Profundizando
1. Perspectiva del Amor desde la Torá
El Amor, La Mujer Judía y El Matrimonio
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Cual es el objetivo del matrimonio?

El matrimonio siempre ha sido la base de nuestra sociedad. El ser humano, desde tiempos inmemoriales, siempre ha buscado una pareja con la cual pasar el resto de su vida, dejando la casa de sus padres y formando su propio hogar.

Sin embargo, en nuestros tiempos se ha tornado una práctica común obviar —o al menos postergar lo máximo posible— el matrimonio. Lo que antes era el curso de acción por defecto de la mayoría de la gente, ha pasado a ser actualmente una opción que sólo algunos deciden tomar. E incluso quienes no dudan en tomar la decisión de casarse, muchas veces no tienen claro por qué deberían hacerlo en realidad, fuera del hecho que sea la costumbre social o que signifique un nivel de compromiso más elevado con la pareja que es necesario asumir con el pasar del tiempo.

No cabe duda que la mejor manera para tener un matrimonio exitoso es entender cuál es su objetivo. Al fin y al cabo, si no sabemos por qué deberíamos casarnos, es muy difícil que lo hagamos de la forma correcta y que nos mantengamos en ello a pesar de las dificultades que aparezcan en el camino.

Recuerda: Para tener un matrimonio exitoso primero debemos entender cuál es el objetivo de casarse.

La visión judía sobre el matrimonio se desprende del primer matrimonio de la historia. Todos conocemos la historia de la creación del primer hombre, Adán, y de su compañera Eva. En un principio Dios creó un solo ser y luego decidió crearle una pareja, como nos relata la Torá:

 “Dijo Dios: ‘No es bueno que el hombre esté solo, Le haré una ayuda en su contra’” (Génesis 2:18).

De este versículo se entiende que hasta ese momento la realidad era imperfecta —no era bueno que el hombre estuviera solo—, por lo que Dios decidió arreglar la situación: Le crearé una ayuda en su contra. Esta forma de leer el versículo hace parecer como que Dios se hubiera equivocado, lo cual por definición sería imposible; primero creó al hombre de una manera imperfecta, luego se dio cuenta que no estaba bien y finalmente decidió arreglar el problema. Sin embargo, este entendimiento se debe a una comprensión incorrecta del versículo. A pesar de que la palabra hebrea tov que aparece en dicho versículo significa “bueno”, en este caso en particular no se refiere a la situación en la que se encuentra el hombre —no es bueno que el hombre esté solo—, sino que se refiere a su realidad: no es bueno el hombre en su estado de soledad.

Ahora bien, ¿qué significa que no sea bueno — tov— en su estado de soledad? En la historia de la creación, la cual es relatada en el libro de Génesis, la Torá nos cuenta que luego de crear cada tipo de cosa Dios declaró que era tov, salvo respecto al hombre. El Maharal de Praga, un famoso sabio judío del siglo XVI, explica que tov en este contexto hace referencia al estado ideal de las cosas. Los animales son tov, lo cual significa que están en su estado ideal: no tienen nada que mejorar, son la mejor versión de lo que podrían llegar a ser. Pero el hombre no se encuentra en su estado ideal cuando es creado, sino que debe trabajarse a sí mismo para lograr dicho estado. Por eso la Torá nos enseñó que no es bueno el hombre en su estado de soledad: para poder llegar a su estado ideal, necesita una pareja.

Vemos por lo tanto que no es que Dios se haya equivocado al crear al hombre y que después haya tenido que enmendar su error; en un principio Él lo creó intencionalmente de forma no tov —ya que el propósito de este mundo es que el hombre haga el trabajo de mejorarse a sí mismo —, y luego le entregó una ayuda para lograrlo: una ayuda en su contra. La vida en pareja es la forma ideal para llegar a ser tov, la vida en pareja es la forma ideal para alcanzar la perfección .

Recuerda: La vida matrimonial es la forma ideal para alcanzar la perfección.

Pero, ¿por qué el hombre necesita la vida en pareja para poder perfeccionarse? ¿Acaso no puede perfeccionarse si vive solo?

Efectivamente una persona que vive sola sí puede —y debe— trabajarse a sí misma y avanzar rumbo a la perfección. Es más, quienes no hayan tenido aún la oportunidad de casarse (o quienes estén solos después de haber estado casados) pueden y deben trabajarse a sí mismos. Pero no cabe duda que el trabajo que se puede realizar en pareja es más directo y concentrado que el trabajo que se puede realizar solo. La pareja es una verdadera ayuda para el desarrollo y crecimiento personal.

Por ejemplo, una persona enojona podría trabajar su enojo a tal grado que deje de enojarse en su vida privada —como cuando se le rompe algún objeto o cuando no logra solucionar algún problema—, pero dejar de enojarse en las interacciones con otras personas requiere de un trabajo mucho más delicado. Y no hay mayor interacción con alguien que en la vida matrimonial.

La convivencia diaria con otra persona —con quien hay un nivel de compromiso suficientemente fuerte como para que no sea fácil escapar cada vez que se presenten problemas— es el escenario ideal para trabajarse a uno mismo. Por su naturaleza, el matrimonio resalta incluso las imperfecciones más pequeñas de la persona. Es la única forma de realmente poder reparar nuestras imperfecciones en su máximo nivel; es la única forma de llegar efectivamente al estado de tov.

Rav Jaim Vital , un famoso cabalista del siglo XVI, solía decir que la persona se mide realmente en su casa. Si quieres ver el verdadero estado de las midot5 de una persona, no basta con ver cómo actúa frente al mundo, sino que lo más importante es ver cómo se comporta en su ambiente más íntimo, en el día a día. En el hogar siempre ocurrirán cosas que harán a la persona mostrarse como es en realidad.

Muchas personas se encuentran a lo largo de sus vidas con que todas sus relaciones sociales funcionan a la perfección salvo su relación de pareja. Así, concluyen erróneamente que su pareja debe ser la culpable, pues “con todos me llevo bien salvo con ella”. Pero en realidad debemos entender que la razón por la que nos llevamos bien con el resto de la gente es que nuestra relación con ellos no es tan cercana como con nuestra pareja: si compartiéramos el día a día con ellos probablemente tampoco funcionaría todo de maravillas; debemos asumir la responsabilidad personal de que somos nosotros quienes debemos cambiar.

Dios creó este mundo con un propósito claro para el hombre. Fuimos creados para que mediante nuestro propio trabajo y esfuerzo podamos perfeccionar nuestras midot. Fuimos creados de forma no tov, pero Dios nos proporcionó una ayuda para alcanzar la perfección: el matrimonio, una ayuda en nuestra contra.

El estado ideal de una pareja se conoce en hebreo como Shalom Bait, o paz en el hogar. La palabra hebrea shalom viene de la raíz shalem, que significa completo. Toda persona está incompleta, y se completa con su opuesto, con su pareja; el shalom, la paz, es lo que viene después del conflicto. Muchas personas sienten que se equivocaron de pareja cuando aparecen los inevitables desafíos del matrimonio. Siempre existe un potencial conflicto, pero debemos esforzarnos por hacer la paz, shalom, pues es la única forma para poder llegar a la completitud, a estar shalem.

Rab Igal Snertz

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