Estudiando
7. Behar-Bejukotai
El Libro de Vaikrá (Levítico)
+100%-

Meir Hashabat: la Shemita

Extraido del boletin Meir Hashabat. Editor responsable: Eliahu saiegh

UBASHANA HASHEBIIT SHABAT SHABATON IHYE LAARETZ….

EN EL AÑO SEPTIMO LA TIERRA TENDRA DESCANSO ABSOLUTO (VAIKRA 4-25)

La Torá nos ordena que en el año séptimo debemos dejar descansar no trabajar la tierra y no sembrarla e incluso no podemos comercializar con los frutos por el contrario los mismos estarán a disposicion de quien los necesite cualquiera podrá recogerlo ante esto es natural preguntarse como conseguiremos nuestro sustento en el séptimo año cuide esta Mitzva tendrá asegurado su sustento porque no solo en la producción del año sexto va a ser con abundancia para abastecer las necesidades de los dos años siguientes esta perasha tiene una fuerza especial yaqué este es un año de shemita (esta Mitzva es de cumplimiento solo en eretz Israel) con esta Mitzva se pone a prueba el bitajon (la confianza en Hashem) que aceptemos sus preceptos y confiemos en que el va a cubrir todas nuestras necesidades y que nada depende del hombre

Uno de los abrejim de un Colel, fue bendecido con muchos hijos, hasta tal punto, que su casa de tan solo dos ambientes quedo demasiada chica para tantos integrantes.
Se acerco el abrej a su Rosh Colel en busca de un sabio consejo, ya que no tenía los recursos necesarios para comprar una vivienda más grande.
El Rab le dio una idea: hay una sola cosa que te puede ayudar. Viaja al Kotel Amaharabi (muro de los lamentos), y pedile a Hashem que te ayude.

Este abrej viajo al Kotel y se paro frente a el durante una larga hora en medio de llantos y ruegos hacia Hashem, seguro de que solo el podría salvarlo.
El cielo se conmovió por su Tefilá.
De repente sintió que alguien palmeaba su espalda. Se dio media vuelta con su rostro empapado en lágrimas y se encontró con un Iehudí al que no conocía. Este lo miro con ojos piadosos y le pregunto: dime ¿en que puedo ayudarte?
El abrej con vergüenza y su cabeza gacha le comento su problema.
Se iluminaron los ojos de este buen hombre al decir: ya no te preocupes. Yo te daré el dinero necesario para que puedas construir algunos ambientes más.
Para la gran sorpresa del abrej, frente a el se encontraba uno de los mas importantes donantes.
Volvió al Colel, regocijante de felicidad y le conto a su Rosh Colel y a sus compañeros la increíble experiencia que había vivido. Mientras le agradecía a Hashem por el gran milagro que le había concedido.

Otro abrej que padecía del mismo inconveniente escucho asombrado este acontecimiento y decidió que también el viajaría al Kotel, quizá tendría su misma suerte
:- a lo mejor yo también tendré el merito de que alguien me toque la espalda.
Viajo al Kotel y se puso a rezar frente a el transcurrían las horas sin que nadie se acercara a el De repente sintió como una mano tocaba su hombro. Su corazón comenzó a palpitar de la emoción. Pensó: por fin llego mi salvación.
Se dio vuelta, y… ¿con quien se encontró…? con un pobre anciano que extendía su mano pidiendo limosna.

Indignado, volvió a su Colel y conto su historia al Rab con mucha desilusión.
Le pregunto su Rab: ¿acaso deseas saber porque tu compañero tuvo éxito en su pedido y tú no? La respuesta es muy clara- el confió plenamente en Hashem, sabia que su salvación solo dependía de el, en cambio tu rezaste para que venga alguien y te toque la espalda. Y así fue…tu pedido se cumplió…

Muchas veces equivocadamente esperamos la solución a nuestros problemas pensando que vendrá de alguna persona, o de nuestra propia fuerza, más aun si se trata de nuestros logros o aciertos, y nos olvidamos de Quien es el que escucha nuestros pedidos y cubre todas nuestras necesidades.

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