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1.Shemot
El Libro de Shemot (Exodo)
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Moshé Rabenu y la profecía

1- Este nuevo capítulo comienza explicando que Moshé “apacentaba las ovejas de Itró, su suegro, por el desierto, llegando al ‘Monte de Elokim’ en el paraje de Jorev”; (versículo 1).

Es importante destacar que este hecho, ocurre alrededor de 60 años después de la huida de nuestro héroe de Egipto a Midián, haciendo así la Torá un extenso paréntesis en la prosecución de la narración de la vida de Su profeta.

De cualquier forma, será aquí donde Ha-Shem Dará comienzo efectivamente, al proceso de redención de Israel, y si recordamos que anteriormente se ha expuesto que ello comenzó justo después del nacimiento de Guershom, se puede determinar que Moshé engendró a su primer hijo aproximadamente a los 80 años de edad.

Esta hipótesis podrá ser verificada más adelante, durante la narración del episodio de su regreso a Egipto junto a su esposa y sus dos hijos pequeños, que “él mismo montó sobre el asno”.

Pero es importante tener en cuenta para una mejor comprensión de los acontecimientos, que si el padre de Moshé vivió 137 años, tener un hijo a los 80 años “bíblicos” de edad, equivaldrían a unos 55 años en la era actual.

Cabe destacar que de acuerdo al Midrásh, él no pasó la totalidad de esas 6 décadas de exilio solamente pastoreando el ganado de su suegro por las tierras de Midián, sino que “él residió en otras zonas de la región, por ejemplo en “Cush”, donde llegó a convertirse en rey o gobernador, al ser reconocidas por sus habitantes las excepcionales dotes de dirigente que él poseía”.

Jorev’, es uno de los nombres con los que se reconoce al célebre Monte de Sinai o Monte de Elokim”, sitio donde más adelante Hashem habrá de Presentar a Su naciente pueblo, Sus 10 primordiales mandamientos divinos, y es también el lugar donde se producirá el primer y “personal” encuentro entre el D’s de Israel y Su profeta, desde dentro de un perenne arbusto ardiente…

Es por estos motivos que la tradición asegura que el nombre Sinai”, es una derivación de la palabra hebrea nissim”, que significa milagros”, y en esta ocasión es denominado también Monte de Elokím”, por el hecho de producirse allí el milagro de la aparición de Hashem en la zarza ardiente.

No obstante, algunos estudiosos indican que el nombre Jorev’, con el que se denomina ahora al paraje adonde estaba situado el monte, es también un derivado de la palabra hebrea Jorvá que significa ‘desolación’ o ‘destrucción’, y con ello, la Torá intenta destacar “la humildad” del sitio Elegido por el Todopoderoso para Su primer y esencial encuentro con el futuro libertador del pueblo de Israel y, según explica el Midrásh, ello es señal de que “Hashem no se Comporta con soberbia o altanería para Acercarse a Sus criaturas, y que el hombre puede Hallarle en cualquier sitio adonde Él sea Requerido”.

“Y se le apareció (a Moshé) el Ángel de Ad-nái desde adentro del ‘corazón del fuego’, de entre la zarza, y vio (Moshé) y he aquí que la zarza arde en el fuego y la zarza no se consume”; (v. 2).

Extrañamente, lo que llama la atención de Moshé, no era la sorprendente presencia del Ángel de D’s dentro de la zarza ardiente, sino el hecho de ver que el arbusto en llamas no se consumía.

Ello se debía a que el Ángel de D’s,era el fuego mismo, y Moshé simplemente no lo discernía”, mientras que la inusual visión de un arbusto resistente a los poderes de las llamas, resultaba sin dudas para él, un espectáculo delirante…

Una bella metáfora compara a la zarza ardiente con el pueblo de Israel, al que se intentó ‘consumir’ en un sin fin de ocasiones, “pero al estar D’s presente en su seno, adentro de su corazón aunque no Sea percibido físicamente, Israel se transforma en un arbusto imperecedero”.

“Y dijo Moshé: –‘¡Me apartaré y veré esta gran visión, del porqué no se consumirá la zarza!’”; (v.3).

El hijo de Amram, comprendiendo que de algo sobrenatural se trataba, sumamente intrigado, decide cambiar de posición para poder observarlo con más claridad.

“Y Vio Ad-nái que se apartaba para ver, y lo Llamó Elokim desde dentro de la zarza, Diciéndole: ‘¡Moshé, Moshé!’, Y dijo: ‘Aquí estoy’”; (v.4).

Según testimonia la Torá, Moshé es llamado por el D’s mismo y no por Su Ángel, y ello es debido a 2 causas: la primera, que la misión del Ángel consistía únicamente en llamar la atención de Moshé “desde adentro del corazón del fuego, de entre la zarza”, y una vez logrado Su cometido, desaparecer…

La segunda y fundamental, es que el vínculo establecido por D’s con Moshé Rabenu será desde este momento, directo y sin intermediarios.

“Y Dijo (Hashem a Moshé): –‘¡No te acerques aquí!; ¡Descalza tus zapatos de tus pies, que el lugar sobre el cual tú estás parado, tierra sagrada es!’”; (v.5).

Con esta advertencia, D’s completa el escenario que hará comprender al hijo de Amrám, la gravedad del momento que estaba viviendo…

“Y Dijo: –‘¡Yo Soy el D’s de tu padre, D’s de Abraham, D’s de Itzhak y D’s de Yaacob!’; (Hashem Comienza Su manifiesto, con la presentación de lo que podríamos definir eran Sus “cartas credenciales”); Y escondió Moshé su rostro, pues temió de observar hacia el D’s”; (v.6).

Hashem Continúa:

–“Ver Vi (claramente) la aflicción de Mi pueblo que está en Egipto y su grito Escuché por sus opresores; ¡pues de sus sufrimientos!”; (v.7).

Ahora, Hashem le Describe a Su elegido la razón de Su sorpresiva aparición: “la penosa situación por la que estaba atravesando el pueblo hebreo en Egipto”, y es interesante observar que aquí, Él Expone sólo 3 de las 4 reacciones que ese desesperado llamado de Israel “desde el trabajo”, produjo en Él: “Vi”, “Escuché” y “”.

¡Pero a no equivocarse, pues la primordial de ellas, el recuerdo del pacto eterno juramentado con los padres de la nación”, quedó reflejado en Su preliminar identificación ante Moshé, como el D’s de Abraham, de Itzhak y de Yaacob”!.

Ahora, Hashem Se aviene a explicarle a Moshé cual será Su próximo paso:

–“Y Bajaré para salvarlo de manos de los egipcios, (y cual es el objetivo final de Su visita…) y lo Subiré de esa tierra a la tierra buena y ancha, a la tierra que mana leche y miel, al lugar del cananeo y del jiteo y del emoreo y del periseo y del jiveo y del yevuseo”; (v.8).

“Y ahora, he aquí que el grito de los hijos de Israel llega a Mí, y también Vi la opresión que Egipto acciona sobre ellos”; (v.9).

Hashem Finalizará Su breve pero belicosa proclama, Comunicándole a quien se ha convertido desde ahora en el profeta de Israel ‘sin saberlo’, cual es la misión que de inmediato deberá comenzar a efectuar:

¡Y ahora, anda!; ¡Y te Enviaré al faraón y saca a Mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto!”; (v.10).

Casi nada…

Resulta bastante simbólico, que la forma Empleada por Hashem para Convocar a Moshé durante ésta, su primera profecía antes de partir de regreso hacia Egipto, es sumamente similar a la forma en que Él Llamó a su antepasado Yaacob, en su última profecía acaecida también antes de partir hacia Egipto, cuando huía del hambre reinante en su tierra natal (Génesis, 46: 1).

Allí se expone:

“Y Dijo Elokim a Israel, en visiones de la noche (‘Israel’ es el homónimo de ‘Yaacob’). Y Llamó: –‘¡Yaacob, Yaacob!’; Y dijo: –‘Aquí estoy’”.

Vemos aquí, en primer lugar, que Hashem Llama a los dos patriarcas de la misma manera, Repitiendo sus nombres, y ello es reflejo de la forma repentina en que Él Hace Su aparición frente a ellos.

Luego, podemos observar que Hashem se Dirige a Yaacob en visiones de la noche”, mientras que a Moshé, lo hace durante el día y desde el interior de la luz que irradiaba la zarza ardiente. O sea, a uno en la oscuridad de la noche, y al otro, a plena luz.

D’s Continúa Diciéndole a Yaacob:

–“Yo Soy Ad-nái, D’s de tu padre. ¡No temáis de bajar a Egipto, pues para pueblo grande te Pondré allí!”; (v.3).

Aquí se expresa el comienzo del proceso, que derivará en el largo exilio de Israel de su tierra. Aquí comienza, la “larga noche” del pueblo hebreo…

Pero ahora a Moshé, Dice: –“¡Y ahora, anda!; ¡Y te Enviaré al faraón y saca a Mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto!”; (v.10).

Con estas palabras, al Dirigirse Hashem a Su profeta desde “el corazón de la zarza”, a plena luz, se da comienzo al proceso de reivindicación del pueblo de Israel, que pondrá término a la situación de “Ester paním” o “Auto ocultamiento” por parte de Hashem, y que habrá de retornarles a la luminiscencia de su emancipación.

2- Moshé, anonadado seguramente por el inesperado y repentino desarrollo de los acontecimientos, pregunta humildemente pero con absoluta honestidad:

–“¡¿Y quién soy yo para ir al faraón, y que saque a los hijos de Israel de Egipto?!”; (v.11).

Moshé formula ciertamente una lógica pregunta, pues siendo él ahora un sencillo pastor (debemos acordar que así él es presentado en la Torá en este episodio), es tomado absolutamente por sorpresa para llevar a cabo una misión de inconmensurables proporciones…

–“¡Porque Estaré contigo!(Responde D’s); “Y ésta será la señal de que Yo te he enviado: ‘¡Después de sacar al pueblo de (la tierra de) Egipto, serviréis al D’s en este mismo monte!’”; (v.12).

Esta respuesta contiene 2 elementos, que deberán apuntalar la confianza de Moshé:

El primero, consiste en que por el simple hecho de estar D’s Presente junto a él durante toda la operación, su persona adquirirá una importancia y dimensión totalmente diferente a la actual.

El segundo, está representado en la señal o promesa que a modo de garantía le Otorga el Todopoderoso, de que al final de la misión “Me serviréis en este mismo monte”, Refiriéndose al futuro “feliz reencuentro” a llevarse a cabo aquí mismo entre Hashem, y el ya liberado pueblo de Israel.

Rashí sostiene sin embargo, que ‘la señal’ a la que Hashem Hace referencia, es el milagro de la zarza”, al que compara alegóricamente con la misión encomendada a Moshé. “Que así como el fuego no logró consumirla por estar Hashem en su interior, también la participación de Moshé en la misión será absolutamente exitosa, por el hecho de gozar también él, de Su constante compañía”.

 

Pero Moshé, aún intranquilo, vuelve a preguntar:

–“He aquí que yo me presento ante los Hijos de Israel y les digo a ellos: ‘El D’s de vuestros padres me Envió a ustedes’; Y ellos me dirán: ‘¿Cuál es Su nombre?’; ‘¿Qué les digo?’”; (v.13).

Si analizamos las posibles razones que indujeron a Moshé a formular esta “trivial pregunta”, se podrían extraer las siguientes conclusiones:

Primero, que ella podría ser producto simplemente de un estado de inseguridad, tensión o ansiedad, motivado por la magnitud de la misión a él encomendada y por la repentina sucesión de los acontecimientos, y no necesariamente debido a no conocer Su nombre.

Segundo, que Moshé, definido por la Torá como “el más humilde de los hombres”, aparentemente no se consideraba apto para liderar la operación, y formula una pregunta banal simplemente como medio para aparecer incompetente y así, provocar la anulación de su elección.

Tercero, que debido a que cada deidad egipcia era conocida por ese pueblo de acuerdo a su nombre, Moshé estaba seguro que también los hijos de Israel pretenderían saber “cual era el nombre del D’s que lo enviaba”, quizás para comprobar la veracidad de sus declaraciones.

De todas formas, es importante aclarar que algunos analistas de la Torá atribuyen la extraña pregunta de Moshé, no precisamente a “falta de conocimiento”, sino a la circunstancia de estar presentando la Torá “una charla que encubre el verdadero diálogo mantenido entre él y el Todopoderoso, y ello para enseñarnos los nombres y Actitudes de Hashem”, como se presentará inmediato:

 

“Y dijo D’s a Moshé: –‘Seré Quien Seré. Y dijo: –‘Así dirás a los Hijos de Israel: ‘Seré, me envió a ustedes’”; (v. 14).

(‘Seré Quien Seré’ es la traducción literal de la voz hebrea Eheié asher Eheié, que también puede significar, ‘Estaré adonde Estaré’, o ‘Estaré con quien Estaré’).

Sin duda alguna, D’s le responde a Moshé de forma bastante misteriosa, pues ¿qué se puede comprender de este nombre?, o mejor dicho, ¿cuál es el mensaje que Pretende Hashem Enviar a Israel, con esa peculiar forma de Darse a conocer?.

 

Rashí explica que D’s Envía al pueblo Hebreo, el siguiente mensaje:

“Yo Estaré (‘Eheié’) con vosotros en esta aflicción, como también Estaré (‘asher Eheié’) con vosotros, en las futuras opresiones que habréis de sufrir bajo otros reinos”, significando de manera simbólica “la firme promesa de Asistir al pueblo de Israel, tanto en este caso bajo la opresión faraónica, como también en todas las futuras opresiones que sufra Israel, durante las generaciones venideras.

Pero lamentablemente, de acuerdo a esto Estaría Anunciando también que Israel será nuevamente en el futuro, ‘dispersado y sometido por otros pueblos’. Premonición que se verá confirmada, en incontables ocasiones…

Otros comentaristas coinciden en que en este caso, “Eheié asher Eheié” se debe interpretar como “Estaré con quien Estaré”, Confirmándole así Su promesa de Estar con él durante su misión”. Pero de esta interpretación se pone también de manifiesto, que Hashem Reserva para Sí mismo el derecho de Elegir a quien Acercarse, y a quien no”.

 

Rabí Abba Bar Mamal, lo explica exponiendo la siguiente ‘hipotética conversación’ mantenida por D’s y Su profeta:

“D’s Le Preguntó a Moshé: –‘¿Mi nombre tú quieres saber?. ¡Pues sabe que de acuerdo a Mis acciones, Yo me llamo!: Cuando Juzgo a Mis criaturas, Mi nombre es “Elokim”; Cuando Hago la guerra, Me llamo “D’s de los Ejércitos” (“Ad-nái Tzevaót”); Cuando Observo las contravenciones del hombre y Estoy dispuesto a condenarle pero Espero, pues quizás aun se arrepienta y vuelva a Mí, Me llamo “El Shaddái”; Y cuando Me Apiado de los hombres o de Mi creación, Mi nombre es “Ad-nái.

Así que debes decirle a Israel, que “Eheié asher Eheié”, significa lo siguiente: “Será Mi nombre para ellos, exactamente como la actitud que He de Asumir en cada caso”.

En otros términos: “De acuerdo al comportamiento del pueblo para con Él y para con sus congéneres, será Su nombre, y por ende, Su actitud”.

 

“Y Continuó Diciendo Elokim a Moshé: –‘Así dirás a los hijos de Israel: ‘Ad-nái (es este el nombre más célebre y sagrado con el que se conoce al D’s de Israel en la liturgia judía, y representa a Hashem “Investido de misericordia, Propenso a la piedad y al perdón”), D’s de vuestros padres, D’s de Abraham, D’s de Itzhak y D’s de Yaacob, Me envió a ustedes’; ‘¡Este es Mi nombre eternamente, y ésta es Mi memoria de generación en generación!”; (v.15).

Repentinamente, Hashem le Indica a Moshé con qué nombre Pretende ser conocido; y si nos atenemos a la anterior explicación de Rabí Abba Bar Mamal, será precisamente Ad-nái’, el D’s Investido de misericordia, Quien en esta oportunidad Acudirá en ayuda del oprimido pueblo de Israel.

Pero cualquiera sea la forma en que se Le denomine, Moshé deberá anunciar al pueblo también, que Él es el mismo D’s que el de sus antepasados, y que “Ad-nái” es Su sagrado nombre con el que se Le deberá reconocer de ahora en más, a pesar de Haberse presentado anteriormente como Seré Quien Seré’”.

 

3- A partir de aquí hasta el pasuk número 22, Hashem Expondrá a Moshé detalladamente todo Su plan, en el marco de una fervorosa arenga para convencerle de la importancia de la misión a él encomendada, y de la absoluta seguridad de su victoria:

Le Expondrá detalladamente Su plan para la liberación de los hijos de Israel del yugo egipcio, la causa que lo impulsa, y Su final objetivo.

Le Describirá con exactitud la misión a él encomendada, y le Revelará cual será Su propia función a cumplir. Aún más, le Vaticinará lo que ha de ocurrir durante su gestión, cuales serán las trabas con las que se encontrará, y las gratificaciones con las que se beneficiará finalmente el pueblo de Israel…

También (luego de esto) le Concederá un prodigioso ‘armamento’ representado en su vara, con la cual pondrá Moshé en acción algunos de los terribles golpes que ha de Asestar el Eterno sobre Egipto, Posibilitándole además efectuar por sí mismo algunas “útiles maravillas”, para ratificar la seriedad de sus intenciones…

En síntesis, Hashem le Suministrará a Su ‘inseguro’ representante, todo lo necesario para abrirse camino y salir airoso de la delicada, pero a su vez portentosa misión.

 

D’s Comienza así, Su monólogo:

–¡“Anda y reúne a los ancianos de Israel y les dirás: ‘Ad-nái, D’s de vuestros padres se Apareció ante mí, D’s de Abraham, de Itzhak y de Yaacob Diciendo’: ‘Recordar, Recordé a vosotros, y lo hecho a ustedes en Egipto!’”; (v.16).

 

–“Y dirás: ‘¡Os Subiré a vosotros de la opresión de Egipto, a la tierra del canaaní (cananeo) y del jití (jiteo) y del emorí (emoreo) y del perisí (periseo) y del jiví (jiveo) y del yebusí (jebuseo), a la tierra que mana leche y miel’”; (v.17).

“¡Y escucharán tu voz (te creerán), e irás tú y los ancianos de Israel al rey de Egipto, y les dirán: ‘Ad-nái, el D’s de los hebreos se nos Presentó, y ahora iremos, por favor, camino de tres días en el desierto, y sacrificaremos para Ad-nái nuestro D’s’”!; (v.18).

No obstante estas alentadoras frases, D’s le Revelará a Moshé otro “pequeño” pero fundamental detalle, que pondrá en evidencia que la misión a él encomendada, de todas formas, no habrá de ser tan sencilla…

–“Y Yo Sé, que no os dejará el Rey de Egipto partir; ni siquiera ‘con mano dura’”; (v.19).

Pero enseguida le tranquiliza…

–“¡Y Enviaré Mi mano, y Golpearé a Egipto con todos Mis prodigios que Haré en medio de él, y luego de ello, os  enviará a vosotros!”; (v.20).

“Y Daré la ‘gracia’ a éste pueblo a ojos de Egipto, y será que cuando partan, ¡no partiréis sin nada!”; (v.21).

“Y pedirá cada mujer a su vecina, y de la que viva en su propia casa, objetos de plata y objetos de oro y vestidos, y los pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas, ‘¡y se aprovecharán de Egipto!’”, (v.22).

Moshé puede comprender que su misión, estará acompañada de un gran derramamiento de sangre, pero también, que al final de este conflicto los hijos de Israel saldrán victoriosos y muy bien pertrechados.

Es importante acotar, que a pesar de que el último versículo finaliza diciendo que Israel “se aprovechará de Egipto”, refiriéndose a las riquezas que habrá de obtener al final de su estancia en la tierra del faraón, ellas serán entregadas por los egipcios auspiciosamente, como muestra de buena voluntad (así lo explica el versículo número 21 al decir, “Y Daré la ‘gracia’ a éste pueblo – el de Israel – a ojos de Egipto”), y en compensación por todos los años de servidumbre trabajados allí para ellos, gratuitamente.

Se puede determinar entonces, que no sería correcto considerar que esas riquezas fueron adquiridas deshonestamente (por intermedio del engaño o el robo como se podría interpretar de la frase “se aprovecharán de Egipto”), sino que por el contrario, de esa forma D’s Hará justicia para con el explotado pueblo de Israel.

 

Extraido del Libro El Legado de Moshe

Mijael Soae

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