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Operación Mashiaj (a través del Hitbodedut)

Entre los grandes pensadores de las últimas generaciones, se encuentra Rabí Najman de Breslev. Experto en los secretos y laberintos del alma, un verdadero maestro de “Artes Marciales”.

Rabí Najman supo señalar al verdadero e intransigente enemigo de la humanidad, exhibiéndolo en todas sus formas y atuendos y desarrollando un sistema de lucha sofisticado como ninguno.

Esta técnica, como todas las artes de guerra, demanda precisión y concentración y contribuye a la relajación mental, pero a diferencia de ellas, golpea al verdadero enemigo acallando su voz, enmudeciendo su bramido y extinguiendo su poder.

La mano sanadora del Hitbodedut llegará hasta cualquier área del alma afectada por las flechas del enemigo, ya sean de desgana, de impotencia, de angustia, de vanidad u otras sagitas venenosas.

El Hitbodedut sanará y atenderá las heridas, mientras golpeará dura y mortalmente al enemigo en el momento y lugar menos sospechado.

Cuando laakov Abinu luchó con el ángel de Esav, símbolo del mal (génesis 32 24-32), éste último lo golpeó en su muslo y se lo dislocó. De esta manera le insinuó: Tú, tal vez por tu gran santidad, pudiste vencerme; pero tus hijos (el muslo, en el Tanaj, representa a la descendencia), caerán en mis trampas y mis artimañas.

Al despuntar el alba, Iaakob sale victorioso y le pide al ángel que le revele su nombre, pero éste le explica que sus nombres varían según a la ocasión.

Dicha respuesta fue un gran descubrimiento para nuestro patriarca que se lo transmitió a todas sus generaciones:

”El mal no tiene un solo nombre, son varias sus formas y diversos sus colores, bajo cualquier disfraz suele esconderse, incluso en la Torá y las Mitzvot; y siempre se debe estar atento”

Ante éste polifacético rival y habilidoso embustero, hace falta un arma multipropósito y sofisticada como el mismo mal. Por eso nos revela el Rebe el secreto sobre la infalible eficacia del Hitbodedut.

Dice el Rebe:

Las plegarias y rezos ya establecidos (es decir, el texto universal de la Tefilá) las conocen todos los ángeles fiscalizadores y acusadores y ellos se encuentran acechando en la ruta de ascenso de las mismas. Sin embargo, cuando se transita por rutas nuevas, ahí no acechan y puede acceder con más facilidad aún la Tefilá de quien no tiene el mejor prontuario. El Hitbodedut, la conversación privada con el Creador que la compone cada uno en el momento, es esa ruta nueva desconocida.

No sólo nosotros, pequeños y débiles, precisamos tan poderoso armamento. Rabí Najman nos anticipa que la principal arma del Mashiaj será la Tefilá y de ella obtendrá toda su fuerza. Todas las batallas que dirigirá y vencerá serán por medio de la Tefilá. (Likuté Moharán 1-2).

Su arma es la nuestra, de nosotros depende aumentar en Tefilot, que se convertirán en su mano en una espada de fuego, para extirpar y destruir definitivamente el mal y todos sus delegados.

Toda Tefilá, de cada persona, es parte de la revelación Divina (Likuté Moharán 1-2).

“Toda Tefilá” – sea cual sea. “De cada persona” – sea quien sea.

“Es parte de la revelación Divina” y será activa en la demolición del mal y la construcción de un mundo nuevo y puro que emergerá de sus ruinas.

Para ser de los militantes del Mashiaj, para ser un serio participante en el proceso de la redención y liberación, es necesario hacer Tefilá.

El Rebe graficó de la siguiente manera la importancia de nuestras simples Tefilot y pedidos:

Un rey regresaba junto a sus ministros de una expedición de caza, cuando una fuerte tormenta se desató y todos se dispersaron en búsqueda de refugio, dejando al rey solo en medio del bosque.

El monarca, desertado por sus secuaces, llegó a una casa campesina donde fue recibido con mucha hospitalidad. El campesino, sin saber a quién estaba atendiendo, le brindó alimento, abrigo y una cómoda cama.

El apetito, el frio y el cansancio le hicieron al rey figurarse que nunca había probado tales manjares ni dormido en camas tan cómodas.

Al amanecer, los ministros salen a buscar al rey, lo localizan en la aldea y pretenden volver con él al palacio en la carroza real.

Pero el rey se rehusa: “Uds. me han abandonado en la tempestad, mientras que el campesino me recibió cálidamente y en su mesa probé las mejores exquisiteces. Regresaré al palacio en su compañía y con las vestimentas que él me proporcionó”.

El rey es Hashem. La noche fría el Galut y la Gueulá es el amanecer. Los ministros, los estudiosos de la Torá y el campesino, el Iehudí simple, apegado al Tehilim y a la Tefilá sencilla de todo corazón.

Al final del Galut, dijo el Rebe, habrá un diluvio de ideas erradas que salpicarán aún a los estudiosos de la Torá y solamente quedará a salvo quien se escude con Tefilot, Hitbodedut y Tehilim.

Cuando la tormenta cese, y el mundo sea iluminado por la luz del Mashiaj, será estos Iehudim quienes van a cortejarlo hacia el Bet Hamikdash.

Para conseguir volcar nuestro corazón delante de Hashem regularmente como conversando con un fiel compañero, para saber qué y cómo decir y cuáles son las diversas variaciones del Hitbodedut, es indispensable estudiar. Sin estudio y ejercitación no se aprende ningún oficio y menos uno tan profundo y delicado.

Indudablemente correspondería habilitar institutos donde se enseñe el arte del Hitbodedut y se exploren todas sus variantes. En estas escuelas se formarán los luchadores de la luz, aquellos que aspiren a una verdadera liberación. A sus portones acudirá quien pretenda desatarse de las cadenas que apresan su mente y su corazón.

Tal vez el momento sea ahora, posiblemente la luz se encuentra próxima. Indudablemente, hoy más que nunca, muchos quisieran obtener este importante adiestramiento.

Si lo que tú buscas es profundidad, claridad y energía. Si pretendes adquirir contenido, formarte con valores imperecederos sin residuos de vanidad o desgano, pues a ti está dirigida esta guía práctica del Hitbodedut.

El gran maestro, para quien ningún laberinto le es ajeno y ningún enemigo le resulta desconocido, te guiará hacia aguas tranquilas.

Sus discípulos están adiestrando nuevos luchadores. Animate a aprender y entrenar ¡Unite a la OPERACIÓN MASHIAJ!

Rabino Menajem Adeljak

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