Estudiando
5.Koraj
El Libro de Bamidbar (Números)
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Maor Hashabat: Polvo de Estrellas

Editado por Maor Hashabat, de la comunidad Ahabat Ajim, Lanus, Argentina. Editor responsable:Eliahu Saiegh

Vaikaj Koraj… Y tomó Koraj (Bamidbar 16:1)

Como se enrosca la gente…! Y nos referimos a gente inteligente y lúcida, gente afianzada, que pierde sus mundos… La familia sufre por esto, la sociedad los condena, los amigos desaparecen, su imagen aparece estampada en los diarios, y ellos hubiesen preferido, como Koraj, ser tragados por la tierra.

Uno escucha, observa y se sorprende: ¿Cómo es posible que personas tan inteligentes, hayan caído en esto? El problema es, que ellos son como cualquiera de nosotros, y eso es terrorífico!
Ya se dijo que es inteligente quien aprende de las experiencias del compañero. Mientras que el necio ni siquiera aprende de las propias.
Entonces, ¿cómo se enrosca la gente?
La respuesta, como todas las respuestas, está escrita en la Torá, en nuestra Perashá.

Koraj se equivocó, e hizo que doscientas cincuenta personas se equivocaran con él, y todos se perdieron junto a él. ¿Cómo se atrevió Koraj a lanzarse a esta aventura? ¿Acaso él no sabía que no tenía chance?!
¿Es posible revelarse contra Moshé? El emisario del Creador, el que con solo levantar su mano llevó oscuridad a Egipto, abrió el mar y hundió allí a los egipcios. Cuando alzaba sus brazos, se ganaban batallas, así fue derrotado Amalek, y cuando la golpeó con su bastón salió agua de una roca. Moshé, que cuando el pueblo se quejó de él, fueron atacados por las serpientes, que hicieron estragos hasta tanto no se disculparan. Entonces, ¿por qué se embarcó en una aventura como esta? «Koraj, que era sabio, ¿qué vio en esta necedad?» (Rashi) La respuesta: «Sintió celos del cargo de Elitzafan».

El impulso de los celos actuó sobre él, uno de los tres impulsos que sacan a la persona de este mundo: «la envidia, los deseos, y el honor».
Y cuando ellos entran en funcionamiento, la sabiduría queda en letargo.
Dijo el Rabenu Iosef Jaim ZZ»L, El Ben Ish Jai: No existen preguntas lógicas acerca del envidioso! él es dominado por el sentimiento de los celos, hasta tanto, que está dispuesto a perder todo con tal de cobrarse de su semejante y dañarlo.

En un edificio de departamentos, uno de los propietarios decidió remodelar su unidad. A pesar de las molestias de toda obra, por las incomodidades que provoca a los habitantes de la casa, estaban felices pensando en lo bonito que quedaría su hogar. Tanto, que parecía que hasta se habían olvidado que tenían vecinos.

Un día, un par de ellos, se quejó airadamente por esto, reclamando por el ruido de los trabajadores que iban y venían, y no paraban con los golpes, y ni hablemos del polvo y la mugre que inundó el edificio…!
La dueña de casa, que era una mujer noble y gentil, se sintió muy dolorida por esto.

Un día, la Rabanit Menujá Palei (esposa del Mashguiaj de Jebrón ZZ»L) sube a su departamento y golpea a su puerta. Al ver por la mirilla quien estaba esperando ser atendida, la mujer se estremeció. Ella sospechó que si la Rabanit también venía a quejarse por los ruidos y el molesto polvo, especialmente tratándose de una pareja de avanzada edad (la Rabanit y su marido ZZ»L) sin lugar a duda, no tendría otra alternativa que suspender el proyecto, interrumpiendo los trabajos en la mitad.
Pero lejos de esto, cuenta su hijo, la Rabanit Palei era una vecina de otra clase…

Entró a la casa de la familia que estaba ampliando su vivienda con una amplia sonrisa, y le dijo a la mujer: ‘Mira, querida vecina, seguramente, en este momento en que están remodelando tu casa, está lleno de polvo en todas las habitaciones, y tú tienes una familia numerosa, con muchos niños. Si quieres descansar un poco, o incluso comer tranquila, o lo que sea que necesites hacer, no tienes posibilidad de hacerlo aquí. Es por eso que vine a avisarte que nuestro departamento está vacío, y estás invitada a entrar para descansar y para usarlo en lo que sea necesario. Nosotros te destinaremos una habitación especial, para que puedas estar cómoda y hacer lo que desees.’

Estos eran los pensamientos que la Rabanit Palei tenía en su cabeza, los que la guiaban en todas sus acciones y sus conductas en este mundo: su preocupación por el bienestar del otro!

Ahora bien, qué era lo que tanto molestaba a aquellos vecinos? Acaso era tanto el polvo que no les permitía respirar, o en las noches de tormenta el ruido de la lluvia tampoco les permitía dormir…? O ¿acaso el ahogo era producto de los celos?

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