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Maor Hashabat: Solo en la Nieve

Editado por Maor Hashabat, de la comunidad Ahabat Ajim, Lanus, Argentina. Editor responsable:Eliahu Saiegh

Sadejá lo Tizrá Vejarmejá lo Tizmor
Tu campo no sembrarás, y tu viña no podarás…

Contó Rab Itzjak Zilbershtein, que un acaudalado Iehudí que vive en Inglaterra, le hizo llegar, a través de un mensajero, este impresionante testimonio de Ashgajá Pratit (supervisión personal) solicitándole que lo difundiera en Eretz Israel, y esta vez tenemos el mérito de compartirlo con ustedes, gracias a uno de sus alumnos.

Esta persona, no era un asiduo concurrente al Bet Hamidrash, ni mucho menos, él estaba absolutamente alejado del cumplimiento de los preceptos, pero por algún motivo, hace unos meses, recibió sobre sí mismo reforzarse espiritualmente. Uno de los compromisos que tomó, fue el de esforzarse para hacer todas las Tefilot en el Bet Hakneset, y con Minian.

Hace un mes y medio, azotó a Londres, como a otras ciudades de Europa, un fuerte temporal de nieve, que paralizó todas las actividades en los lugares afectados.
Cuando llegó la hora de hacer la Tefilá de Arbit, sin pensarlo, y decidido a cumplir con el compromiso asumido de hacer Tefilá en el Bet Hakneset, y con Minian, sin considerar el impedimento climático, ni la nieve que obstruía los caminos, y sin percatarse que la calle estaba desolada, que ni un alma transitaba por ella, se dirigió a su auto último modelo, lo puso en marcha, y se dispuso a viajar encima de la nieve, en dirección al Bet Hakneset.

Solo que antes que pudiera arrancar, dos matones se interpusieron en su camino, impidiéndole iniciar su viaje. Inmediatamente comprendió que estos individuos codiciaban su lujoso auto, y pretendían robárselo, junto al dinero que llevaba consigo.
En ese momento decidió, sin saber por qué, no dejarse amedrentar por ellos, y resistirse enfrentando a los dos forzudos que lo golpearon con fuerza, lastimándole un hombro.
El dolor era muy fuerte, y comenzó a gritar: Sálvenme! Socorro!
La única persona que escuchó sus gritos fue su esposa, que al ver lo que estaba sucediendo, también comenzó a gritar pidiendo ayuda. Hasta que finalmente los ladrones escaparon.

A causa del dolor en el hombro, fue trasladado al hospital, donde comprobaron que, ciertamente, el hombro estaba fracturado.
En medio de todos los estudios que le hicieron al herido, y en el transcurso de las exhaustivas revisaciones, estalló un grito de boca de los doctores, que sobresaltó al paciente: «Hakadosh Baruj Hu te salvó», le dijeron emocionados, mientras el Iehudí los miraba sin entender de que le estaban hablando.

El jefe del equipo se acercó al hombre y señalándole uno de los estudios, le explicó: «Usted sabe que se ve aquí? Mientras hacíamos los estudios de su hombro, descubrimos casualmente, que su corazón está completamente tapado, y si no hubiésemos descubierto esto, en poco tiempo hubiera sufrido un sorpresivo ataque cardíaco, que Hashem tenga piedad y nos cuide».
Está de más mencionar que en ese mismo momento se decidió operar al paciente, y de esta forma salvó su vida y en poco tiempo recobró su salud.

«El mensajero que llegó a mi, me pidió que publicara esta historia, demostrando que la causa de la salvación de este Iehudí fue el compromiso que había tomado para sí de hacer Tefilá en el Bet Hakneset con Minian, y si no se hubiese esforzado en esa noche de tormenta, y si no se hubiese subido a su auto para ir al Bet Hakneset, no se le hubieran aparecido esos matones, no le hubieran pegado, y por último, no hubiera llegado al hospital, y no se hubiera llevado a cabo el diagnóstico de su problema cardíaco, en un corto plazo, él podría haber estado en peligro y caerse, D-os no lo permita, en la calle.»
Solamente por su voluntad de superación espiritual, lo ayudó Hashem a llegar al milagro de superación física.

Nuestros Jajamim nos enseñan que el mensaje principal de esta Perashá, está en la Mitzvá de cuidar el año de Shemitá, que siembra semillas de Emuná en Hakadosh Baruj Hu. Se necesita mucha valentía para cumplir con esta Mitzvá, tratándose de personas cuyo sustento proviene íntegramente del campo.

Debemos reforzar todos los aspectos relacionados con la Emuná, pero el que es importante como el oxígeno para la respiración, es que todo lo que hace Hashem es para bien. Lo interesante, es que todos sabemos esto, pero en el momento que debemos ponerlo en práctica, nos tropezamos con piedras, y no siempre tenemos éxito en grabar esta convicción en nuestros corazones, y sentir que realmente es así.

Es cierto que si va a tener el mérito de ver como se desencadenan los acontecimientos y se resuelven felizmente, comenzará a creer, pero en ese caso no será necesario tener una categoría elevada para hacerlo.

Cualquier persona que vea que el sufrimiento se transforma en alegría, va a pregonar por todas partes que todo lo que hace Hashem es para bien. Para eso no es necesario ser un ferviente Iehudí. Cuando el sufrimiento termine en alegría estará dispuesto a creer que todo era para bien.

La máxima sabiduría es llegar a la categoría en la que también cuando se encuentra en la cúspide del dolor, cree con toda la Emuná – que todo es para bien!
Cada uno de nosotros puede traer ejemplos de su vida, o historias que escuchó de su entorno, en las que finalmente el sufrimiento se transformó en alegría.

Una vez que conocemos ejemplos como este que contamos, en el que se podía pensar que el encuentro con los ladrones era malo y amargo, pero finalmente comprobamos que todo era para bien, podemos darnos cuenta que seguramente si la situación actual no nos permite ver que todo es para bien, es claro y no hay duda que así es.

Dichoso quien es poseedor de esta Emuná, no hay persona más feliz que él en el mundo!

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