Estudiando
7. Behar-Bejukotai
El Libro de Vaikrá (Levítico)
+100%-

Meir Hashabat: Si van a seguir Mis Leyes

Extraido del boletin Meir Hashabat. Editor responsable: Eliahu saiegh

IM BEJUKOTAI TELEJU… (VAIKRA 3-26)
Si van a seguir mis leyes…

Esta historia ocurrió en la ciudad de Londres y su protagonista fue un Iehudí, gran estudioso del Daf Haiomi (estudio diario de guemara según un orden mundial), quien asistía diariamente a estos shiurim (clases), sin perderse ninguno, sucediera lo que sucediera.

Sus compañeros de estudio comentaban con admiración su absoluta entrega y dedicación en cada clase. La Tora se hallaba primera en su escala de valores.

Este hombre era dueño de grandes fábricas, siendo una de las personas más ricas de Inglaterra. Sin embargo, a la hora exacta en que el shiur de Daf Haiomi comenzaba, dejaba todas sus ocupaciones de lado como si no existieran, y corría presuroso a su clase.

Muchas veces se quedaba después de hora comentando con su maestro y sus compañeros acerca de lo estudiado. Sus clientes sabían que debían esperarlo hasta que terminara de estudiar ya que de ninguna manera podrían molestarlo mientras se desarrollaba su estudio, pues no serian atendidos.

Con el tiempo llego a ser un ejemplo para todos los habitantes de Londres por su entrega total e incondicional al estudio de la Tora.

En cierta oportunidad debió realizar un viaje de urgencia que lo obligo a faltar. Como no estaba dispuesto a perderla bajo ninguna circunstancia, se llevo un casete con la clase grabada correspondiente a ese día para escucharlo durante el viaje.
En cuanto puso en marcha su auto, apago todos los celulares y cerro todas las ventanillas para quedar aislado de los ruidos externos y se dispuso a disfrutar, sin interrupciones de ninguna índole.

Ya lejos de la ciudad, en medio de la ruta, se topo con un camión con acoplado que iba delante de su auto a muy baja velocidad.
Impaciente, el Iehudí decidió pasar al camión que lo estaba demorando innecesariamente, pero en ese momento escucho la sirena de un patrullero. Entendió que debía volver a su carril para dejarlo pasar primero porque evidentemente llevaba mayor urgencia y así lo hizo con premura.

Se mantuvo entonces, detrás del camión esperando que pase el patrullero, mirando por los espejos de su auto, pero en realidad si bien había escuchado la sirena, no lograba visualizarlo.
Casi al instante, con un ruido ensordecedor debido a la alta velocidad que llevaba y haciendo vibrar no solo su auto, sino también su propia neshama (alma), paso otro camión con acoplado en sentido contrario al que el viajaba.
Sintió un estremecimiento en todo su cuerpo y su corazón se oprimió en su pecho, al tomar conciencia que si no hubiera escuchado la sirena que le hizo decidir mantenerse en su carril se hubiera dirigido a una muerte segura, ya que el camión que iba delante de el, era tan largo que no solo le impedía ver quien venia de la mano contraria sino que le hubiera sido imposible pasarlo antes de chocar frontalmente con el otro camión.

Nuevamente intento visualizar al patrullero que le había salvado la vida, pero no lo encontró. ¡Parecía como si la tierra se lo hubiera tragado! Continúo su viaje. Cuando logro tranquilizarse se dio cuenta que había dejado de prestarle atención a su shiur.
Rápidamente retrocedió el casete para escucharlo nuevamente desde el comienzo, y mientras se repetía nuevamente la grabación, otra vez volvió a escuchar la sirena. Pero esta vez se dio cuenta que este sonido no venia de afuera sino que formaba parte de la grabación y que acababa de ser protagonista de un increíble milagro.

Al volver a su hogar, decidió investigar el origen del casete que le había salvado la vida.
Averiguando se enteró que el mismo había sido grabado en un pequeño Colel (Casa de estudios para hombres casados), en el barrio de Mea Shearim, en Jerusalén hacia veinticinco años. Por tratarse de un lugar muy pequeño, evidentemente y mientras el Rab daba el shiur, paso un patrullero y el sonido de su sirena quedo grabada en el casete sin que nadie lo advirtiera.

Solo Hashem podía saber, 25 años antes, que en el preciso momento que escuchara ese casete este Iehudí salvaría su vida.

De esta historia aprendemos el impresionante pago que Hashem otorga a la persona que fija un horario para el estudio de Tora y lo cumple ininterrumpidamente, sin que ninguna situación por importante que sea lo aparte del mismo.
A nadie le es posible saber, cuando fija un momento para estudiar diariamente Tora, y no lo deja de ninguna manera, de que se esta salvando por este mérito.

Como dice la Perasha: Im Bejukotai Teleju – “si van a seguir mis leyes…”. Explica Rashí: esto se refiere al estudio de la Tora, si se van esforzar en su estudio, les voy a dar muchas bendiciones Tal como se enumeran precisamente en esta Perasha.

Adaptado del libro Bareji nafshi

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