que ha sufrido Israel durante los Días de Aflicción le han dado a estas tres semanas una impronta desértica, evocando así los viajes de los israelitas en el Sinai. Nuestros esfuerzos por mantener una fe radiante en estas difíciles semanas forman los cimientos de las metas que nos fijamos en Elul. Un vistazo al pasado nos indica que este tiempo de sufrimiento tiene por objeto ayudar a Israel a remontar el vuelo hacia alturas incluso superiores.

Simcha Benyosef

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