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6. Emor
El Libro de Vaikrá (Levítico)
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Meir Hashabat: Y no profanaran Mi nombre Sagrado

Extraido del boletin Meir Hashabat. Editor responsable: Eliahu saiegh

Velo Tejalelu et Shem kodshi (vaikra 22-32)

Y no profanaran mi nombre sagrado…

En cierta oportunidad llegó una mujer a las oficinas de Iad Sará (Centro de préstamo de equipos médicos en Israel), quien se presentó en recepción diciendo: «Hace un tiempo ustedes me prestaron un aparato llamado tenz, para aliviar mis dolores«.
(Se trata de un aparato que tiene el aspecto de una caja, de la cual salen cables que se conectan al lugar dolorido y sus electrodos alivian el dolor).

La Señora prosiguió su explicación:

-La verdad es que me fue tan útil que me costaba separarme de él.
-¿Pero sigue Ud. teniendo dolor o ya no?, preguntó sorprendida la recepcionista.
– En realidad, todavía me duele un poco.
¿Que querrá esta mujer de mí?, pensó la secretaria. Si todavía no se le alivió el dolor para que lo querrá entregar. Pero al instante pensó: ¡quizás que se le venció el plazo del préstamo y quiere renovarlo!
– Se encamino hacia el fichero para verificar la fecha de vencimiento del préstamo, pero no, el plazo aun no había vencido. ¿Acaso, se te perdió el aparato?, pregunto intrigada.
No, no se perdió, solo que esta en la comisaría.
-¿Como es posible que un aparato medico esté en la comisaría?, pregunto la recepcionista cada vez mas preocupada.
-Le explico, los dolores eran tan fuertes, y el aparato me hacía tan bien que lo llevaba conmigo a todas partes. Imagínese, siguió comentando la paciente, en un lugar donde los atentados están a la orden del día, que podría pensar la gente al ver a una mujer caminando por la calle con una caja de metal, con cables sobresaliendo de ella y conectados a su cuerpo.
Todos se alejaban de mí corriendo, los chicos gritaban, todos me miraban con temor, y desconfianza. ¡La calle se volvió un caos!, hasta que finalmente se acercó a mí un policía y aunque no lo crea no hubo forma de hacerle entender que se trataba de un aparato inofensivo. Me lo quitó diciendo que no me lo devolvería hasta que no le trajera una carta de Iad Sará.

Veamos, analicemos los hechos e intentemos encontrar la razón de lo sucedido. La mujer en su inocencia no pensó que las personas juzgarían mal su proceder. En realidad ella se dijo: «Yo no he hecho nada, ellos son tan mal pensados que han tomado para mal mi actitud, en verdad no he tenido intenciones de molestar ni de asustar a nadie». De esta manera, el policía actuó igual que el resto de la gente, él también había tomado para mal su inocente acción.
¿Pero fue realmente así. Su pensamiento era correcto?

NO, definitivamente no. En realidad ella misma con su actitud provocó la reacción de la gente.

De la misma manera y análogamente podemos aprender de este hecho que cuando hablamos de Jilul Hashem (profanar el nombre de D-os), por ejemplo al mentir, al no tener conductas apropiadas, al actuar mal con los demás, al no comportarnos con Jesed (bondad) como la Tora nos indica, etc., etc. y mas etc., no podemos conformarnos con un: fue sin querer, no lo pensé, no me di cuenta, no fue mi intención.

En cambio, debemos pensar antes de actuar ¿Como querría Hashem que actué en esta situación?

Debemos tener en cuenta que vivimos dentro de una sociedad, inmersos en una comunidad, que nuestros actos son observados por todos, quienes no saben que hay dentro de nuestro corazón, y debemos tener cuidado de no provocar con nuestras actitudes que saquen conclusiones equívocas sobre nuestros actos.

Es sabido que no tenemos el mérito de provocar que nuestros actos sean siempre juzgados positivamente, como por ejemplo, supongamos que viajamos en un colectivo sentados en el primer asiento y sube un anciano. Si no le cedemos el asiento, difícilmente la gente piense: .- Pobre, se ve que hace poco lo operaron de la vista, y no pudo ver al anciano que subió al colectivo.

Obviamente no será así, seguramente pensaran todo lo contrario.

Reflexionemos: «cuanta mayor es nuestra responsabilidad como Iehudim, de no provocar con nuestros actos, pensamientos o comentarios negativos que generarán Jilul Hashem.

Entonces Si. Debe importarnos «el que dirán», debemos aumentar en Kidush Hashem (enaltecer el nombre de D-os). Debemos ser amables y respetuosos con las personas, ser gentiles al ingresar a un comercio, saludar con educación, decir gracias, pedir permiso, no gritar en la calle, dirigirnos con respeto a las empleadas domésticas, no creer que somos perfectos y tan extraordinariamente inteligentes que todo lo sabemos y fundamentalmente no hablar peyorativamente al otro aunque creamos que sabemos mas que el.

A veces, no tenemos en cuenta la importancia de esta Mitzva, y nos comportamos con prepotencia y arrogancia, dando una imagen desagradable de nuestra comunidad…

Debemos tomar conciencia que no sabemos quien nos esta mirando y como podemos influenciar a esa persona con nuestro ejemplo y trabajar sobre nosotros para mejorar la cualidad de Derej eretz (buenos modales), y comportarnos con refinación y delicadeza como corresponde a los hijos de un Rey.

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